Davos, Sui. En los últimos dos años, más de 30 países han empezado a discutir o implementar iniciativas para incrementar el control del Estado sobre Internet. Lo que nació como una red abierta global (World Wide Web) corre el riesgo de perder su dinamismo junto a sus atributos más valiosos, entre ellos, el ser global y abierta, advierte un informe dado a conocer en la edición 46 de Davos.

Los gobiernos intentan regular Internet para ejercer su autoridad territorial en el ámbito digital. Para hacerlo, emplean herramientas legales y recursos digitales de mano dura .

Si mantienen su estrategia y tienen éxito en aumentar su control, tendremos un mundo fragmentado digitalmente: habrá zonas donde Internet funcione plenamente, con la circulación de ideas y bienes que eso implica; otras zonas donde Internet no sea una realidad plena, porque la infraestructura está en proceso de construcción, y un tercer grupo de países donde la red se desteja. Por primera vez veremos retrocesos: lugares donde Internet funcionaba plenamente entrarán en una categoría de funcionamiento con anomalías. Esto nos deja claro que el avance no está garantizado .

Los retrocesos son una posibilidad real , refiere el informe elaborado por tres de los mayores expertos mundiales: Vinton Cerf, vicepresidente y evangelista digital en jefe de Google; William Drake, conferencista de la Universidad de Zurich, y William Kleinwatcher, de la Universidad de ?Aarhus, en Dinamarca.

Los riesgos que vienen de estrategias autoritarias de los estados no son los únicos que amenazan con fragmentar la red, destaca el informe que el WEF define como el primer mapa de las complicaciones para el futuro de Internet.

Este informe se da a conocer a unos días de que venza el plazo para cerrar las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea. La desconfianza de los europeos al uso potencial de información privada por parte de los servicios de seguridad de Estados Unidos es uno de los asuntos más delicados.

Esta controversia podría llevar al desarrollo de plataformas que no serían compatibles totalmente, entre dos de las zonas más importantes en el comercio electrónico y en la creación de soluciones para la red.

El reporte reconoce la dificultad creciente para trabajar en común de las empresas, el gobierno y los organismos de la sociedad.

El combate a la amenaza del ciberterrorismo se ha colocado en lo más alto de las prioridades de los gobiernos. Las organizaciones de ciudadanos exigen que el gobierno informe de las vulneraciones a la privacidad.

Las empresas deben colaborar con el gobierno y servir a sus clientes. En el caso de aquellas que tienen poder sustancial de mercado, sus acciones pueden perjudicar la neutralidad de la red.