El Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) discrepó sobre la caída de 10% en el Producto Interno Bruto (PIB) que proyectó la OCDE para México hacia finales del 2020, pues considera que ese dato se daría si se cierra la actividad económica, como sucedió en el segundo trimestre del año a causa del Covid-19, esa determinación se ve lejana en las autoridades.

José Luis de la Cruz, director del IDIC, pronosticó que la economía mexicana caerá 8.5% durante el 2020 y en los siguientes años habrá una expansión de 2.5%, que llevaría a cerrar con crecimiento promedio de 0.7% el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, muy similar al magro periodo del expresidente Miguel de la Madrid.

“La apuesta del gobierno es encontrar equilibrio entre apertura de la economía y cuidado de la salud. Mantener la economía abierta es la apuesta, salvo que repunten los 5,000 contagios (por Covid-19) por día. Se observó que cerrar tuvo un impacto económico fuerte y nos llevó a la peor recesión económica”, acotó.

Así que la caída del PIB superior a 10% es poco viable, porque no es comparable el cierre de las actividades productivas con una reactivación lenta, pero que tiene una tendencia de mejora.

Al presentar sus proyecciones de crecimiento para el 2020 y la evaluación del Paquete Económico del 2021, de la Cruz, opinó que sólo el consumo y la inversión privada podrían ser el motor de dinamismo de la economía, así como una política de fomento industrial y lo hecho en México, como lo están retomando en Estados Unidos, tanto el presidente Donald Trump como el candidato demócrata Joe Biden.

El analista económico mencionó que sólo la inversión y el consumo privado, que representan 87% del PIB, pueden generar 4.6% de crecimiento estimado por el gobierno de Andrés Manuel López para el 2021; y es que el gasto público y el sector externo carecen de la fuerza para generar el crecimiento esperado.

Advirtió que las inversiones chinas o asiáticas no vendrán en automático a México, por lo que nuestro país deberá centrarse en trabajar en lo que se negoció dentro del T-MEC, que si bien seguiremos siendo atractivos por el tema geográfico y logístico, será indispensable que el gobierno federal complemente atractivos como energía barata, financiamiento e industrialización para la fabricación de bienes intermedios y dejar de importar.

lilia.gonzalez@eleconomista.mx