Durante el décimo mes del 2019, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) registró una caída anual de 0.7%, con lo que sumó cuatro meses consecutivos en números negativos y hasta octubre seis contracciones. Con dicho panorama, expertos prevén que la economía mexicana cierre este año con cifras negativas.

“En julio, agosto, septiembre y octubre de este año, el IGAE ha mostrado variaciones negativas. Esto hace prever que la economía mexicana ni siquiera va a crecer 0%, para mí, el Producto Interno Bruto (PIB) del 2019 se ubicará entre -0.3 y -0.4%”, comentó Raymundo Tenorio, economista del Tecnológico de Monterrey.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el IGAE mostró números rojos en marzo de este año, al reportar una reducción anual de 0.7%; después, en mayo se redujo 0.5% y en julio cayó 0.4%; en agosto disminuyó 0.6% y en septiembre 0.4 por ciento.

Tenorio consideró que, si la actividad económica se midiera en términos del IGAE anualizado, el país estaría en una profunda recesión.

José Luis de la Cruz, director general de Análisis del instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, indicó que, si sólo se considera el promedio del IGAE de enero-octubre de cada primer año de gobierno, el de Andrés Manuel López Obrador resulta negativo en -0.1 por ciento.

En el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, el IGAE promedio fue de 1.6%, mientras con Felipe Calderón de 2.4%, con Vicente Fox de -0.1% y con Ernesto Zedillo fue de -5-5%, expuso De la Cruz.

“Lo más probable es que la economía en el 2019 tenga un dato negativo de entre -0.2 y -0.3 por ciento (…) Todavía no se ha tocado fondo, a pesar de que el sector industrial acumula fuertes caídas”.

Tragedia en actividades secundarias

Para Tenorio, las actividades secundarias han sido la tragedia de la actividad económica que se refleja precisamente en el IGAE, pues desde octubre del 2018 han mostrado cifras negativas. En octubre de este año presentó una reducción anual de 2.8 por ciento.

“Las actividades secundarias han sido la tragedia de este año. Llevamos 13 meses con caídas en estas actividades, lo cual es una profunda recesión, particularmente en la industria de la construcción y ni se diga de la industria minera. Es una tragedia”, manifestó. 

En el primer trimestre del año, el sector de la construcción, que forma parte de las actividades secundarias, mostró una reducción anual de 2.7%; mientras que en el segundo trimestre reportó una reducción de 5.5% y en el tercer trimestre una caída de 6.6%, según datos proporcionados por el Inegi.

De la Cruz consideró que se requiere de una política económica que fomente la inversión en sectores donde hay mayor afectación. “Si bien es evidente la necesidad de invertir en construcción, también hay aspectos de manufactura donde se requiere mayor atención como en sectores de aluminio, hierro, cemento e industria química que permitan acelerar el crecimiento”.

Con respecto a las actividades primarias, donde se ubican los sectores de agricultura y ganadería, tuvieron un crecimiento anual de 9.3%, debido a que inicia la época de cosechas de maíz, amas y frijoles. En tanto las actividades terciarias, que se refieren a los servicios, en octubre presentaron una reducción anual de 0.1 por ciento.

En cifras originales, la actividad económica registró un retroceso  anual de 0.8% en el décimo mes.

Confían en que T-MEC mejore actividad económica

Un análisis del grupo financiero Monex expone que, iniciando el 2020, esperan que se reactiven ciertos proyectos de inversión y que se tenga un mejor panorama para los inversionistas con la pronta aprobación del nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). “Levantarán algunas de las presiones sobre la actividad económica”.

Por su parte, Bx+ indica que si bien el dato del IGAE muestra una debilidad generalizada, todavía faltan datos económicos que se deben considerar para todo el 2019.

“En el 2020, la actividad rebotaría modestamente. Por un lado, se contará con una fácil base de comparación, inflación controlada y menores tasas de interés locales y externas (…) Se espera que las remesas sigan creciendo, y podría haber una menor aplicación del gasto público. Ello contribuiría a una modesta recuperación en la inversión, el empleo y el consumo”.

La economía entró en una recesión técnica en el primer semestre y se estancó entre julio y septiembre, según cifras oficiales revisadas.

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