El hachazo de Standard & Poor's a las triples A de Francia y Austria pone contra la espada y la pared al fondo de rescate europeo. Si Alemania no pone más avales, el fondo reducirá su potencia de fuego en 170,000 millones.

El arma creada para defender al euro y ayudar a los países que han tenido que ser rescatados (Grecia, Irlanda y Portugal) se juega su capacidad de emisión con la máxima nota de solvencia, después de la decisión de Standard & Poor's del pasado viernes.

El fondo de rescate europeo (FEEF) dispone de tres opciones: reducir su potencia de disparo, que los países triple A aporten más garantías o conformarse con un rating AA+.

De entrada, Alemania ya ha advertido que no está dispuesta a aportar más garantías. El primer ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, ha señalado hoy que la aportación germana es suficiente, según ha indicado en una entrevista con Deutschlandfunk radio, recogida por Bloomberg.

El fondo está dotado con un máximo de 440,000 millones y para ello, los países han contribuido con avales con un valor de 780,000 millones. Pero el tamaño de esos avales se basa en que seis países tenían triple A. Francia representa el 20% de la partida total.

El hecho de que Standard & Poor's haya retirado la triple A de Francia conduce a una revisión de la solvencia del fondo por parte de las agencias de rating, poniendo en cuestión su capacidad como arma de contención de la crisis de deuda.

Y es que la pérdida de la triple A por parte de Francia y Austria implica un deterioro inmediato de la calidad de los avales. Los 780,000 millones, al ser avales y no dinero en efectivo, perderían calidad automáticamente. Es decir, habría que aportar más avales o poner dinero líquido para conservar la categoría.

Alemania sería, de entrada, la más afectada, puesto que aporta garantías por 211,650 millones de euros, un 27% del total, y ha insistido en que no está dispuesta a aportar más dinero. De hecho, un aumento de sus propios compromisos dentro del FEEF podría poner en peligro el rating de Alemania, lo cual podría llevar al fracaso definitivo del fondo.

Royal Bank of Scotland (RBS) advierte que redistribuir los actuales avales para permitir que las emisiones mantuvieran la triple A implicaría reducir la potencia de disparo del fondo hasta 271,000 millones frente a los 440,000 millones iniciales (169,000 millones menos).

La otra opción que le queda al fondo es conformarse con una nota de sobresaliente (AA+) en lugar de triple A. De esta forma, mantendría su capacidad de financiación intacta, aunque esta opción desencadenaría problemas colaterales, esencialmente tres.

Primero, el diferencial de los bonos emitidos por el FEEF respecto a la deuda alemana probablemente se ampliaría, según RBS. Como ocurre con los emisores de menor solvencia, el coste de emisión de los bonos con los que el fondo financia las operaciones de rescate se vería incrementado.

Segundo, disuadiría de participar en el fondo de rescate a los países emergentes, a los que se ha tratado de atraer. Y tercero, la percepción de cortafuegos de último recurso se vería seriamente disminuida por el mercado.

También se vería afectado el fondo europeo permanente (MEDE), que entrará en vigor en julio. Aunque el impacto será menor, porque estará respaldado por dinero contante y sonante. El objetivo es que disponga de un capital de 70,000 millones y, de entrada, los países de la zona euro aportarán 80,000 millones en dinero líquido el primer año.

En todo caso, RBS advierte que tras la degradación de la deuda de Francia y Austria, el peso de los países triple A en el fondo permanente caería hasta el 34.9%, existe un riesgo significativo de que el MEDE no pueda obtener una calificación superior a la de Francia.

En alianza informativa con CincoDías.com

RDS