La Jolla, EU. No sólo la necesidad de hacer e inocular vacunas cada año, sino el temor a una nueva pandemia de la normal pero a veces temible influenza podrían estar a punto de terminar gracias a que un equipo de científicos de The Scripps Research Institute y del Crucell Vaccine Institute de los Países Bajos encontraron tres anticuerpos humanos que proveen protección contra diversas cepas del virus de influenza tipo B, uno de los cuales protege también de la influenza A.

El aislamiento de anticuerpos neutralizadores, que se reportó ayer en la edición on line Science Express, proporciona claves para que los investigadores puedan diseñar una vacuna universal contra la influenza, una que proteja a largo plazo contra los diversos tipos de virus de la influenza y no sólo contra las cepas de temporada.

Para desarrollar una terapia auténticamente universal, se requiere proveer protección contra las influenzas A y B, y ahora estamos reportando que tenemos anticuerpos contra ambas , dice Ian A. Wilson, profesor de Scripps.

Uno de los anticuerpos recién descubiertos resulta de especial interés para los investigadores porque aparentemente protege contra prácticamente todas las cepas de influenza B y A.

Los virus de influenza tipo B se consideran menos peligrosos que los del tipo A y han sido menos estudiados porque tienen menor capacidad de mutar y volverse mortales y pandémicos, pero son una parte significativa de las gripas que anualmente nos aquejan.

El equipo de Crucell encontró tres anticuerpos que protegen contra cepas de influenza tipo B, y uno de ellos (el CR9114) protege además contra la influenza tipo A, incluyendo la AH1N1 que mató a unas 17,000 personas a nivel mundial y que ocasionó graves pérdidas económicas en México en 2009.

El CR9114 se pega a una parte del virus que se mantiene constante en las diversas cepas, a una zona de la proteína hemaglutinina (la que da la H en H1N1) e impide que ésta se funda con la membrana de la célula que sería infectada. Éste parece ser un verdadero punto débil del virus, pues está muy conservado tanto en los subtipos de la influenza A como de la B , explica Cyrille Dreyfus.