La desigualdad de género que sufren las mujeres es un problema que afecta tanto a ellas como a los hombres, indicó Caren Grown, directora senior de Género del Banco Mundial.

Durante el Econothon, una transmisión de 24 horas continúas sobre diversos temas realizada por el Banco Mundial, Caren Grown indicó que “se debe cambiar la desigualdad no sólo para nosotros, sino para las generaciones futuras”.

Añadió que la desigualdad afecta no sólo a las mujeres por las menores oportunidades de trabajo, acceso a la educación o crecimiento laboral, sino también a la sociedad en general ya que este problema limita el crecimiento económico.

En este sentido, Rita Ramalho, Senior Manager, del Banco Mundial, explicó que en el mundo existen muchas mujeres que tienen la capacidad de trabajar; sin embargo, no logran acceder a puestos de trabajo, lo cual puede limitar tanto el crecimiento de las compañías como del país.

De acuerdo con un estudio reciente de la organización, a nivel mundial a las mujeres sólo se les reconocen apenas tres cuartas partes de los derechos legales que gozan los hombres, lo cual limita su capacidad para conseguir empleos o empezar un negocio.

“Eliminar la desigualdad de género nos ayudaría a crecer más económicamente”, aseveró Caren Grown.

Agregó que si bien hay avances, aun existen brechas muy visibles entre los país4es, por lo que llamó a buscar soluciones como sociedad para atender el problema.

Violencia, con alto costo

En lo que se refiere a la violencia contra las mujeres, Caren Grown acotó que esta tiene un alto costo para quienes la sufren así como para la sociedad, otro factor que frena el crecimiento económico.

“Tiene un costo económico muy alto. La mujer que la sufre no sólo debe a acudir a servicios médicos o de salud mental, sino que también puede empezar a ser menos productiva, lo cual afectará sus ingresos. Al mismo tiempo, sus faltas en donde labore pueden llevar a un menor dinamismo de la empresa”.

De acuerdo con estimaciones previas, la violencia contra las mujeres y niñas puede tener un costo entre 1 y 4% del Producto Interno Bruto (PIB) en los países.