“Es fundamental la figura de un director deportivo. Como en toda estructura, cada área tiene su responsable con un especialista a cargo, pero también, desde mi punto de vista, es importante no caer en el poder. Siempre tiene que haber buena comunicación. Para eso se hacen las sesiones de trabajo, asambleas, reuniones etcétera. Como en todo, si tú tienes un buen clima de trabajo, los resultados van a ser mejores”, explicó a El Economista Mario Alberto Trejo, exfutbolista y exdirector deportivo de Pumas y Veracruz.

Cada club tiene un esquema empresarial en cuanto al organigrama planteado por la dirigencia. Tomando como ejemplo al Cruz Azul, el esquema jerárquico involucra a Guillermo Álvarez como presidente del club, quien es el que encabeza la toma de decisiones. Después se encuentra el vicepresidente del equipo, Víctor Garcés.

Durante el tiempo a cargo del equipo, después de la figura de Billy Álvarez y Garcés, se han ocupado los puestos de gerente deportivo, vicepresidente deportivo y director deportivo, un cargo que no ha tenido una definición fija dentro de la institución, y desde el último título de Liga MX (hace 22 años) ocho personas distintas han tomado la responsabilidad.

El 7 de mayo del 2018, Ricardo Peláez llegó como director deportivo, tras el despido de Eduardo de la Torre. Desde su presentación en La Noria, expresó que, mediante la figura de Billy Álvarez, se le brindó la facultad para contar con libertad en la toma de decisiones respecto a los aspectos deportivos del club.

“Me encontré un equipo con una gran estructura, con una gran disposición, una gran ilusión por lograr un título de Liga. Nuestro primer torneo fue fantástico. Fuimos superlíderes de punta a punta. Casi logramos ganar la Copa; perdimos la Final. Ganamos un título con la Sub 15. Llevamos 21 años sin título en la institución y yo lo veo como una gran oportunidad, no como un gran problema. Esta generación de jugadores que está en Cruz Azul, este cuerpo técnico, esta directiva y un servidor tenemos esta oportunidad”, mencionó el pasado mes de mayo Peláez, al cumplir un año en el cargo.

En teoría, el exdirector deportivo se asumía con el poder de administrar el presupuesto brindado para elegir a los futbolistas que llegan al equipo, la operación de las fuerzas básicas, la elección de director técnico y fungir como un enlace entre directiva y entrenador, entre otros aspectos.

Sin embargo, ante el despido del entrenador Pedro Caixinha, Víctor Garcés se saltó la figura de Ricardo Peláez dentro de la institución, al contratar como director técnico del primer equipo a Robert Dante Siboldi, lo que causó que Peláez pasara a ser más un gerente que presidente deportivo, al quitarle la toma de decisiones con la que dispuso desde su llegada, hecho que involucró la renuncia del directivo mexicano.

“El presidente siempre se reúne tanto con el entrenador como con el director deportivo. De ahí se toman las decisiones para fichajes, fuerzas básicas, etcétera. En mi experiencia, nunca puedes determinar algo solo. El presidente es el que tiene el poder y de ahí lo delega. Siempre se le da su lugar al presidente deportivo, que entrega su plan de trabajo desde el comienzo”, comentó a este diario Raúl Quintana, quien cuenta con una amplia carrera en el futbol mexicano como directivo en equipos como América, Veracruz, Atlante e Irapuato.

Según la experiencia de Quintana, es muy probable que el desacuerdo suscitado entre la directiva y Ricardo pueda significar problemas con los jugadores, quienes en gran parte fueron llevados al equipo bajo su mandato, además de contar con una relación laboral que puede ocasionar molestias dentro del grupo.

Uno de los principales candidatos para tomar el lugar que dejó Peláez es el exjugador cementero Humberto Valdés, aunque su desarrollo dentro del equipo genera interrogante sobre cómo se llevará a cabo, debido a la diferencias entre Billy Álvarez y Garcés en la forma de operar al conjunto celeste.

[email protected]