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Nuevos tratamientos cambian el pronóstico del cáncer de pulmón: AstraZeneca
"Estamos investigando cómo combinar terapias para asegurarnos de que un paciente que vivía solo tres meses, o quizás tres años, podría ahora vivir cinco o diez años”, indicó Sunil Verma, vicepresidente sénior y director global de la Franquicia de Oncología en AstraZeneca.

Maryland, EU. Los avances en la investigación y el desarrollo de nuevos tratamientos están cambiando la expectativa de supervivencia de los pacientes con cáncer y abriendo nuevas posibilidades de curación, sostuvo Sunil Verma, vicepresidente sénior y director global de la Franquicia de Oncología en AstraZeneca.
"Estamos investigando cómo combinar terapias para asegurarnos de que un paciente que vivía solo tres meses, o quizás tres años, podría ahora vivir cinco o diez años”, acotó el especialista durante una conferencia realizada en el campus de investigación y desarrollo de la farmacéutica en Gaithersburg, Maryland, Estados Unidos.
Agregó que curar el cáncer sigue siendo una de las principales metas de la investigación oncológica. "¿Podemos curar el cáncer?", planteó. "Ese es nuestro objetivo y creo que nos acercaremos cada vez más a él a medida que empecemos a explorar terapias combinadas".
Sunil Verma, quien tiene 25 años de experiencia en el tratamiento del cáncer, explicó que durante este tiempo ha observado cómo los avances en el conocimiento de la enfermedad han permitido desarrollar tratamientos que han cambiado el pronóstico de los pacientes.
Como ejemplo mencionó el cáncer de pulmón. En el año 2000 las opciones para tratarlo se limitaban a la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia, pero cuando la enfermedad se detectaba en una etapa avanzada, la alternativa que podían ofrecer era solo la quimioterapia.
En esos casos, la expectativa de vida era de dos a tres meses sin tratamiento y podía llegar a alrededor de seis meses con quimioterapia. "Eso es todo lo que teníamos", acotó.
Entre 2000 y 2010 se lograron avances importantes con las terapias dirigidas a alteraciones genéticas, como las mutaciones de EGFR, que ayudaron a identificar a pacientes que podían responder a tratamientos específicos.
"Esto es lo que llamamos oncología de precisión o dirigida. Esa fue la primera gran revolución que cambió la forma en que tratábamos el cáncer de pulmón. Empezamos a buscar mutaciones específicas", puntualizó el especialista.
Los pacientes que respondían a estos tratamientos, prosiguió, podían vivir uno, dos y hasta tres años.
A partir de 2020, el número de nuevas terapias y modalidades se ha incrementado considerablemente, aseguró.
Entre 2010 y 2020 se presentó otro gran avance con el desarrollo de la inmunoterapia.
Bajo esta nueva alternativa, explicó, las células cancerosas pueden esconderse del sistema inmunológico mediante sistemas que impiden que las defensas del cuerpo las reconozcan y con los llamados inhibidores de puntos de control es posible bloquear estos mecanismos de protección para que las células del sistema inmunológico puedan detectar y atacar el cáncer.
"Así que ahora, mirando hacia 2025, donde tenemos terapias dirigidas para el cáncer de pulmón, con inmunoterapias para el cáncer de pulmón, tenemos nuevas formas de tratar a ese paciente que solo tenía seis meses de supervivencia. La supervivencia promedio de los pacientes con cáncer en etapa avanzada ha cambiado", subrayó.
"Vivimos en este mundo de la oncología de precisión", enfatizó Sunil Verma al referirse a los nuevos tratamientos que buscan actuar directamente sobre las células cancerosas y reducir el daño a las células sanas.
En ese sentido se refirió a los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC, por sus siglas en inglés), que combinan un anticuerpo con un medicamento de quimioterapia para llevarlo directamente a las células cancerosas.
A diferencia de la quimioterapia tradicional que afecta tanto a las células cancerosas como a otras células sanas, los ADC ayudan a dirigir el fármaco hacia el tumor. Esto contribuye a reducir los efectos secundarios de la quimioterapia, como la caída del cabello, las náuseas y las infecciones.
"Es como un caballo de Troya. El caballo entra en la célula y luego la quimioterapia sale del caballo dentro de la célula cancerosa. De esta forma, se logra la destrucción directa de la célula cancerosa", ejemplificó el vicepresidente sénior y director global de la Franquicia de Oncología en AstraZeneca.
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A lo cual agregó que actualmente hay fármacos conjugados con anticuerpos aprobados para el cáncer de mama, el cáncer de pulmón y próximamente para otros tipos de cáncer.
"Esto lo está cambiando todo porque ahora podemos contar con tratamientos dirigidos que funcionan mucho mejor que el cáncer. La segunda gran novedad es, por supuesto, la posibilidad de combinar la inmunoterapia con este tratamiento", subrayó.
El rol de la IA
Sobre el uso de la inteligencia artificial (IA), el experto dijo que esta tecnología puede contribuir a acelerar la investigación oncológica y reducir el tiempo que toma desarrollar nuevos tratamientos.
Aunque no tiene como objetivo curar el cáncer por sí sola, permite trabajar de manera más rápida y eficiente para identificar posibles soluciones, determinar qué pacientes tienen mayores probabilidades de beneficiarse de una terapia y agilizar el análisis de información para las agencias correspondientes.
El objetivo, explicó el especialista, es reducir de 12 a 15 años a un periodo de entre seis y siete años el tiempo que transcurre desde el descubrimiento de un medicamento hasta que llega a los pacientes, mediante el uso de nuevas tecnologías y métodos de trabajo.
"A mi juicio, este es el ámbito en el que la IA tendrá un mayor impacto", anotó Sunil Verma durante su intervención en una conferencia realizada como parte de la tercera edición del LatAm Media Lab, organizada por la Universidad de Georgetown y AstraZeneca.
Recordó que el cáncer no es una sola enfermedad, sino un conjunto de padecimientos que requieren diferentes enfoques de diagnóstico y tratamientos.
Tan solo en el cáncer de pulmón, hay al menos 60 subtipos diferentes según distintos marcadores.
Por otra parte, destacó la necesidad de detectar la enfermedad en etapas tempranas, ya que muchos pacientes, incluidos los de América Latina, reciben el diagnóstico cuando el cáncer está avanzado y se ha extendido a otras partes del cuerpo.
En este sentido, destacó la importancia de trabajar en coordinación con los gobiernos, los sistemas de salud y distintas agencias para implementar planes de control del cáncer, en los que la detección oportuna sea uno de los componentes cruciales.
"Como comenté sobre los nuevos medicamentos que están surgiendo, también es necesario diagnosticar el cáncer en una etapa más temprana", añadió.
Además, consideró crucial el acceso adecuado a los medicamentos y a una atención multidisciplinaria. Esto es lo que permitirá curar a más pacientes.
Y a la pregunta sobre si ¿es posible lograr la cura para todos los tipos de cáncer? el especialista respondió: "Algún día sucederá. Es una realidad. Llevo 25 años atendiendo a pacientes con cáncer y he podido constatar avances significativos en muchos tipos. Estamos contribuyendo a que la cura sea posible para más pacientes".
"Creo que no hay un plazo fijo de 10 o 20 años, pero cada año, más pacientes tienen la oportunidad de recibir una mejor terapia", agregó.
El especialista explicó que alrededor de 40% de los casos de cáncer está relacionado con factores ambientales y con el estilo de vida, así como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la contaminación y la alimentación.
Hasta 40% de los casos se puede prevenir con cambios en el estilo de vida y la reducción de la exposición a contaminantes, mientras que alrededor de 10% está relacionado con factores genéticos.



