Ante la falta de una reforma fiscal integral y progresiva, el próximo gobierno que llegue al poder, sin importar el partido o ideología, recibirá un “cartucho de dinamita encendido”, sentenció Carlos Urzúa Macías, quien fue el primer secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El actual catedrático de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey consideró que, este tipo de reforma, es altamente necesaria; sin embargo, no prevé que se lleve a cabo en este sexenio.

Durante el evento “Posibilidades para una Reforma al Impuesto sobre la Renta de las Personas: Hacia un Nuevo Pacto Fiscal”, Urzúa Macías indicó que el presidente López Obrador “no tiene una naturaleza política y emocional suficiente” para llevar a cabo este tipo de reforma, esto por ser “un tanto populista”.

Va a ser muy complicado implementar una reforma fiscal así. No creo que se haga nada en este momento, pero tenemos que prepararnos todos porque sino, no vamos a resolver el problema y no vamos a poder hacer de México un país grande, un país que merecemos todos”.

Carlos Urzúa, ex secretario de Hacienda.

Explicó que otro inconveniente es que presidentes de administraciones pasadas tampoco han tenido una visión de Estado, es decir, que no se enfoquen sólo en obtener votos, sino que se piense en las generaciones futuras.

“Desgraciadamente, hemos tenido muy pocos presidentes con esta visión. Esta reforma fiscal va a ser muy complicada de establecer. Creo que quien llegue, por parte de cualquier partido, sea el que sea, en el 2024 recibirá un cartucho de dinamita prendido”, vaticinó.

El gobierno de López Obrador ha sido claro sobre su propuesta de reforma fiscal. El mes pasado, Raquel Buenrostro, jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), indicó que la reforma fiscal sería más una especie de Miscelánea, la cual traería cambios únicamente administrativos que apoyen a seguir combatiendo la evasión y fraudes, así como facilitar el cumplimiento de obligaciones a los contribuyentes.

Con ello se cumpliría con el mandato presidencial de no aumentar las tasas de los impuestos existentes, así como no crear nuevos.

“Empezamos el año con las declaraciones de que sí se iba a pensar en una reforma fiscal y a partir del cambio en Hacienda, parece que hubo un cambio de parecer. La jefa del SAT señaló que serían sólo ajustes y se ve muy complicado que se vaya a discutir una reforma”, indicó Juvenal Lobato, presidente de la Comisión Fiscal de Coparmex.

Aunque el gobierno de López Obrador dijo, en un inicio, que se llevaría a cabo una reforma hasta la segunda mitad del sexenio, Juvenal Lobato indicó que desde el sector privado no se ve que exista la disposición para hacerlo.

Méritos del SAT

Si bien se necesita con urgencia una reforma fiscal, Carlos Urzúa destacó la labor que hizo el SAT el año pasado para mantener la recaudación de impuestos, aún cuando la economía mexicana sufrió su mayor caída desde 1932.

“Fue sorpresivo el desempeño que tuvo el SAT el año pasado al poder sostener la recaudación cuando el PIB cayó. Sí se le debe dar mérito al SAT”, declaró.

Urzúa Macías expresó su estimación hacia Raquel Buenrostro, quien fuera su alumna, y se refirió a ella como una jefa del SAT “muy dura”, pero consideró que eso es lo que se necesita para estar al frente del órgano recaudador.

El año pasado, el fisco recaudó poco más de 3.3 billones de pesos por el pago de impuestos de los contribuyentes, lo que significó un incremento real anual de 0.8%, esto pese a la crisis económica y sanitaria por la cual pasaba el país a causa de la pandemia del Covid-19.

Este incremento se dio, principalmente, por el aumento en la eficiencia recaudatoria que tuvo el SAT, así como la mayor fiscalización que ejerció sobre los causantes, principalmente en aquellos que son considerados como grandes contribuyentes.

Durante el 2020 empresas como BBVA, Femsa, América Móvil, Walmart, IBM, entre otras, pagaron al SAT grandes sumas de adeudos fiscales que arrastraban desde años pasados. En total se recaudó de este tipo de contribuyentes 1.7 billones de pesos, 52% de la recaudación del SAT.

ana.martinez@eleconomista.mx