México se está rezagando de la tendencia mundial donde los inversionistas extranjeros buscan rendimiento en emergentes, ante la incertidumbre que despierta el manejo de la pandemia, el aumento de contagios, las constantes iniciativas de reforma sobre el sector financiero y eléctrico y los cambios en las reglas de competencia, concuerdan estrategas de BNP Paribas y analistas de la Calificadora Standard & Poor´s.

La muestra está en el comportamiento de los flujos de capital dirigidos a mercados emergentes en enero.

Mientras los títulos de mercados emergentes atrajeron alrededor de 53,500 millones de dólares en enero del 2021, alentados por la “elevada liquidez del mercado, los nuevos desarrollos en el frente de las vacunas y un mayor apetito de los inversionistas”, México registró desinversiones por 491 millones de dólares, de acuerdo con datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés).

De hecho, México comparte junto con India y Taiwán, la distinción de ser los únicos tres mercados emergentes que, contrario a la tendencia, sufrieron liquidaciones de sus títulos de deuda en el primer mes del año.

De acuerdo con sus datos recabados de forma preliminar entre los miembros del IIF, inversionistas no residentes deshicieron posiciones por 3,389 millones de dólares del mercado de deuda de Taiwán; 498 millones salieron del mercado de deuda de India mientras los inversionistas extranjeros liquidaron títulos de deuda por 491 millones emitidos por México.

La economista para México en BNP Paribas, Pamela Díaz Loubet, explica que el incremento de contagios por coronavirus en el país y el manejo de la pandemia, son factores que no escapan de la vista de los inversionistas no residentes.

Agrega al panorama negativo las reformas que están promoviendo legisladores del partido en el poder, Morena y el propio Ejecutivo con sus implicaciones en materia de competencia. Aparte, está el contexto para hacer negocios, observó.

Fuera de transición energética

Aparte, en un seminario virtual, el director de Calificaciones Corporativas de Standard & Poor´s, Alexandre Michel, abundó sobre el consistente deterioro del sentimiento de confianza de los inversionistas acerca de México.

La contracción de la economía en el 2020 resultó en parte por el choque de la pandemia en el cierre de las actividades, pero ya traía varios meses de una caída en la confianza de los inversionistas que se profundizó en el 2019, el primer año donde México registró una caída en el PIB, explicó.

En el mismo seminario, el director de Ratings de Infraestructura en la misma calificadora S&P, Daniel Castineyra, subrayó que la política gubernamental para dirigir las inversiones públicas hacia proyectos como una refinería en plena transición mundial hacia energías limpias, aleja a México del objetivo de capitales productivos tan necesarios para la recuperación económica.

Para este mismo año anticipa un flujo de capitales hacia los sectores de transición de energías limpias y donde claramente no estará incluido México.

Un flujo que ayudará a incentivar a las economías en general, observó.

ymorales@eleconomista.com.mx