El gobernador del Banco de Japón (BoJ, por su sigla en inglés), Haruhiko Kuroda, dijo que la entidad podría debatir las condiciones para una salida de la política monetaria ultraflexible si mejoran las expectativas de lograr su meta de inflación, recordando a los mercados que su programa de estímulo no será eterno.

No obstante, Kuroda se abstuvo de dar señales de cuándo se produciría esa salida y advirtió que acelerar la inflación podría llevar más tiempo del esperado, lo que sugiere que el BoJ no tiene apuro por seguir los pasos de su par estadounidense en la reducción del estímulo monetario.

“Cuando la posibilidad de alcanzar nuestra meta de precios aumente, las condiciones para una salida (del plan de estímulo) se pondrían en su lugar”, dijo Kuroda en un seminario el jueves.

“El comité de políticas del BOJ podría entonces discutir las condiciones para una salida”, dijo, dando la señal más fuerte hasta el momento sobre las posibilidades de comenzar un debate sobre cómo poner fin al plan monetario de “modo crisis” del banco central japonés.

Un resumen de la revisión de tasas del BoJ en abril mostró que el banco estaba trabajando en preparar a los mercados para una futura retirada de su programa de estímulo, y algunos miembros pidieron un mayor escrutinio del creciente costo del alivio monetario prolongado.

Kuroda señaló los riesgos que podrían retrasar el logro del objetivo de precios, como la posibilidad de que las expectativas inflacionarias no aumenten tan fácilmente.

Con la economía y el mercado laboral en buen estado, la clave para lograr una inflación de 2% es cambiar la percepción pública de que los precios no subirán demasiado, dijo.

“Si hay una gran incertidumbre sobre el crecimiento futuro, las empresas dudarán en aumentar los salarios (...), añadió Kuroda.