Se siente la tensión en la última ronda de levantamiento de pesas femenil (categoría 76 kilos). Los reflectores del mundo, pero sobre todo los de México, están sobre la surcoreana Suhyeon Kim, ya que si logra levantar 140 kilos en su tercer intento subirá al tercer lugar de la competencia y dejará fuera a la tricolor Aremi Fuentes Zavala.

Kim aún tiene lágrimas en el rostro, porque en su segundo intento no pudo levantar la barra, un preludio para lo que se avecina: la coreana no puede completar su tercer levantamiento y cae de espaldas. “¡Es medalla para México! ¡Lo lograste, Aremi!”, grita en ese momento en la narración televisiva, Luz Acosta, quien también fue medallista en halterofilia en Londres 2012.

Al ver el resultado, detrás de la tarima, Aremi Fuentes se lleva las manos al rostro, llora y se abraza con su cuerpo técnico. Ella había levantado 245 kilos en total (108 en arrancada y 137 en cargada y jerk), lo que le ha garantizado ganar su primera medalla olímpica: bronce en Tokio 2020.

“Nunca perdí la esperanza y la fe de llegar al podio por muchas cosas que he pasado, lesiones, pero estos dos meses estuve entrenando a full, poniéndole el corazón para alcanzar esa medalla. Estuvo cardiaco, pero se dio el resultado y estoy muy feliz. Quiero llorar, lo haré cuando esté sola, ahorita estoy siendo muy valiente”, expresó la mexicana unos minutos después de su triunfo en Tokio.

Las lágrimas de Aremi reflejan la fuerza del mar que le acompañó desde su nacimiento en Tonalá, Chiapas, un municipio situado a orillas del Océano Pacífico, en los últimos límites del sureste de México. Con 28 años, ha colocado su nombre como una de las cuatro mujeres que le ha dado una medalla olímpica a su país en la halterofilia, tras Soraya Jiménez en 2000, Damaris Aguirre en 2008 y Luz Acosta en 2012.

No obstante, Fuentes Zavala es apenas la segunda que sube al podio, ya que Aguirre y Acosta recibieron su medalla años después al revelarse los resultados de dopaje de las ganadoras.

El domingo, al borde de las 7:00 de la mañana en tiempo del centro de México, Aremi sumó la tercera medalla del país en Tokio 2020 tras las conseguidas por Alejandra Valencia y Luis Álvarez en tiro con arco y por Gabriela Agúndez y Alejandra Orozco en clavados. Todas de bronce, pero con sabor a oro en especial para la halterista por todas las adversidades que ha superado desde su infancia.

Rompiendo barreras sociales y administrativas

“Mis padres dudaron al principio. Me dijeron que me iba a quedar pequeña (de estatura) y que iba a tener el cuerpo como un chico. La verdad que todo eso es mentira porque, primero, la estatura y la fisionomía es genética; otra, no está peleado ser mujer con hacer un deporte rudo, tu cuerpo se podrá desarrollar un poco más musculoso pero siempre y cuando una no pierda lo femenino, no tiene nada de malo. Sí, es un deporte de fuerza, pero mientras algo te apasione y te guste, todo está bien”, cuenta Aremi Fuentes a El Economista.

Con el paso de los años, ha aprendido a lidiar con los estereotipos de que el levantamiento de pesas es un deporte solo para hombres. “Ahora me da risa”, suelta con madurez, pues lleva ya 13 años en este deporte y ha ganado, además de la presea olímpica, un bronce en Juegos Olímpicos de la Juventud, una plata y un oro en Centroamericanos, además de dos bronces y una plata en Panamericanos.

Gracias a este palmarés construido desde 2010, Fuentes se une a la taekwondoína María del Rosario Espinoza y a las clavadista Paola Espinosa y Alejandra Orozco como las únicas mexicanas con medalla en el proceso Olímpicos de la Juventud, Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos.

“El solo hecho de practicar deporte te cambia la actitud, te hace más fuerte, física y mentalmente. Practicando halterofilia, un deporte de mucha fuerza y que no es muy bien visto como sí lo es un niño que practica futbol, me ha hecho ser una chica más fuerte, sobreponerme ante lesiones y desafiarme a mí misma; me gusta mucho y me he enamorado de esta disciplina, porque cada día te tienes que estar puliendo en el entrenamiento”.

Aremi describe que entre 2020 y 2021 ha padecido lesiones de rodilla, desgarres y distensiones, pero el aplazamiento de los Juegos le permitió recuperarse. La cuestión física ha sido otro de sus obstáculos, como haber nacido prematura y que los médicos le recomendaran a sus padres hacer deporte desde muy pequeña, según contó a la revista Proceso.

Sin embargo, una de sus más grandes decepciones fue cuando las autoridades deportivas de su estado natal, Chiapas, le dieron la espalda: “Fue un golpe muy duro. Yo me había ido a Baja California, pero estaba representando a Chiapas, en ese entonces, se suponía que tenía el apoyo del instituto (del deporte de Chiapas) en cuanto a hospedaje y alimentación. Nunca llegó el apoyo y yo hablaba y lo único que me dijeron fue, ‘sabes qué, no te vamos a apoyar’”.

Entonces, se dio el cambio de decisión: “Yo les respondí que los de Baja California querían saber si estaba dispuesta a cambiarme de estado y los de Chiapas me dijeron ‘cámbiate’. Me dolió mucho. Todo proceso y todo cambio tiene su tiempo, al principio no tenía estabilidad emocional por estar muy lejos de mi familia; me estabilicé en todos los aspectos y conozco muchas personas que son como mi segunda familia en Baja California, la gente allá me quiere mucho y me conoce. Estoy agradecida con ese estado, porque confiaron en mí y me aceptaron sin saber quién era”.

Desde 2013, Fuentes Zavala radica en Mexicali, Baja California, un estado de donde también provienen Alexa Moreno y Daniel Corral, a 3,517 kilómetros de su natal Tonalá.

En 2014 hizo su cambio oficial para representar a dicha entidad y solo viaja a Chiapas para vacacionar y ver a su familia, aunque allá dio sus primeros pasos en el deporte cuando empezó como velocista a principios de los años 2000, hasta que un entrenador cubano le recomendó entrar a la halterofilia para ser multimedallista. No se equivocó.

De Soraya Jiménez a Aremi Fuentes

“Uno de mis sueños es ser medallista olímpica, pero más adelante me gustaría dirigir alguna institución deportiva; en mis estudios, quiero terminar una maestría”, describe la pesista a este diario, ya que por ahora se encuentra cursando la Licenciatura en Nutrición, la cual tuvo que pausar en 2021 para dedicarse de lleno al proceso olímpico.

Aremi continúa el legado que dejó la icónica Soraya Jiménez para México. Soraya fue la primera medallista de oro en unos Juegos Olímpicos en la historia de este país en Sídney 2000 y se volvió en referente para todas las generaciones futuras de levantamiento de pesas; 21 años después, la representante de Baja California ha vuelto a subir al podio en esta disciplina.

“He visto muchas veces los videos de Soraya y es inspiración total. Los he visto desde el punto de que ella no iba como favorita a esos Juegos, aprovechó la oportunidad y eso es lo que me admira de ella: el valor que tuvo, la decisión, cómo enfrentó las cosas y que fue ganadora de oro.

“Me inspira porque fue una mujer muy fuerte, mental y físicamente, yo entreno en su gimnasio, con sus fotos, entro, la veo y es inspiración. Siempre soy de la idea de que si ellas (Soraya, Damaris y Luz) pudieron, son mexicanas, tienen dos brazos y dos piernas, entonces sí se puede, todo se puede hacer realidad mientras tengas constancia, empeño y ganas”.

Aremi solo falló en dos de sus seis levantamientos en Tokio 2020. Empezó con 105 y terminó con 137, superando a rivales de Suecia, Bielorrusia, Uzbekistán, Ucrania y Corea, ya que solo quedó detrás de Elizabeth Nye (plata/Estados Unidos) y de Neisi Dajomes (oro/Ecuador).

“Le agradezco a ese entrenador que me vio las cualidades (el cubano Roberto Moreno, en Chiapas), a José Manuel Zayas (su entrenador en Baja California), que creyó y confió en mí, al Instituto del Deporte de Baja California por brindarme mi apoyo y a muchas personas más. A pesar de que varios no creyeron en mí, quiero seguir adelante haciendo mi propia historia”, recalca Fuentes Zavala.

¿Qué necesita el levantamiento de pesas para mejorar en México?

“Creo que cualquier deportista necesita apoyo de nutriólogos, psicólogos y suplementos para soportar las cargas. Los apoyos son la parte fundamental y monitorearlos también técnicamente, hacer más fogueos, porque estar entrenando diario en un gimnasio no es lo mismo que foguearse cada cuatro meses, porque necesitas vivir esos nervios y adrenalina”.

La fiesta ha empezado en diversos rincones de México, especialmente en Mexicali y Tonalá, dos puntos separados por más de 3,500 kilómetros pero que comparten la gloria olímpica de Aremi Fuentes Zavala, quien no escatima para enviar siempre un saludo a quienes la han apoyado hasta ser medallista olímpica.

Después de sus entrenamientos, su tratamiento odontológico y su apoyo psicológico, apenas tiene tiempo para descansar y de vez en cuando ver una película cómica, pues dice que “no soy de las que pueden pasar una noche viendo pelis de terror”. Pero a pesar de toda esa carga, se da el tiempo para sonreír y agradecer a quienes han sobrevivido tantos cambios a su lado. Después de todo eso, en su soledad, como ella misma dijo, se sentará a ver su medalla y a llorar. Son los sentimientos encontrados como las olas de su tierra natal, a orillas del Océano Pacífico.

FICHA TÉCNICA

Aremi Fuentes Zavala.

  • 28 años; tonalá, chiapas (representa a baja california).
  • Deporte: levantamiento de pesas.
  • Categoría: 76 kilogramos.
  • Medalla de bronce en tokio 2020.
  • 3 medallas en Juegos Panamericanos.
  • 2 medallas en juegos centroamericanos.
  • 1 medalla en un campeonato mundial.
  • 1 medalla en juegos olímpicos de la juventud.

fredi.figueroa@eleconomista.mx