El atleta de alto rendimiento en México entrega sus objetivos deportivos estampando su firma en una Carta Compromiso cada año, con la intención de cumplirlos en las competencias más importantes de su deporte, así ‘aseguraba’ la vigencia y monto de su beca Conade.

Pero, ¿qué ocurre si no logra una medalla? ¿qué opciones establece la Conade en los parámetros deportivos antes de decidir cortar o aumentar una beca? y sobre todo, ¿los atletas tienen claro cómo la Conade hace el diagnóstico que determina el porcentaje del cambio?

La decisión de Conade es la siguiente: aumentó la beca a quienes ganaron medalla olímpica, tal es el caso de las clavadistas Alejandra Orozco y Gabriela Agúndez, los arqueros Luis Álvarez y Alejandra Valencia y la halterista Aremi Fuentes, y redujo a quienes considera que no cumplieron con los estándares deportivos prometidos en la carta, entre ellos hay atletas que participaron en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y los que también conforman el padrón del extinto Fodepar, nombre que se conservará para nombrar al sistema de becas que quedarán a cargo de la Subdirección de Calidad para el Deporte de Conade.

La Carta Compromiso es una práctica bien establecida entre el atleta, metodólogo y la Conade, lo que no hace sentido es la discrecionalidad de los tabuladores, la decisión basada en resultados y no en procesos, y la falta de alternativas que no dejen de acompañar económicamente la preparación de los atletas.

“En los lineamientos del Fodepar no dice nada de una reducción de beca, no existe reglamento dentro de las regulaciones del Fondo que notifique que merezcan una reducción de presupuesto. No he escuchado a algún deportista que lo hayan condicionado a sacar medalla olímpica para mantener su beca, pero si hablamos de los resultados fueron buenos por tener 21 diplomas olímpicos (los finalistas). Entonces, por una lado dicen que el desempeño fue bueno y por otro que el desempeño fue malo y por eso les reducen las becas. El Fodepar y las becas miran hacia lo ya logrado y no hacia el potencial del deportista. Para mi, debería darse un premio por diploma o medalla olímpica y las becas deben ser con base en el potencial futuro”, explica a El Economista Dieter Holtz, ex nadador mundialista mexicano, quien durante más de una década apoyó con becas a distintos deportistas nacionales y fue coordinador del proyecto deportivo de nación durante la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

Un oficio fechado el 10 de septiembre pasado firmado por Víctor Hugo de Lucio Ávila, director de Alto Rendimiento, notificó a los deportistas la decisión de la Conade de aplicar un recorte de hasta 65% a la beca que perciben mensualmente. El ajuste se aplicó el pasado 1 de septiembre.

“Como parte de los trabajos de seguimiento y evaluación a los deportistas de alto rendimiento que forman parte del listado de beneficiarios de apoyos ordinarios, esta Dirección ha realizado un análisis técnico de su desempeño y resultados deportivos obtenidos en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020”, se lee en el oficio.

Ernesto Vargas Contreras, diputado federal por el PES y expresidente de la Comisión de Deporte en la Cámara de Diputados pone en duda si el proceso del ajuste a las becas pasó por los canales de la ley para su ejecución:

“A cualquier atleta que le quiten su beca sin previo aviso ni notificación, habiendo cumplido con el convenio que cada atleta en lo individual firma con la Conade, se le violentan derechos constitucionales, certeza jurídica, legalidad, debido proceso, procede el amparo y la conade tendría que restituir su beca. Así es el estado de derecho”.

El diputado cuenta a este diario que resolvieron el caso de la clavadista de altura Adriana Jiménez, a quien Conade ahora tiene que pagarle en retroactivo, una vez que le retiraron la beca sin aviso al argumentar que participó en un reality show.

Cuando estuviste al frente de la Comisión del Deporte ¿se conocía cómo la Conade establece los tabuladores?

“Una pregunta que en tres años no nos respondieron. Los que hacían los diagnósticos son a los que Ana Guevara llamó el tronco que estorbaba, los metodólogos, ellos elaboraban un proceso, y con base en la metodología técnica se determinaba la cantidad de dinero que se les otorgaría a los atletas. (...) El derecho de petición para ver los documentos, el acceso a la información es un derecho constitucional, no se deben ocultar los reglamentos”.

Carta Compromiso, la única verdad pública para los atletas

La práctica de establecer los objetivos deportivos bajo una Carta Compromiso es el primer documento que los atletas reconocen, es lo más pronto que pueden consultar, los tabuladores no.

Ismael Hernandez, medallista de bronce en pentatlón moderno en los Juegos Olímpicos de Río 2016 cuenta a El Economista cómo era el proceso de la firma de su Carta Compromiso:

“Se firmaba a principios del año y decía cuáles son las competencias fundamentales, se establecían los parámetros A y B . El “A” era para tener un incremento de beca y el “B” para mantener la beca. Si no se cumplían los parámetros había una audiencia en la que se podía justificar por qué no se alcanzaron las metas. Los metodólogos de cada deporte se reúnen con los atletas para discutir los parámetros, es importante que tengan conocimiento de la disciplina. Sí puede haber una subjetividad en el proceso porque a veces les deja la puerta abierta a los metodólogos para tomar esas decisiones”.

Diego del Real, lanzador de martillo y con dos Juegos Olímpicos de experiencia, señala cómo el recorte de sus ingresos por la beca bajaron de 41,000 a 10, 000 pesos. Además de que: “anteriormente clasificar a unos Olímpicos daba acceso a una beca de alrededor de 20,000-30,000 pesos, ahora conozco atletas que tienen alrededor de 6,000 pesos”.

El impacto del recorte al desempeño de los atletas lo califica de efecto inmediato, pues hay atletas que ponen en segundo lugar la vida laboral para cumplir las metas de su Carta Compromiso.

“En mi caso, me pidieron firmar como dos semanas antes de ir a Olímpicos, incluso con la fecha del 10 de marzo. Pero aún así, el compromiso era quedar en el top 10 de los Olímpicos y lo cumplí. No hay una justificación para decir que tuve mal rendimiento, en términos de lugares, ok puede ser, pero en términos de marca está muy limitado el análisis. A mí no me han dicho exactamente en qué incumplí (...) los documentos solo los saben quienes administran eso porque yo sí he solicitado si me los pueden enviar”.

La halterista Aremi Fuentes que ganó medalla de bronce, uno de los cuatro metales de este color para México en Tokio 2020, comenta a este diario que desconoce los criterios de la reducción de becas a los atletas de otros deportes, pero sabe que ganar una medalla no es el único compromiso, ya que en su caso, se tomó en cuenta estar entre las primeras 5 del mundo y mejorar sus marcas.

"Cada año se nos hace firmar una carta compromiso que estipula resultados y el ranking que ocupo en el mundo, la firmo desde el 2011 y me evalúan por las marcas que hice durante el año. En el 2019 fui medallista mundial y en el 2020 me dijeron que tenía que entrar entre los primeros cinco del mundo. Hay veces que no te va bien, si se ve de ese lado, pero en la carta compromiso hay cinco competencias durante el año y varias oportunidades de mantenerla".

marisol.rojas@eleconomista.mx