Con una colaboración científica internacional semejante a la que culminó con la captura de la primera imagen de un hoyo negro, se dio el inicio del proyecto Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI), “estamos siendo testigos del banderazo de salida, el DESI comenzó a tomar datos el pasado 22 de octubre (...) Esto demuestra que cuando se colabora y converge en torno a los grandes retos y los misterios de la ciencia de frontera, se llega a metas muy importantes, es apasionante la investigación sobre el universo, su origen y hacia dónde vamos”, aseguró María Elena Álvarez-Buylla, directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, lugar elegido como sede en México para dar la noticia.

Este instrumento está diseñado para explorar el misterio de la energía oscura, la cual constituye aproximadamente 68% del universo y es la responsable de que éste se expanda de manera acelerada.

“Vamos a dar un paso sustancial en la comprensión del universo, por el número de galaxias y cuásares que observará a lo largo de cinco años, será el mapa tridimensional más exacto del universo que trata de dilucidar la naturaleza de la energía oscura”, dijo Axel de la Macorra, experto en la teoría de cosmos, y coparticipe del proyecto en conferencia de prensa.

“El estudio del cosmos ha sido una interrogante de diversas civilizaciones y particularmente de nuestros pueblos ancestrales, como los mayas o los olmecas con sus observatorios. Estamos muy emocionados de que después de una década de planeación y construcción el DESI haya entrado en función”, agregó.

El proyecto cuenta con la participación de casi 500 investigadores adscritos a 75 instituciones en 13 países. De México participan más de 30 investigadores, posdoctorantes y estudiantes de distintas instituciones del país.

“En el 2015, el Conacyt apoyó el proyecto con 19 millones 968,000 pesos a través del Fondo de Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología, sin duda alguna esta nueva administración y el nuevo régimen político del país está más que nunca comprometido con la investigación y la ciencia de frontera, este tipo de iniciativas se seguirá apoyando”, confirmó la Álvarez-Buylla.

Agregó que algunos de los aspectos que se trabajan directamente por mexicanos para este proyecto incluyen análisis teóricos de modelos de energía oscura y gravedad modificada, análisis de las simulaciones y de datos, métodos estadísticos para la comprensión de los resultados, análisis y tratamiento de los espectros de cuásares, además de múltiples aspectos teóricos que se necesitan para establecer el puente entre las mediciones y la teoría.

“Quisiera felicitar a todos los colegas mexicanos involucrados en esta gran aventura de la ciencia de frontera, en este gran ejemplo de colaboración para seguir desentrañando los grandes misterios del universo”.

Entre ellos se encuentran: Mariana Vargas (Instituto de Física, UNAM); Octavio Valenzuela (Instituto Astronomía, UNAM); Miguel Alcubierre (Instituto de Ciencias Nucleares, UNAM); Alejandro Avilés y Jorge Cervantes (Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares); Alma González, Gustavo Niz y Luis Ureña (Universidad de Guanajuato); además de Tonatiuh Matos (Cinvestav).

La primera imagen

Como una poderosa máquina del tiempo, DESI observará profundamente la infancia y el desarrollo temprano del cosmos, para crear un mapa tridimensional más detallado.

El nuevo instrumento montado sobre un telescopio en Arizona apuntó su conjunto robótico de 5,000 ojos de fibra óptica al cielo nocturno el martes pasado a las 6:52 de la tarde (montaña tiempo estándar) para capturar las primeras imágenes de la luz de las galaxias, resultado de su poder de visión único.

“Hay que decir que el registro de su espectro de luz es el primero de los 35 millones de espectros que tomará el DESI y con los que se hará un mapa del universo con una precisión sin precedentes, para estudiar la historia de la expansión del universo y posiblemente determinar la naturaleza de la energía oscura”, dijo la titular del Conacyt.

Los componentes del DESI están diseñados para apuntar automáticamente a conjuntos de galaxias preseleccionados, reunir su luz; luego, dividirla en estrechas bandas de color para mapear con precisión su distancia respecto a la Tierra. Con ello, es posible medir cuánto se expandió el Universo a medida que esta luz viajaba desde nuestro planeta. En condiciones ideales, el DESI puede recorrer un nuevo conjunto de 5,000 galaxias cada 20 minutos.

Se espera que con este proyecto se logre un impulso a la exploración de galaxias y cuásares, así como una nueva generación de científicos. “Desde la planeación de estrategias de observación, la operación de las mismas, así como la estrategia para su interpretación han requerido de simulaciones detalladas de cada proceso físico involucrado, así como el uso de técnicas estadísticas y de inteligencia artificial. Esto llevará a los jóvenes astrónomos a desarrollar habilidades nuevas en el campo del cómputo y uso de datos”, aseguró Octavio Valenzuela, del Instituto de Astronomía de la UNAM.

nelly.toche@eleconomista.mx