Hacer una comparativa de las estadísticas de Guillermo Ochoa y Jesús Corona es darse cuenta de que es una historia de siameses del futbol separados de área a área: los dos son porteros, los dos nacieron en Guadalajara (Jalisco), los dos debutaron un 15 de febrero y los dos han sido seleccionados nacionales durante 15 años consecutivos.

Para no variar, sus equipos comparten el liderato de la Liga MX en 2021: son los únicos que tienen más de 30 puntos (América 34 y Cruz Azul 36), los únicos con más de 10 triunfos (11 y 12) y los únicos con más de 600 minutos sin recibir gol (Ochoa tiene siete partidos con el arco en ceros y Corona nueve).

Ochoa y Corona se enfrentarán por onceava vez en su carrera durante el Clásico Joven del Guardianes 2021 (jornada 15). El balance histórico favorece al americanista con cinco victorias por cuatro del cruzazulino, más un empate. Se vieron las caras por primera ocasión en un Tecos-América el 30 de octubre de 2006 y, desde entonces, sus trayectorias han tomado un rumbo similar, aunque existe una diferencia fuera de las canchas.

“A nivel deportivo los dos tienen un lugar bastante importante dentro de sus clubes y en la historia del futbol mexicano, pero a nivel de una imagen de 360 grados, no hay comparación. La construcción integral de la imagen de Ochoa es más relevante y positiva que la de Corona”, analiza para este diario, Rodrigo Mort, experto en marketing y brand management deportivo.

Una de las más grandes disparidades entre ambos se da en la cancha de las redes sociales: Ochoa tiene un total de 7.9 millones de seguidores entre FB, Twitter e Instagram, casi siete veces más que los de Corona (un millón entre esas mismas redes). Esto, aunado a la imagen que transmiten, su personalidad e incluso algunos rasgos físicos, hace que el portero del América sea más atractivo comercialmente.

“En el caso de Ochoa, su cabellera china es lo que en marketing llamamos un anclaje simbólico, así como su ballerina, y en el caso de Corona es un poquito más sobrio. Son perfiles muy diferentes, pero en imagen, Memo conecta más con las generaciones jóvenes”, destaca Ángel Palma, consultor en imagen pública dentro del futbol.

Ambos especialistas resaltan a El Economista una diferencia clave entre las trayectorias comerciales de Ochoa y Corona: la lealtad a la marca, pues mientras el americanista se ha mantenido casi toda su carrera con Nike (empezó con Adidas, recuerda Palma), el portero de Cruz Azul ha variado sus patrocinios entre Adidas, Under Armour y actualmente con Puma.

“La lealtad es un elemento que construye la marca e imagen de un futbolista y los cambios de Corona me hablan de un jugador que no está a gusto, que no se siente completo con lo que tiene o que está buscando qué más puede obtener, que no está mal, pero a nivel lealtad la relación con sus patrocinadores le suma puntos negativos”, explica Mort.

El especialista resalta que los porteros son atractivos para las marcas porque, a diferencia del resto de los jugadores, tienen dos áreas potenciales de comercialización: los pies y las manos. Aunque tienen menor exposición televisiva, cuando aparecen, su imagen es la más replicable en los medios porque son protagonistas directos del gol.

De acuerdo con Goal, Forbes, El Universal y WDeportes, Ochoa es el mexicano mejor pagado de la Liga MX con un sueldo de 4.5 millones de dólares al año, solo superado por André-Pierre Gignac, que alcanza los 4.6 millones.

En valores de mercado, Transfermarkt cotiza a Ochoa en 2.3 millones de dólares y a Corona en 956,000, por lo que ni siquiera están entre los 50 jugadores más valiosos de la Liga MX; no obstante, a sus 40 años, el portero de La Máquina es el tercer jugador del mundo más caro nacido en 1981, solo superado por el sueco Zlatan Ibrahimovic y el español Joaquín Sánchez.

Los especialistas coinciden en el alto liderazgo que ambos tienen en sus equipos, que “son ídolos, inspiran a los jóvenes y nadie cuestiona lo que ellos dicen”, describe Ángel Palma. Pero el carisma y el temperamento es lo que los hace diferentes en percepción con el público:

“Memo (Ochoa) es una persona bastante sincera, cercana, accesible, tiene un elemento importante de construcción de imagen fuera de las canchas: está casado, tiene hijos y no se le conocen escándalos. Su imagen es nada más que elementos positivos incluso en su entorno familiar, de amigos y compañeros de equipo”, apunta Rodrigo Mort, quien fungió como Brand Marketing Manager en Adidas durante tres años.

Del otro lado, hay una mancha en el historial de Jesús Corona que quedó presente para las marcas. En 2010 se encaró a golpes con el cuerpo técnico de Monarcas Morelia frente a la televisión nacional, un hecho que incluso lo marginó del Mundial de Sudáfrica, el único de los mundiales que se ha perdido desde 2006.

“A nivel portero, nadie duda de las capacidades de Corona, pero sí tiene estas manchas en su expediente de tener un temperamento complicado y ser muy explosivo. Todos tenemos un temperamento y no se nos tendría que juzgar por cosas negativas, pero recordemos que imagen es percepción y percepción es realidad, así que si el consumidor, el aficionado y los medios ponen en una balanza la comparativa de imagen, evidentemente Ochoa saldrá por encima”.

Estos puntos, más el hecho de que Guillermo Ochoa es canterano americanista y que sí ha sido campeón de liga con el club (en 2005), impulsan la diferencia de seguidores en redes entre uno y otro. Esta diferencia de followers es bien observada por las marcas debido a tres puntos, explica Mort:

“Primero, por los valores. Memo los tiene establecidos, comunicados y confirmados por encima de Jesús, porque los elementos negativos suman en su contra cuando una marca se quisiera vincular; luego, el alcance, nivel de interacciones, engagement y poder de convencimiento para anunciar una marca y que el comprador la compre por conexión emocional; y, finalmente, la credibilidad, que tiene que ver con la lealtad”.

Agrega que estos rasgos hacen que, comercialmente, Ochoa valga más del doble que Corona: “En posibilidad de generar ingresos a nivel deportivo y personal, es más del doble el potencial de Ochoa, aunque ambos están más cerca del retiro” a sus 35 y 40 años, respectivamente.

Incluso para Ángel Palma, director de la agencia de representación Total Match, el portero del América es el futbolista mexicano número uno a nivel imagen en la actualidad: “Podríamos hablar de Guardado, ‘Chucky’ (Lozano) o Raúl Jiménez, pero el top en imagen es Ochoa, solo equiparable con ‘Canelo’ Álvarez” entre los deportistas de este país.

De regreso a la comparativa deportiva, Jesús Corona tiene un mérito que supera a Ochoa: la medalla de oro olímpica ganada en Londres 2012, donde él fue capitán. Por su parte, el americanista fue el primer portero mexicano en jugar en una liga élite de Europa, cuando llegó al Ajaccio de Francia en 2011.

Ochoa estuvo en el radar de grandes clubes como el PSG, Liverpool o Milán, pero nunca concretó ese salto por diversos factores: el positivo de clembuterol en la Copa Oro 2011, indica Palma, y por malas negociaciones de la gente que lo manejaba, indica Mort.

Sin embargo, ambos coinciden en que Ochoa y Corona ya son referentes históricos de América y Cruz Azul, aunque Ochoa tiene más tintes de símbolo equiparables con Héctor Miguel Zelada porque ya fue campeón de liga. Eso le falta a Corona para alcanzar un puesto al nivel de Miguel Marín en La Máquina, opinan los expertos.

“Memo tiene que trabajar más en su imagen porque se le compara, a la hora de mencionar a los mejores porteros en la historia de México, con la ‘Tota’ Carbajal y con Jorge Campos, a quien el Galaxy sigue utilizando en eventos. Te firmo que eso mismo va a pasar con Ochoa cuando se retire, la marca Selección Mexicana y Memo es junto con pegado y además es binacional, pues tiene dos mercados (México y Estados Unidos)”, concluye Palma.

Durante el Guardianes 2021, en el que Cruz Azul y América ya aseguraron su puesto en la liguilla, Jesús Corona y Guillermo Ochoa (ambos son capitanes) han tenido una efectividad del 69 y 58%, respectivamente, y han contribuido a que sus equipos tengan rachas históricas de puntos.