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La Troika inspecciona a Portugal por falta de meta fiscal
Acreedores iniciaron un nuevo examen del programa de austeridad y las reformas exigidas a cambio de ayuda financiera al país, que no ha logrado cumplir los objetivos de déficit.

Los acreedores de Portugal iniciaron este martes un nuevo examen del programa de austeridad y las reformas exigidas a cambio de ayuda financiera al país, que no ha logrado cumplir los objetivos de déficit, por lo que podría pedir una flexibilización de las draconianas medidas.
La dura cura de austeridad que el país lleva a cabo desde mayo de 2011, a cambio de un crédito de 78,000 millones de euros, ha hundido la economía portuguesa en la recesión y ha cercenado la recaudación fiscal pese a la subida de impuestos.
Tras la publicación el jueves de los datos correspondientes al primer semestre del año, una fuente del ministerio de Finanzas dio a entender que la meta de déficit público del 4.5% del PIB para este año, no se podrá alcanzar sin nuevas medidas de austeridad.
Durante unas dos semanas, los representantes de la troika, integrada por la Comunidad Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional FMI) tendrán que analizar si aprietan un poco más el cinturón de la austeridad a los portugueses o permiten que el gobierno incumpla el objetivo de déficit fijado o las dos cosas al mismo tiempo.
"Sin nuevas medidas, el déficit podría situarse en torno al 6% del PIB", dijo el banco francés BNP Paribas en un análisis, en el que considera que los "objetivos actuales serán probablemente revisados" pero ante la enorme diferencia de la meta y los datos reales, "los nuevos objetivos tendrán que estar acompañados de medidas adicionales".
A su regreso de vacaciones, el primer ministro de centro-derecha Pedro Passos Coelho aseguró que las finanzas públicas estaban "bajo control" y que el país está "más cerca de vencer la crisis", aunque no mencionó lo que está en juego en esta quinta evaluación trimestral.
Un espíritu abierto
Desde julio, la troika ha manifestado su preocupación ante los "riesgos presupuestarios" que amenazan a Portugal. "Si los ingresos fiscales siguen cayendo, el objetivo está amenazado", dijo el jefe de la misión del FMI, Abebe Selassie, al tiempo que aseguró que mantiene "un espíritu abierto" sobre el déficit previsto por Lisboa.
La oposición socialista y muchos observadores consideran que la austeridad tiene un límite. Con una recesión del 3% del PIB esperada este año y un desempleo récord del 15% en el segundo trimestre, los partidarios de la recuperación progresiva consideran que una nueva vuelta de tuerca sería contraproducente.
Además del déficit de este año, la troika también analizará con las autoridades locales la preparación del presupuesto 2013, un ejercicio delicado tras el fallo del Tribunal Constitucional contra la suspensión del 13 y 14 salarios para los funcionarios y pensionistas.
Para reducir el déficit al 3% del PIB el próximo año, esta medida, que contribuyó a reducir los gastos públicos este año, deberá compensarse con unvahorro que afecta al conjunto de los portugueses.
En caso de que los acreedores den su luz verde al programa portugués, Lisboa recibirá un nuevo tramo de ayuda de 4,300 millones de euros, que se sumará a los 57,100 millones ya recibidos.
RDS