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Nueva ley federal de cine avanza en comisiones del Senado
La minuta aprobada en comisiones del Senado conserva varios de los puntos centrales que el Ejecutivo planteó desde febrero, entre los que están una cuota mínima de 10% de tiempo de pantalla para obras cinematográficas nacionales.
La nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual dio otro paso en el Congreso. Las comisiones unidas de Radio, Televisión y Cinematografía, de Cultura y de Estudios Legislativos Primera del Senado aprobaron por unanimidad el dictamen de la minuta enviada por la Cámara de Diputados, con lo que la reforma quedó más cerca de sustituir a la Ley Federal de Cinematografía vigente desde 1992.
El proyecto busca reconocer al cine mexicano como un bien de interés público y social y reordenar el marco legal del sector frente a los cambios tecnológicos, económicos y culturales de las últimas décadas.
El avance en el Senado llega casi dos meses después de que el gobierno federal presentó la iniciativa como parte de un paquete más amplio para la industria audiovisual. El 13 de febrero, la administración de Claudia Sheinbaum expuso la propuesta como una reforma estructural orientada a modernizar la legislación, ampliar la presencia del cine nacional en salas y plataformas, reforzar los apoyos públicos y responder al entorno digital. Dos días después, la Presidencia anunció además un estímulo fiscal de hasta 30% del ISR para producciones realizadas en México, con topes y requisitos de proveeduría nacional, dentro de un plan integral de apoyo al cine.
La minuta aprobada en comisiones del Senado conserva varios de los puntos centrales que el Ejecutivo planteó desde febrero. Entre ellos están una cuota mínima de 10% de tiempo de pantalla para obras cinematográficas nacionales, horarios equitativos, un periodo mínimo de exhibición de 14 días para estrenos mexicanos y la obligación para las plataformas de video bajo demanda de mantener una sección destacada y permanente para obras nacionales. El dictamen también incorpora criterios de accesibilidad, con subtítulos, autodescripción y herramientas tecnológicas para personas con discapacidad auditiva y visual.
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En su defensa del proyecto, las comisiones del Senado sostuvieron que el marco vigente quedó rebasado y que la nueva norma debe atender un ecosistema en el que el acceso a los contenidos culturales ya no ocurre sólo en las salas. Bajo esa premisa, la ley extiende su alcance a las obras audiovisuales y a las plataformas digitales, con la intención de cerrar vacíos regulatorios, reducir asimetrías entre agentes del sector y dar mayor certeza jurídica a la industria. En el mismo dictamen se plantea fortalecer al Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) como órgano rector de fomento, abrir convocatorias públicas para apoyos y subsidios y crear un consejo asesor para la implementación de programas.
Ruta legislativa
El 23 de marzo, la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados avaló la iniciativa presidencial. Un día más tarde, el pleno de San Lázaro la aprobó por unanimidad y la remitió al Senado. En esa misma sesión quedó atorada otra reforma, la relacionada con la protección de actores y actrices de doblaje frente al uso no autorizado de herramientas de inteligencia artificial, de modo que el avance más firme del paquete gubernamental quedó concentrado en la nueva ley de cine y audiovisual.
El componente cultural de la reforma ha sido uno de los argumentos más repetidos por sus impulsores. Beatriz Mojica Morga, presidenta de la Comisión de Cultura del Senado, sostuvo que el nuevo instrumento reconoce al cine mexicano como un bien de interés público y social; mientras que Manuel Huerta Ladrón de Guevara afirmó que el ordenamiento armoniza la promoción cultural con otros derechos constitucionales, protege la libertad de expresión y prohíbe mutilaciones o censura sin autorización. Javier Corral, por su parte, defendió la ampliación del tiempo de estreno en pantallas como parte de una disputa de fondo frente a la concentración del mercado de exhibición.
El paquete ha sido presentado por el gobierno como una política industrial y cultural al mismo tiempo. La administración federal ha vinculado la nueva ley con mayores estímulos, formación profesional, fortalecimiento institucional y una estrategia para atraer producciones internacionales con participación local. En esa combinación de soberanía cultural, mercado interno y competencia global está la apuesta central de la reforma. El siguiente paso será su discusión en el pleno del Senado, donde se definirá si esa promesa legislativa se convierte ya en el nuevo marco del cine mexicano.
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