Al final, Río de Janeiro ofreció unos Juegos Olímpicos emotivos, que se recordarán por las hazañas de Michael Phelps y Usain Bolt y no porque alguien se haya enfermado en las contaminadas aguas de la Bahía de Guanabara.Pronto recordarán lo difícil que resulta evitar riesgos.

El próximo 13 de septiembre, en Lima, deberán elegir la sede de los Juegos Olímpicos de 2024. Incluso, el presidente del COI Thomas Bach baraja la posibilidad de decidir simultáneamente qué ciudad albergará la justa en 2028.

Recién el 8 de diciembre, Bach dijo que la elección de dos sedes en una misma asamblea evitaría que alguna ciudad con suficientes méritos para organizar los Juegos resulte derrotada.

Tenemos que tomar en consideración que este procedimiento, en su forma actual, genera demasiados perdedores , dijo Bach.

Antes de recibir los Juegos del 2016, el estado Río debió declarar un estado de emergencia financiera, a fin de reasignar fondos para sacar adelante el compromiso. En noviembre, el gobierno federal congeló las cuentas estatales para exigir el pago de una deuda de 53 millones de dólares. Persisten adeudos con trabajadores que colaboraron en los Juegos y con el Comité Paralímpico Internacional.

Tras semejantes problemas, la consigna del COI es ahora abaratar los costos que representan los Juegos Olímpicos. El organismo presionó a los organizadores de Tokio 2020 para que redujeran la cifra de 17.000 millones de dólares relacionada con esos Juegos, para evitar que otras ciudades se espanten por los costos exorbitantes.

Hamburgo se retiró de la contienda por los Juegos de 2024, luego que residentes locales rechazaron la candidatura en un referéndum. Roma también se bajó luego que la nueva alcaldesa rechazó el proyecto por considerarlo demasiado costoso. Así, quedaron en pie sólo tres candidatas: Los Angeles, París y Budapest.

¿Trump como anfitrión del mundo?

Los Ángeles busca sus terceros Juegos Olímpicos, tras organizarlos en 1932 y 1984. Los impulsores de su candidatura presentan como carta fuerte un presupuesto moderado, justo lo que quiere el COI en estos tiempos.

Si Los Ángeles es elegido para albergar los Juegos de 2024, el COI no tiene que preocuparse sobre cambios de presupuesto, sobre mudar las sedes de competencias o sobre la incertidumbre por la capacidad para presentar los Juegos , dijo el jefe de la candidatura, Casey Wasserman.

Pero sí tendrá que preocuparse por la percepción mundial sobre el presidente Donald Trump. Sus declaraciones como candidato sobre los musulmanes, los mexicanos y las mujeres seguramente indignaron a varios de los 98 miembros del COI procedentes de diversas partes del mundo y que deben decidir la ciudad sede.

Amenaza terrorista

También París busca sus terceros Juegos Olímpicos, luego de realizarlos en 1900 y 1924. Igual que Los Ángeles, promete incurrir en menos gastos, al aprovechar infraestructura existente, incluidos recintos famosos, como el Stade de France o Roland Garros. El presupuesto sería 74% menor al de Tokio.

París, como una de las ciudades más icónicas y cosmopolitas del mundo, sería un escenario espectacular y único... gracias a sus lugares históricos e impresionantes sedes , dijo Bernard Lapasset, uno de los dirigentes de la candidatura.

Y habría que convencer al COI sobre las medidas de seguridad. Los atentados del 13 de noviembre de 2015 dejaron 137 muertos, y aunque la ciudad y el país mantuvieron a salvo la Eurocopa de fútbol realizada en el presente año, un extremista en un camión mató a 85 personas en Niza, apenas cuatro días después de la final de ese certamen.

¿Las angustias de 2016?

Este mes, la Kuria o corte suprema de Hungría volvió a rechazar la propuesta de realizar un referéndum nacional para que los ciudadanos manifiesten si apoyan la candidatura de Budapest. La Kuria indicó que la consulta popular no era suficientemente clara y podría confundir a los votantes.

Una periodista había propuesto en varias ocasiones el referéndum, ante las preocupaciones que suscitaban los Juegos en un país que nunca antes ha organizado un evento deportivo de esta envergadura. Los críticos señalan que los costos resultarían muy altos y que existe un gran riesgo de actos de corrupción en el otorgamiento de contratos para la infraestructura.