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Día Mundial de las Ciudades: el costo de vivir en urbes que no dejan de crecer

La falta de vivienda asequible cerca del empleo desplaza a familias hacia la periferia, donde aumentan los tiempos de traslado y los costos de movilidad

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El crecimiento urbano plantea retos en materia de vivienda asequible, movilidad y acceso a servicios, especialmente para las familias que viven en las periferias de las ciudades.Foto: Especial.

Fernando Gutiérrez

La falta de vivienda asequible cerca de los centros de empleo desplaza a familias hacia zonas periféricas, donde los traslados son más largos y el acceso a oportunidades y servicios puede ser más limitado, lo que incrementa el tiempo y el dinero destinados a la movilidad.

En su Informe Mundial de las Ciudades 2026, ONU-Hábitat advierte que la escasez de suelo con servicios y una expansión urbana mal planificada pueden desplazar a los hogares de menores ingresos hacia zonas periféricas, donde enfrentan mayores costos de transporte, servicios más limitados y una mayor exposición a riesgos ambientales y de salud.

El organismo también advierte que la expansión urbana desordenada profundiza la desigualdad y eleva los costos de infraestructura, además de obligar a los trabajadores de menores ingresos a realizar desplazamientos largos y costosos.

“Entre 1975 y 2025, las zonas urbanas se expandieron a un ritmo casi dos veces superior al del crecimiento de la población, lo que generó patrones de desarrollo de baja densidad que elevan los costos de infraestructura por habitante y obligan a los trabajadores de bajos ingresos a realizar desplazamientos largos y costosos”, se lee en el informe (traducción propia).

Ante este escenario, el documento destaca la importancia de considerar la ubicación de la vivienda y su acceso a servicios, infraestructura, movilidad y empleo, factores que influyen en las condiciones de vida de los hogares y en su integración a la ciudad.

Este 31 de octubre se conmemora el Día Mundial de las Ciudades, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2013 para promover el desarrollo urbano sostenible y generar conciencia sobre los desafíos de la urbanización, como la desigualdad y el acceso a los servicios básicos.

El costo de la movilidad urbana

En México, la congestión vial representa otro desafío para las ciudades por el tiempo que las personas pierden en sus traslados y el costo económico que esto implica.

Un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Dat’s Why estima que el tiempo perdido por la congestión genera un costo de oportunidad de 203,316 millones de pesos al año en 44 zonas metropolitanas del país.

El análisis calcula que cada persona pierde, en promedio, 111 horas al año por esta causa, equivalentes a poco más de cuatro días y medio, aunque el impacto varía según el medio de transporte.

Los usuarios del transporte público pierden 140 horas anuales por la congestión, frente a las 94 horas de quienes se desplazan en automóvil particular, una diferencia que muestra cómo el tráfico afecta de manera desigual a quienes se mueven por las ciudades.

Estas cifras dimensionan uno de los retos de la planeación urbana: mejorar la movilidad y facilitar el acceso a la vivienda, el empleo y los servicios para reducir los tiempos de traslado y las desigualdades en el acceso a las oportunidades.

“La congestión es un problema de incentivos y asignación de un recurso escaso. Una agenda de movilidad eficaz debe combinar mejores alternativas de transporte con precios que reflejen el costo de usar espacio vial saturado, competencia por la operación y disciplina en el uso de recursos públicos”, se lee en el informe.

Para reducir los costos de la congestión, el IMCO propone las siguientes medidas:

  • Establecer tarifas técnicas para el transporte público que permitan cubrir los gastos de operación, mantenimiento y renovación de unidades, así como las inversiones necesarias para ampliar y mejorar el servicio.
  • Modernizar los sistemas tecnológicos y energéticos del transporte público mediante herramientas digitales de control y monitoreo, información en tiempo real y mejoras en la experiencia de los usuarios.
  • Orientar los subsidios y los presupuestos de movilidad hacia los medios de transporte con mayor capacidad para trasladar pasajeros.
  • Poner a prueba el cobro por congestión en zonas y horarios de mayor saturación, junto con políticas de estacionamiento que reflejen el valor y la disponibilidad limitada del espacio vial.

 “La importancia de la movilidad no está únicamente en la distancia que recorren las personas, sino en el tiempo que necesitan para llegar a sus destinos. Mientras más tiempo pasan en el tráfico, más difícil resulta acceder a empleos, escuelas y servicios, lo que limita sus oportunidades y su calidad de vida”, apunta el análisis.

Fernando Gutiérrez

Fernando Gutiérrez es editor de EconoHábitat

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