El mal uso del gasto público en México representa la mayor preocupación, justo porque los planes de austeridad no se han reflejado en las cifras, enfatizó el sector empresarial.

Los reportes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) siguen mostrando incrementos al gasto público, de tal manera que al cierre de noviembre el total de egresos superó la cifra aprobada para el mismo lapso en poco más de 200,000 millones de pesos, refirió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Si bien los ingresos también han crecido de manera importante con respecto a lo aprobado (poco más de 500,000 millones de pesos) respondiendo a una mayor capacidad recaudatoria y el efecto del impuesto a las gasolinas, casi la mitad se ha convertido en gasto adicional.

Aunado a la volatilidad cambiaria y las amenazas del presidente electo Donald Trump, se mantiene la incertidumbre por la evolución de las finanzas públicas. Sobre todo como consecuencia de que los planes de austeridad no se han reflejado en las cifras .

Abundó: Lo más preocupante en este contexto, sigue siendo la mala calidad del gasto público. El uso de los recursos públicos en inversión productiva continúa a la baja. En los primeros 11 meses del año el gasto en inversión física se contrajo en 9.9% real, con respecto al mismo periodo del año pasado. En línea con este comportamiento, las cifras del Inegi al tercer trimestre del año indican que la inversión pública representó 3.0% del Producto Interno Bruto (PIB), la cifra más baja desde 1940 , destacó el CEESP.

En su mensaje semanal, el organismo privado que dirige Luis Foncerrada, advirtió que de no haber un ajuste real en el gasto público, la posibilidad de un superávit primario suficiente para evitar que la deuda siga creciendo como porcentaje del PIB se complica.

Bajo estas circunstancias y aunado al ambiente de impunidad, corrupción e inseguridad que se percibe, los niveles de confianza empresarial y de los consumidores se sigue deteriorando, lo que pueden ser factores adicionales que inciden negativamente en la inversión productiva y en el consumo de las familias.

En el ámbito externo, refirió que México enfrenta la posibilidad de que Estados Unidos instrumente una política proteccionista, lo que podría llevar a serios conflictos comerciales.

Asimismo, las presiones provenientes de la normalización de la política monetaria estadounidense aumentan y con ello la posibilidad de que el tipo de cambio continúe debilitándose.

Esto, evidentemente, podría tener un impacto importante en el comportamiento de la inflación en México, que según las estimaciones más recientes, ya se anticipa que supere el rango máximo establecido por el Banco de México (4 por ciento). Una presión adicional en los precios es el incremento en el precio de los combustibles , acotó el CEESP.