“No es sólo cuestión de dinero”, expresó Ada Hegerberg, cuando ratificó su decisión de no asistir al mundial de futbol femenil de Francia 2019, en mayo pasado.

La jugadora que obtuvo el premio a mejor jugadora del mundo a los 23 años renunció a defender a Noruega en la justa mundialista. La delantera, además de pedir mejores ingresos económicos para las jugadores de su país, indicaba que desde hace muchos años el futbol es el deporte más importante para las niñas, pero que ni eso ha logrado que las mujeres accedan a mejores condiciones logísticas, de entrenamiento, infraestructura o traslados.

El gesto de Ada no es el único en el futbol femenil, ya que 28 seleccionadas nacionales de Estados Unidos demandaron a la federación de futbol de aquel país por “discriminación de género institucional”.

Las demandas de las jugadoras han tenido una primera respuesta en la FIFA, que para el mundial femenil de Francia 2019 dispondrá de 50 millones de dólares para premios económicos y gastos de traslados de algunas selecciones. Significa en términos de cifras individuales del equipo campeón un aumento de 100% respecto al campeón de Canadá 2015.

En aquel torneo, Estados Unidos obtuvo el campeonato y 2 millones de dólares. Ahora, el campeón de Francia 2019 se llevará 4 millones de dólares.

Las cifras sobre el reparto de premios económicos del Mundial Francia 2019 quedó de la siguiente forma:

4 millones de dólares para el equipo campeón del mundo.

2.6 millones de dólares para el subcampeón.

2 millones de dólares para el tercer lugar.

1.6 millones de dólares para el cuarto lugar.

1.45 millones de dólares para los equipos que lleguen hasta cuartos de final.

1 millón de dólares para los equipos que lleguen hasta octavos de final.

750,000 dólares para los equipos que queden eliminados en la fase de grupos.

La Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro) indicó en un comunicado que las disposiciones de FIFA para aumentar los premios económicos para la Copa Mundial Femenina. Sin embargo, señaló que todavía faltan “mejoras estructurales para apoyar el futbol femenino. A pesar de estos cambios, el futbol sigue estando aún más lejos del objetivo de igualdad para todos los jugadores de la Copa del Mundo, sin importar su género”, indicó.

La brecha en los ingresos es una batalla que mantiene el futbol femenil, ya que los premios económicos apenas han tenido ligeras mejoras. Francia obtuvo 36 millones de dólares por el título mundial en Rusia 2018, pero el campeón del mundial femenil apenas obtendrá 11.1% del premio del campeón del mundo varonil.

Jeffrey Kessler, abogado de las jugadoras estadounidenses, aseguró que la jugadoras hacen el mismo trabajo que los hombres, incluso con mejores resultados deportivos y financieros. “La Federación de Futbol de EU ganó 16 millones de dólares con el equipo femenino en el 2015 y el equipo de hombres dio pérdidas”, señaló el abogado.

Las jugadoras reciben entre 22 y 60% menos dinero que los seleccionados varones, pero el título mundial en Francia 2019, y del que son tres veces campeonas del torneo, significaría una cuarta parte del total de ganancias que genera el futbol femenil para los Estados Unidos.

Emily Shaw, encargada de la Oficina de Desarrollo de la FIFA, refirió que por primera ocasión para el mundial de Francia 2019 las selecciones cuya distancia sea mayor a cuatro horas de viaje recibirán 50 asientos en clase ejecutiva para comodidad, descanso y confort de las jugadoras.

Uno de los últimos actos que suman a la causa económica del futbol femenil la dio Adidas, cuando afirmó que el equipo femenil recibirá el mismo premio económico que los hombres que consiguieron el título mundial en Brasil 2014.

Si Alemania gana el mundial femenil, a cada jugadora le corresponderá un premio de 76,000 dólares por el campeonato mundial.

Noruega, que llegó a un acuerdo para que tanto seleccionados hombres como mujeres reciban los mismos premios y compensaciones económicas, alrededor de 700,000 dólares para cada selección, no podrá contar con la mejor futbolista del planeta, en espera de que su decisión se convierta en una lección en su lucha por la equidad económica en el futbol.