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Cuaresma 2026: Camarón, sardina y mojarra dominan el consumo en México

Aunque México tiene una vasta biodiversidad marina, el consumo directo en mesa se concentra en tres productos: camarón, sardina y mojarra. Precio, tradición y versatilidad explican por qué dominan el paladar nacional.
En un país con más de 11 mil kilómetros de litoral y casi 300 especies marinas aptas para consumo humano, la mesa mexicana es mucho más selectiva de lo que podría pensarse. En 2025, el consumo directo de pescados y mariscos en México —es decir, lo que efectivamente llega al plato del consumidor— se concentra principalmente en tres productos: camarón, sardina y mojarra (tilapia). No son necesariamente los de mayor captura industrial, pero sí los que dominan el paladar nacional.
De acuerdo con cifras oficiales de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), el consumo nacional aparente de pescados y mariscos se mantiene en un rango de entre 12 y 13 kilogramos por persona al año en 2025, una cifra todavía por debajo del promedio mundial, pero estable en los últimos años. Dentro de ese volumen total, el camarón se posiciona como el producto del mar de mayor valor y uno de los más demandados en fresco, tanto en hogares como en restaurantes.
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El camarón no es el que más toneladas registra en captura —ese lugar suele ocuparlo la sardina—, pero sí es el que mayor presencia tiene en el consumo gastronómico directo. Su liderazgo se explica por una combinación de factores: tradición culinaria, versatilidad y estacionalidad.
Desde cocteles y aguachiles hasta preparaciones al mojo de ajo o empanizadas, el camarón forma parte del imaginario culinario mexicano y es protagonista absoluto durante la Cuaresma. Además, es la especie pesquera de mayor valor económico para el país, lo que confirma su peso estratégico dentro del sector.
La sardina, por su parte, ocupa un lugar distinto pero igualmente relevante. En términos de producción, supera las 600 mil toneladas anuales en capturas recientes, según reportes de Conapesca, y una parte importante de ese volumen se destina al consumo humano directo, especialmente en conserva.
Su consumo per cápita ronda los 4 kilogramos anuales, lo que la convierte en uno de los pescados más presentes en la dieta cotidiana. La clave de su permanencia no es el lujo, sino la accesibilidad: es económica, nutritiva, rica en omega 3 y fácil de almacenar. La sardina no necesariamente protagoniza la alta cocina, pero sí sostiene la proteína marina de millones de hogares.

Foto: AFP
El tercer lugar en consumo directo lo ocupa la mojarra, particularmente la tilapia cultivada en sistemas acuícolas nacionales. México ha fortalecido su producción acuícola en los últimos años y la tilapia se ha consolidado como el pescado blanco de referencia para el consumo familiar. Su sabor suave, su precio relativamente accesible y su facilidad de preparación la convierten en una opción recurrente en mercados y supermercados. A diferencia de especies como la anchoveta —que aparece en los primeros lugares de captura pero se destina en gran medida a procesos industriales— la mojarra sí tiene una presencia directa y visible en la cocina mexicana.
Más allá del volumen: lo que realmente llega al plato
La diferencia entre producción total y consumo en mesa es clave para entender el mercado. Especies como la anchoveta o algunos pelágicos menores pueden figurar entre las de mayor volumen capturado, pero no necesariamente se traducen en consumo cotidiano directo. En cambio, camarón, sardina y mojarra sí logran ese puente entre el mar y el plato.
El consumo mexicano de productos del mar sigue siendo bajo en comparación con países asiáticos o europeos, pero las tendencias apuntan a una mayor diversificación, impulsada por campañas de promoción del consumo nacional y por una creciente conciencia sobre nutrición y sostenibilidad. Sin embargo, en 2025 el gusto es claro: el camarón domina por preferencia gastronómica, la sardina por volumen y accesibilidad, y la mojarra por practicidad.



