Lectura 2:00 min
La caída del tigre celta
Irlanda fue identificado como el tigre celta a fines de la década de los 90 por el importante desarrollo económico que alcanzó. Por más de dos siglos, fue uno de los países más pobres de Europa, según se lee en una investigación del Cato Institute, desarrollada por Benjamin Powell.
Irlanda fue identificado como el tigre celta a fines de la década de los 90 por el importante desarrollo económico que alcanzó. Por más de dos siglos, fue uno de los países más pobres de Europa, según se lee en una investigación del Cato Institute, desarrollada por Benjamin Powell.
Hasta la década de los 90, el país europeo alcanzó una tasa de crecimiento económico sobresaliente documentada por el investigador. De 1990 hasta 1995, el producto nacional se incrementó en una tasa promedio de 5.14% anual y, entre 1996 y el 2000 aumentó a una tasa promedio, según el documento, de 9.66 por ciento.
El gobierno irlandés comenzó una política de reducción del gasto público para resolver la crisis fiscal por la que atravesaron en 1985, de manera que redujeron el tamaño de la participación del gobierno en la economía.
Así, los gastos gubernamentales declinaron de 55% del PIB en 1985 a cerca de 41% del producto para 1990.
Hicieron cambios de políticas adicionales entre 1991 y 1997, con miras a la convergencia condicional para dar paso a la Unión Europea, lo que abrió el ambiente institucional a la competencia de sus empresas y se convirtió en un imán de inversiones.
Fue hasta el 2007 cuando el deterioro de su sistema financiero motivó el giro de millonarias cifras con cargo al erario, lo que ha ido minando su estabilidad financiera.