“Hay muchos proyectos y programas en este país que han empezado dirigiéndose al mundo adulto y la formación de usuarios desde distintas perspectivas, pero no pasa mucho tiempo hasta que los niños empiezan también a colarse por esos espacios y decir que necesitan que esos proyectos se dirijan a ellos también”, aseguró Socorro Venegas, representante del Fondo de Cultura Económica (FCE) durante la inauguración de la exposición dirigida a niños de cuatro a 10 años de edad En un mismo barco, basada en el libro de la autora e ilustradora Monique Zepeda.

Se trata de la primera exposición temporal para niños que realiza el Museo Memoria y Tolerancia en colaboración con el FCE, “somos precisamente una de esas instituciones que se han tenido que transformar. Hace 27 años surgieron en esta entidad las colecciones de libros para niños y jóvenes, por eso significa mucho para nosotros acompañar este paso importante para abrir estos temas a los más pequeños”, agregó Venegas, al compartir que no hay mejor vehículo que enseñe cómo conocer y acercarse a los que son diferentes a nosotros que la literatura.

“Nadie nace con prejuicios”, aseguró Monique, “eso se aprende desde la cultura, la calle, la escuela, la familia; la buena noticia es que todo lo que aprendemos lo podemos desaprender”. El objetivo de la autora es que los niños se conviertan en agentes de cambio y puedan hablar de inclusión o cómo se siente ser excluido y lograr la capacidad de hacer sentir bien al de al lado.

La finalidad es introducir a los más pequeños a los valores universales como la inclusión, respeto de las diferencias y riquezas de la diversidad a través del arte objeto y un lenguaje adecuado siendo la obra de Monique un vehículo.

La autora de múltiples libros para niños, jóvenes y maestros, psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos, ponente y conferencista sobre temas de prevención de violencia y equidad de género explicó que este trabajo se logra echándose un clavado en el mundo de los niños, adquiriendo su lenguaje, su modo de hablar, sus experiencias. “Desafortunadamente, el mundo de un niño no es todo color de rosa y hay que conocer muy bien las experiencias de los niños y de lo que pasa en la escuela, con la familia, en su entorno”.

Agregó que los padres van a encontrar en este trabajo un vehículo para poder hablar con sus hijos acerca de estos temas. “Les va a dar la oportunidad de escuchar sus preguntas y a lo mejor plantearles a ellos qué es lo que piensan, cómo es esto de que a veces pertenecemos a un mismo planeta y otras veces no nos entendemos y no podemos ser incluyentes”.

“Van a encontrar un texto simple, pero con imágenes que invitan a observar con detalle y hablar de la propia experiencia”; en entrevista para El Economista dijo que sería importante leerles el libro y escuchar lo que ellos tengan que decir, incluso si es silencio, luego podemos volver a contarlo y abrirlo hasta que ellos hagan sus propias preguntas.

La autora concluye que el libro y la exposición llegaron en un momento de la vida donde ya ha reunido mucha experiencia con niños, “tomó meses de invadir mi casa, pero para mí es una enorme alegría ya haberlo publicado y ahora expuesto en este museo tan importante”.

El acceso a esta exposición es gratuito y estará abierto al público del 17 de julio al 17 de agosto de martes a viernes de 9 am a 6 pm. Sábados y domingos de 10 am a 7 pm en el pórtico del museo.