“Hace falta que las instituciones de educación pública y privada generemos educadores vacuna, estos son los que van a crear en cada estudiante poderosos “anticuerpos”, es decir, ideas claras, valores, convicciones que les muevan a actuar, a enfrentar cualquier reto, porque la fuerza estará dentro, eso es algo que será esencial en la educación sin importar los medios que utilicemos”.

 

Cuando hay un cambio en el entorno y nuestro ecosistema tiene alteraciones necesariamente hay que adaptarse para vivir. Hay personas que contribuyen a esos cambios, otras que se resisten a ellos y otras que los niegan. En el caso de la educación, sus cambios son fruto de elementos exógenos a la educación, como la tecnología o algo que hace año y medio no esperábamos que ocurriera, una pandemia mundial”, reflexiona María Teresa Nicolás Gavilán, vicerrectora académica de la Universidad Panamericana campus Ciudad de México.

La doctora en Comunicación asegura que hay fallos en el sistema que empujan a que la educación saque una nueva versión y este es el momento más claro. “Desde hace cuatro años hablábamos de que la tecnología no iba a sustituir al profesor, pero el profesor que sepa tecnología sí iba a sustituir al que no lo sepa y eso se cumplió el 17 de marzo de 2020 cuando pasamos a un sistema de clases online para prácticamente todos los niveles debido a la pandemia”.

Con este panorama la Universidad Panamericana, en su labor de contribuir a nuevas herramientas para la docencia, publicó el libro virtual Impulso al talento docente a través de la innovación. 10 años de investigación del Centro de Innovación Educativa. Nicolás Gavilán, coordinadora general del documento comparte que este esfuerzo es parte de una serie de acciones contra el rezago educativo, por ejemplo, el año pasado se dieron cursos de capacitación a escuelas públicas y privadas de bajos recursos, con estrategias muy puntuales que se puedan llevar al aula.

En este sentido, es una herramienta que se basa en la innovación, tanto para el profesor dentro del aula, como de manera institucional “existen innovaciones radicales o incrementales, es decir pequeños cambios que tienen que ver con el área educativa. La idea es tener un cumulo de conocimientos que nos permitan adaptarnos”.

Como ejemplo de estrategia radical, el mismo Centro de Innovación Educativa de la UP cuenta con el proyecto Apolo 21, “esta fue la estrategia institucional para pasar de un modelo áulico en 98% a un modelo online 100%; por otro lado, las pequeñas innovaciones están en espacios donde el profesor utiliza por ejemplo realidad aumentada para dar una materia, con laboratorios virtuales o cursos en línea”.

El perfil del profesor en el presente

La vicerrectora académica y de innovación educativa asegura que para que el rezago sea menor ante el contexto que vivimos, este es el momento de hacer un plan de diagnóstico y remedio que involucre al gobierno, instituciones públicas y privadas, además de actores de la sociedad civil, padres de familia, entre otros. “Analizar cómo les ha afectado a los alumnos de ambas instituciones este año de docencia online y qué acciones habría que implementar para recuperar ese rezago, esto es algo que se está planteando todo el mundo, no es exclusivo de nuestro país”.

Agrega que un punto clave para iniciar la conversación está en el perfil de los docentes,  “Lo primero que tienen que hacer es comprender que lo importante en el proceso de enseñanza aprendizaje son los dos sujetos, el alumno y el profesor. Después, observar a la persona en su integridad, el alumno no sólo es una mano que escribe o un cerebro o boca que repite, es un ser humano afectado, impactado, un ser en el ecosistema, el profesor debe tener la visión de comprender las circunstancias en las cuales se da ese proceso”.

Dijo que además debe ser una persona que sepa los distintos tipos de alumnos a los cuales se dirige, por segmento de edad, por segmento geográfico, cultural, comprender que el alumno tiene conocimientos previos y sobre eso es más fácil fijar el conocimiento.

Por otro lado vivimos en un mundo altamente mediatizado que reclama constantemente la atención, es multipantallas y en ese sentido tiene que hacer más uso de recursos audiovisuales.

Concluye que para preparar al alumno y enfrentar los retos de hoy y del mañana no basta solo saber quién descubrió América. “También tenemos que abordar el tema de la inteligencia emocional, digital e incluir los conocimientos en la vida diaria, es decir, la educación tiene que responder a la vida y el buen docente busca dar respuestas a ello”.

nelly.toche@eleconomista.mx