Nos acercamos a cuatro de los artistas más importantes de la escena plástica contemporánea y le hicimos preguntas similares. Quisimos, sobre todo, saber su percepción general del mercado del arte y cómo éste influye en su trabajo, si es que tiene alguna influencia.

Hay más semejanzas que diferencias entre estos artistas. Todos coinciden en que la fuerza del mercado es innegable y que, de cualquier forma, tendrán que lidiar con ella, niegan el mito del artista alejado del mundo y del dinero, aún cuando, como dice Franco Aceves Humana, comprender el mercado se ha convertido en una cosa más de economistas que de artistas. Daniel Lezama apunta que la obra es indisociable de su recibimiento público, cosa con la que coincide Yishai Jusidman. Aldo Chaparro, por su parte, no se hace ilusiones: sabe que el mundo del arte es un mar infestado de tiburones.

A todos les hicimos las mismas preguntas:

1. ¿Cuál es su percepción general del mercado del arte? ¿La influencia del mercado es negativa o positiva sobre la creación?

¿Cómo le fue a usted el 2011, vendió más, menos que otros años?

3. ¿Dónde es el principal mercado de sus obras, en México o en otros países?

4. ¿Es fácil para un artista mexicano contemporáneo vivir de la venta de sus obras?

5. ¿Cómo es la relación de un artista con su galería y con sus coleccionistas? ¿Es cercana, adversaria, de cooperación?

Aldo Chaparro (Perú, 1965, residente en México)

1. La influencia del mercado sobre la creación no es nada nuevo, desde su origen el arte siempre ha estado inscrito dentro de un mecanismo que, entre otras cosas, incluye al mercado, desde las artes decorativas hasta el arte contemporáneo.

La idea romántica del artista como un ente que crea libremente, en un contexto personal y puramente introspectivo es algo que a mi modo de ver, no existe y si existiera no serviría para nada. Hay miles de factores externos al mundo del artista que condicionan de forma definitiva su trabajo, y el mercado del arte es uno de ellos. En todo caso no es una cosa mala o buena, el arte al igual que las demás manifestaciones humanas son parte del sistema y es a este sistema al que un artista trata de aportar, revisar y cuestionar.

2. Me fue muy bien, mejor que nunca.

3. México es un importante mercado para mi trabajo pero mis ventas fuertes las realizo en las ferias, básicamente en Art Basel Suiza y Art Basel Miami en donde coleccionistas de todo el mundo compran mis piezas. También es un mercado muy fuerte para mi Colombia y España, también Buenos Aires y Lima, mi ciudad natal.

4. No es fácil, nada fácil. Pero no es nada fácil en ningún lugar del mundo. La vida de un artista es difícil no porque viva en una ciudad u otra: es un medio muy competitivo, lleno de tiburones, lleno de gente que le gusta mantener cierto estatus pero que tienen que pelear como lobos por el dinero. Por eso el circuito del arte está lleno de desertores, mucha de la gente que llega a la cima del arte muchas veces no lo logra solo por su talento sino por su aguante, su perseverancia, por no dejarse caer, por tener la piel gruesa, por su voluntad.

5. Yo siempre digo que encontrar una buena galería, una galería con la que puedas hacer equipo, es mas difícil que encontrar pareja. Yo tengo la suerte de trabajar con las mejores galerías, somos una familia, somos un equipo, donde el trabajo se da en una atmósfera de profesionalismo, respeto, confianza y cariño, para mí no existe otra forma de trabajar.

Franco Aceves Humana (México DF, 1965)

1. No pienso mucho en el mercado del arte, no lo entiendo ni pretendo entenderlo, tengo la impresión de que esa materia se ha vuelto para economistas. Seguramente influye en la creación pues se nos ha acostumbrado a pensar que lo mejor es lo más caro, cosa que yo no creo, pero que definitivamente provoca modas.

2. Vendí más o menos lo mismo, creo.

3. Vendía mucho más fuera de México, pero esto empezó a cambiar desde hace como tres o cuatro años. Hoy vendo más en México.

4. Para mí no es fácil, pero hay para quienes sí es.

5. Varía mucho. No podría poner a los galeristas ni a los coleccionistas como si respondieran al mismo patrón; hay de todo, así como hay médicos o tapiceros profesionales y no. Por ejemplo, he tratado con algún galerista finísima persona, pero que no trabaja, con otro medio tranza pero extremadamente trabajador, otro que se la juega por una obra que parece invendible y el que sólo quiere exponer lo que el mercado ya autorizó y está garantizado. En fin, desde mi experiencia no se pueden unificar en una categoría. De la mayoría de los coleccionistas que he conocido no puedo más que hablar bien, supongo que he tenido suerte.

Daniel Lezama (México DF, 1968).

1. La obra es indisociable de su recibimiento; pero en última instancia, si la obra es honesta, que haya un responso a la obra es irrelevante. El artista trabaja para satisfacerse a sí mismo, si no lo hace así, creo que es deshonesto. El artista es el primer espectador de su obra, más allá del mercado. El mercado de arte siempre ha sido cosa más de economistas que de artistas. Ahora todo está más mecanizado, hay todo un sistema de aproximación entre el artista y el gran público.

2. Siempre estoy al pendiente de mis ventas. Me considero mi propio representante ante la galería. Yo mismo promuevo mi obra.

3. Podemos decir que mitad de mi obra se vende en México y mitad, en el extranjero. En México se me conoce mucho y vendo relativamente poco, en el extranjero se me conoce poco y vendo relativamente mucho respecto de lo que se me conoce.

4. No, no es fácil. Yo vivo de mi obra desde el 2000. Durante mis años de estudiante tuve otro trabajo para poder vivir. En el 2000 gano la Bienal Tamayo y comienzo a tener éxito. Se requiere suerte, contactos, en fin... Ahora, vivir de ser artista no significa ser rico. Hace 10 o 15 años, sí. Eso ha cambiado. Ser un artista rico significa moverse en circulos internacionales o políticos.

5. No siempre tengo relación con la gente que compra mi obra. Vamos, creo tener una relación de afinidad espiritual, de gusto compartido con quien compra mis obras. La gente que le gusta mi trabajo no es la gente que compra otro tipo de obras. Quien me compra tiene una relación emocionalmente cargada. Con los galeristas ha sido una relación tortuosa.

Yishai Jusidman (México DF, 1963)

1. La existencia del arte requiere tanto de la dimensión subjetiva/personal como de la dimensión intersubjetiva/social. El mercado es parte de la dimensión social del arte y, como tal, forma parte de las condiciones que se requieren para que pueda existir como fenómeno cultural. La creación artística se ve obligada a lidiar con las cuestiones y condiciones impuestas por el mercado, ya sea en tanto pivote o como barrera a superar.

La influencia del mercado es positiva si la dinámica del mercado promueve el buen arte y es negativa si favorece el mal arte o el mediocre. Las condiciones del mercado cambian conforme cambia el contexto.

2. Vendí menos que en años anteriores, pero no a causa de cambios en el mercado, sino porque he venido produciendo una serie nueva que todavía no está a la venta.

3. Es mixto, por épocas es más local, en otras es más internacional.

4. Nunca es fácil. Y, sin embargo, el crecimiento del mercado que se vive tanto a nivel nacional como global ofrece mejores oportunidades que nunca.

5. Esto es una cuestión personal. Por mi parte, los galeristas y los coleccionistas son socios en una empresa cuya viabilidad depende absolutamente de la creación de valor fiduciario, y que de otro modo no tiene mayor valor contable.