Agustín Fernández Mallo es un escritor poco convencional en el panorama literario en lengua española: primero porque es biólogo de carrera, y, segundo, porque siendo poeta lo más conocido de su obra es la narrativa. También porque usó el nombre de la Nutella española (Nocilla) para bautizar su primera novela y porque el año pasado publicó el libro de relatos El hacedor (de Borges), remake desatando la ira de la borgiana María Kodama (esposa del gran escritor argentino que alguna vez llegó a contestarle a alguien que le preguntó en la calle si él era Borges: No sé, depende ), quien hizo todo lo posible (y ganó) para que el libro de AFM parara su comercialización.

AFM se encuentra en México en una visita organizada por el Tec de Monterrey para hacer un circuito por los campus de dicha universidad que se encuentran en la región centro del país. De modo que el día martes comenzará este tour en el campus Puebla con una presentación con el escritor mexicano Mario Bellatin, sobre el cual AFM dice, es un autor que me interesa muchísimo y que ha cuestionado en muchos de sus libros la figura de autor.

Este formato se repetirá en la ciudad de México el jueves y, además, Fernández Mallo realizará algunos otros actos en solitario con alumnos del Tec, en las que hablará: sobre todo de mis procesos creativos, de dónde extraigo materiales y cómo me afectan, cosas que tienen que ver con antropología de las sociedades desarrolladas, la poesía que se deriva y su influencia en mi narrativa , indicó en entrevista un día después de que llegó a México el escritor español.

EL AUTOR REMEZCLA IDEAS

Fernández Mallo prefiere no pronunciarse al respecto de lo ocurrido con su libro El hacedor... pero es imposible no caer en la tentación de preguntarle sobre otros temas de fondo y colaterales al asunto: la pertinencia de la figura de autor y de la defensa del derecho de autor en plena era de intercambios digitales. AFM dice:

El autor es alguien que digiere ideas ajenas, las pasa por el filtro de su sensibilidad, talento o conocimientos, y las emite después en otra forma, con un plus que hace que veamos algo de manera diferente a como no era dado hasta entonces. Crear es mirar de otra manera lo mismo, inventar nuevas relaciones. Esto presupone la existencia de un flujo de obras, información y conocimientos previos al autor, y que, éste, legítimamente, utiliza.

Digamos que existe un flujo constante de conocimientos y el autor es un embudo puntual, digestor de ese flujo en un espacio y un tiempo determinados. Las cosas pasan por él y la emite en forma de residuos creativos. En este sentido, el caso de la ciencia es paradigmático: se usan creaciones anteriores para proponer nuevos modelos. A nadie se le ocurre que, por ejemplo, para elaborar una teoría que amplíe la teoría cuántica haya que pedir permiso a los herederos de Heisenberg. Lo único que es obligado es la cita de las fuentes, no ocultarlas. Si la ciencia hubiera procedido de manera celosa y paranoica con los derechos de autor –tal como se hace, y cada vez más, en literatura- , la humanidad en su conjunto no hubiera pasado de la rueda y el fuego.

Personalmente, estoy encantado de que la gente utilice mis textos para hacer los suyos, con tal de que se cite la fuente. La propiedad intelectual existe, eso es de pura lógica, lo demencial y contraproducente para la cultura es la cantidad de leyes y restricciones con las que se ha venido blindando. En mi opinión, poner restricciones tan fuertes al flujo de creación y conocimientos representa un proceder profundamente inculto y contrario a la evolución de la nuestra especie. , opina el poeta que anuncia en exclusiva que este año la editorial Visor publicará su poemario titulado Antibiótico, y Alfaguara reeditará su primer libro de poemas Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus.

POTENCIÓ DE UNA GENERACIÓN

Quizá al escritor español Agustín Fernández Mallo no le gustaba la Nutella. Pero seguramente que sí le gusta la Nocilla. No lo sabemos a ciencia cierta pero bautizó (con ese tono de santidad que obliga bautizar a un libro) con el nombre de esa versión española de la marca anglosajona de mantequilla de maní, a su trilogía de novelas Nocilla Dream (Candaya), Nocilla Experiencia y Nocilla Lab (Alfaguara) que juntas se convirtieron en uno de los fenómenos literarios más interesantes de nuestra lengua a mediados de la primera década del siglo XXI y resonaron en una generación juntada más a capricho mediático que por voluntad real, de tal suerte que a los pocos años se escuchaba que existían los escritores nocillos, aquellos que podían alinearse en la Generación Nocilla, treintones, que les gusta el pop y el rock por igual y cuyas rapices estéticas son más bien expandibles: radicantes.

Con el tiempo algunos han aceptado (porque suena un poco más serio, quizá) el colectivo y prefieren que se les nombre Generación Afterpop, que porviene de una propuesta teórica de otro español: el filósofo y escritor Eloy Fernández Porta, amigo de AFM. Pero en el contexto multidireccional y metamedial de nuestro tiempo ¿qué tan necesario le prece a AFM hace tener una teoría de donde partir para crear?

A mi modo de ver, el tiempo de la naración como relato moral y cuento puro, quedó atrás. Siempre existirán relatos así, pero ello no quiere decir que estén en el pulso de su tiempo. Personalmente, me parece muy bien que existe ese tipo de literatura estéticamente conservadora, sólo pido que me dejen hacer la mía tranquilamente. Creo que no se puede hacer hoy narrativa sin que ésta incorpore teoría, la teoría que sea, y si es teoría inventada y sacada de quicio, pues también, pero el elemento de pensamiento duro -metaforizado o explícito, según estilos y autores-, parece que debe estar. Una manera de señalar los elementos poéticos que hay en toda teoría. Las teorías son construcciones nacidas de la sensibilidad y de la estética, de la misma manera que lo es un poema .

¿Cuáles te parecen las propuestas más valientes de los últimos años en literatura española (casos por ejemplo con Jordi Carrión o Pola Oloixarac o Carlos Velázquez)?

Además de las que citas, que son muy buenos ejemplos, hay muchas más. Lo valiente de todo esto está en dar un giro al concepto de narrativa tal como la entendíamos: leer transversalmente lo que nos rodea: leer los materiales no jerárquicamente, sino como si estuvieran integrados en una red horizontal –de hecho, lo están-, poder conectar dentro de la novela una cita de un spot publicitario con un hallazgo científico o una idea de filosofía contemporánea, ponerlas a un mismo nivel metafórico si el autor lo considera pertinente desde un punto de vista sensitivo, es decir, actuar sin prejuicios estéticos. Si algo funciona e un nivel metafórico y sensitivo, escríbelo, no te preguntes por la pertinencia de esa unión, ni qué dirán las academias. Esto es algo que las artes plásticas, siempre menos prejuiciosas que la literatura, llevan haciendo más de 40 años.

BVC