En el reloj del Parque Hundido era la cita, la comunidad del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) marcharía rumbo a la Avenida Insurgentes 1582, la sede del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Las 10 de la mañana era la hora pactada, curiosamente un grupo de estudiantes celebraban su graduación y portaban su toga y birrete en el mismo lugar, mientras que, por su parte, iban llegando jóvenes, profesores, padres de familia, colegas y simpatizantes que fueron convocados a través de redes sociales.

Unas 500 personas estaban listas para partir y ya eran custodiadas por policías de vialidad que estaban alertados de lo que iba a suceder. Alrededor de las 10:30 horas, personajes como Chaterine Andrews, quién fue destituida por José Antonio Romero Tellaeche, en ese momento todavía director interino del CIDE, además de Alejandro Madrazo Lajous, exdirector del CIDE región Centro, ya se encontraban en el lugar. Este último tomó la voz espontáneamente, a través de un megáfono se dirigió a quienes ya vestían en su mayoría con los colores representativos de la institución, verde y blanco, con pancartas y mantas, además de objetos como botellas para hacer ruido.

"Los veo a ustedes y lo que veo es una masa crítica de dignidad, compromiso con el cambio que se hace a través de las instituciones. Quiero decirles una cosa, los seres humanos aprendemos de la repetición y eso pasa a través del ejemplo o intentándolo por nosotros mismo, hoy estamos aquí nosotros mismos haciendo lo que se tiene que hacer, que es defender la educación pública, la ciencia libre y nuestra dignidad como estudiantes, profesores, trabajadores, pero sobre todo como ciudadanos". 

Foto EE: Nelly Toche

A las 10:40 comenzaron a caminar, el historiador Jean Meyer y la internacionalista Lorena Ruano, eran de los primeros, "La lucha sigue, el CIDE vive", se leía. Poco a poco se integraban más personas hasta reunirse alrededor de 2,000 que abarcaban unas tres cuadras completas, también fue cerrado insurgentes en el sentido contrario.

Una media hora de caminata y llegando a las instalaciones de Conacyt las consignas no se hicieron esperar,mismas que se repitieron durante todo el recorrido. "¡Más ciencia, menos obediencia!, ¡Conacyt despierta el CIDE está en la puerta!, ¡Alvarez Buylla la ciencia no es tuya!, ¡Va a caer, va a caer, Romero va a caer!, el CIDE es primero, saquen a Romero, ¡un dictador no será mi director!".

"A mi lo que me llamó la atención es el entusiasmo,esto movilizó a mucha gente y reveló que es un movimiento que va ganando terreno y fuerza", declaró un exalumno del CIDE a El Economista mientras la comunidad se iba reuniendo frente a la sede. "Somos mucha gente la que apoya al CIDE. Más allá de que no sabemos el efecto de la marcha, se dio una lección de ánimo y una muestra de un movimiento que tiene razón de ser y respaldo".

Después de unos minutos comenzaron los posicionamientos. Primero agradeciendo que la comunidad de otras instituciones se haya dado cita y de sus muestras de apoyo. La UNAM, UAM, IPN, IBERO, ITAM, ENAH, UDG, Instituto Mora y la Universidad de Guanajuato, así como la Red Pro Ciencia fueron algunas de ellas. "Ese apoyo sí se ve, ese apoyo sí se ve".

Foto EE: Nelly Toche

Lorena Ruano leyó el pliego petitorio de la Asamblea Académica del CIDE, luego se escucharon voces de académicos como Jean Meyer, José Antonio Caballero, Pablo Mijangos y Javier Aparicio, quienes en conjunto exigieron "el cese inmediato del hostigamiento a la comunidad académica nacional en su conjunto".

Pidieron además la renuncia de José Antonio Romero Tellaeche, la reinstalación de tres de los integrantes del centro público, la intervención de la Secretaría de Gobernación para entablar un diálogo con las autoridades del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la participación de la comunidad estudiantil en la toma de decisiones de la institución y la no represalia a la comunidad cideíta por su participación en el movimiento estudiantil.

El Conacyt "no defendió el financiamiento para ciencia que estaba en los fideicomisos, hizo cambios discriminatorios y unilaterales en el reglamento del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), la persecución judicial excesiva de 31 científicos mexicanos sin fundamento legal, las restricciones a las becas, especialmente las de posgrado internacionales", consignó Meyer.

También habló sobre el nombramiento del fiscal general Alejandro Gertz Manero como miembro del SNI Nivel  3, después de ignorar al grupo de 270 miembros del SNI que han pedido que se convoque al Comité de Honor.

Después de dos horas de voces constantes y mucho ánimo por parte de los manifestantes, el edificio sede de Conacyt quedó tapizado de pancartas, mantas y letreros que dejan constancia de un evento inédito en el que se deja claro el creciente descontento con el que debiera ser el organismo público que representa la voz de miles de científicos, investigadores, académicos y estudiantes alrededor de todo el país.

nelly.toche@eleconomista.mx

kg