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La Central de Abasto es un lienzo para artistas emergentes
Los muros de la Central de Abasto serán lienzos para artistas emergentes. Uno ya está terminado: el de Daniel Gómez, el Hielos, un mural que representa el trueque y muestra a Tláloc y a Xochipilli, con maíz y manzanas, como un homenaje a lo que es la Central de Abasto.

Muralista de la Central de Abasto conocido como "Hielos"
A la Central de Abasto se le conoce como el estómago de la Ciudad de México o el “corazón de la ciudad”. Largos pasillos ordenados por letras, con una mezcla de olores dulces, agrios y de humedad, exhiben frutos, vegetales, cárnicos y flores. Ubicado en la Delegación Iztapalapa, ambientado con música de banda y con gritos acelerados de “¡Ahí va el diablo! ¡Aguas!”, es el mercado que abastece a los “sobrerruedas” de la capital y del Estado de México. Ahora se ha propuesto alimentar también la vista de sus visitantes.
Los muros de la Central de Abasto serán lienzos para artistas emergentes. Uno ya está terminado: el de Daniel Gómez, el Hielos, un mural que representa el trueque y muestra a Tláloc y a Xochipilli, con maíz y manzanas, como un homenaje a lo que es la Central de Abasto. Tres murales más se encuentran en preparación.
Estos murales forma parte de la iniciativa de Arte Diez, un movimiento que llegó a la ciudad de México por una alianza entre el Foto Museo Cuatro Caminos, Central de Abasto y Central de Muros. Arte Diez se ha realizado desde hace cinco años en Bogotá, Colombia, con el nombre de “La Feria del Millón”, para congregar a artistas emergentes y exhibir su trabajo. La idea de Arte Diez es generar arte en zonas complicadas. “A la gente le ha cambiado el estado de ánimo ver mi mural”, dijo el Hielos. El mural, bautizado como “Trueque”, se encuentra en el pasillo XW, uno de los de mayor afluencia en la central. De acuerdo con Sergio Palacios Trejo, director de la Central de Abastos (Ceda), el mercado recibe a diario a medio millón de personas.
La idea de generar espacios con paisajes y llenar de colores, cambiar estilos de vida en una “ciudad” dentro de otra ciudad, son labores complicada. La comunidad de la Ceda lo ha ido adoptando bien. Aún permanecen las quejas sobre la inseguridad, pero de la misma forma se han notado cambios anímicos dentro de estos establecimientos con la gente que pasa largas jornadas ahí.
Un artista llamado Hielos
Daniel Gómez, Hielos, es vecino de los Reyes la Paz y llegó a la Central de Abasto con ganas de encontrar trabajo hace tres años. Hoy es repartidor de hielo. Cuenta que al ver que estaban pintando las paredes comenzó a acercarse y pidió una oportunidad, la cual era muy importante para él porque el pasillo XW es su zona de trabajo. Hielos mostró a la gente de Central de Muros, en particular a Itzel González, los murales previos que había hecho y lo apoyaron.
Su obra, la primera del emprendimiento de Arte Diez en la Central de Abasto, exhibe totalmente una temática azteca. “Lo que uno quiere es apoyo y con este proyecto nos lo dieron. Nos dieron el material y nos dieron todo. Yo no tengo queja. Te digo que yo empecé bandaleando las paredes de la vecina y hasta ahorita me dieron un espacio. Digo, ya he pintado, pero con permiso. Tengo hijas y no le puedes estar enseñando a andar mal por la vida a tus hijas”.
El vendedor y ahora muralista Hielos comenta que se están acostumbrando a ver las calles bonitas. “Ya no tiran basura donde están los murales”.
Pintar el mural requirió dos semanas a Hielos y su amigo Aldo, que venía de Córdoba y lo ayudó a adelantar los trazos. Hielos, con voz de angustia, contó esta semana que no podía dedicar todo un día al mural porque tenía que trabajar. “Me paraba, repartía temprano y dejaba a Aldo en el mural. Ya después lo alcanzaba, de hecho, tuve un poquito de conflicto con mi trabajo”.
Esta oportunidad marcó la vida del Hielos. Necesitaba ser reconocido, que se dieran este tipo de espacios. Agradece que voltearon a ver a quienes no son artistas porque no tienen certificado o estudios, pero son artistas por talento nato.
“El artista de la calle tiene más responsabilidad de retratar lo que está sucediendo en su sociedad. Algo muy curioso que me comentaba la policía federal de aquí es que antes se registraban 2 o 3 riñas por día ahora son 2 o tres por semana. Nos dijeron que estaban sorprendidos porque se percibía un estado de ánimo distinto. Hay vicios y siempre los va a haber. Como sociedad se necesitan válvulas de escape, pero el tema de que empieces a tener conciencia en cómo cuidar un espacio y hacer lo propio habla de un cambio, porque si nos la pasamos criticando al gobierno no vamos a llegar a ningún lado”, dijo Itzel González, directora de Central de Muros.
