Chicago.- A las puertas de los Juegos Panamericanos en Guadalajara, el clembuterol se ha convertido en el último enemigo público de México, tras cobrarse cinco víctimas en la Copa Oro de fútbol y ser culpable de la aparición de vacas, cerdos y gallinas con más músculos que Arnold Schwarzenegger.

El clembuterol (clenbuterol en inglés) es un fármaco comúnmente empleado en enfermedades respiratorias como descongestionante y broncodilatador.

En 1965 alguien demostró que los animales alimentados con clembuterol aumentaban la masa muscular y disminuían el tejido graso, y algunos ganaderos avispados se lanzaron a su aplicación.

Los estudios sobre sus efectos secundarios a largo plazo, como problemas cardíacos en las personas, han sido contradictorios, por lo que en algunos países se ha prohibido para uso humano y restringido sólo al engorde de animales, mientras en otros se ha suspendido por completo, como es el caso de México.

La mala fama del clembuterol en México no surgió de la noche a la mañana, ni con los cinco jugadores de la selección nacional que dieron positivo a esta sustancia en exámenes previos al inicio de la Copa Oro 2011 de la Concacaf en Estados Unidos.

Fueron los alemanes los que dieron la primera alerta luego que dos de sus deportistas dieran positivo a la sustancia, tras haber participado en una competencia en México.

En abril pasado, la Agencia Alemana Antidopaje (NADA) advirtió a los atletas que viajaran a México sobre el riesgo de ingerir alimentos contaminados con clembuterol.

Inmediatamente que se dio la alerta de NADA a los atletas, las autoridades mexicanas dijeron nadita de nada: " el uso del clorhidrato de clenbuterol en la engorda animal está prohibido por la legislación mexicana y tipificado como delito".

Las declaraciones fueron hechas a principios de abril, en una reunión convocada por el Comité Olímpico mexicano y representantes sanitaros de ese país, y del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos Guadalajara-2011.

En esa cita se dio a conocer la estadística de que la incidencia de casos de intoxicación en la población es de 0.8 por cada millón.

Si es así, que mala pata -o más bien que mala digestión-, tuvieron los cinco futbolistas, los dos alemanes, y hasta el ciclista español Alberto Contador.

Las autoridades mexicanas ratificaron que "en México se producen alimentos sanos y de calidad, que cumplen con los requisitos de sanidad e inocuidad de los mercados más exigentes del mundo como los de Estados Unidos y Japón, a quienes se exportan importantes volúmenes de cárnicos".

Un punto a su favor es que hasta ahora, no se ha sabido de gringos y nipones afectados por vacas, gallinas y cerdos 'clembuterólicos'.

Empero, el propio presidente de México, Felipe Calderón, reconoció que puede haber algún que otro comerciante tramposo enriqueciéndose a costa de los atletas.

"Yo si creo que es un asunto de contaminación de comida porque efectivamente muchos, para que pese mas kilitos la vaca, pues si le ponen quien sabe cuanta sustancia, y además cuatro o cinco deportistas, muchachos de primera, que no tienen ninguna adicción, que son sanos, que de repente sufran esto", dijo Calderón durante una visita a sus paisanos en San José (California).

Con unos Juegos Panamericanos urgidos de alimentar a casi 6,000 atletas de 42 países, el tema es de vital importancia para México.

Los expertos señalan que para dar positivo en un test de dopaje al clembuterol hay que comer en una semana casi tanta carne como la que consume un argentino o un uruguayo en un año. O sea, montones de toneladas.

Al parecer, la única conclusión de todo esto es que los dos alemanes y los cinco futbolistas se dieron tal festín de tacos y carnitas michoacanas que volvieron locos a los ultramodernos equipos de los laboratorios antidopaje.

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