3,000 niños acudieron al llamado de Alex Gou, productor del musical Billy Elliot. De éstos, sólo quedaron 22 en una academia que dio sus primeros frutos con un grupo de talentosos pequeños artistas.

Y es que, para la versión mexicana de Billy Elliot, se tuvieron que crear a los cinco niños que darán vida al protagonista (quienes no habían bailado nunca).

Además, se construyó en México una escenografía especial, se remodeló el teatro y un punto medular es la traducción de la obra a cargo de René Franco y Susana Moscatel, la cual adecuó pensando en el corazón y no en el significado de las palabras: Traducción emocional , explicó Franco.

El martes en la función del estreno oficial, el conjunto asombró al público que se dio cita en el Centro Cultural Teatro II y quienes de pie aplaudieron el resultado.

Billy Elliot. El musical es un trabajo titánico y espléndido donde la magia sale a flote con el talento innato de los niños en el escenario que se ríen, juegan, lloran y tocan el corazón del espectador como lo hace Michael, amigo de Billy.

Rodeados por las voces y presencia de Laura Luz, Norma Lazareno, Anahí Allué y el carisma de Hernán Mendoza, todo un descubrimiento como el papá de Billy, quien canta sin cantar.

La obra comienza debajo de la tierra de donde aparecen los mineros listos para comenzar su huelga mientras que el pequeño Billy Elliot da sus primeros pasos de ballet en medio de las risas de sus compañeras y su entrañable maestra.

Así, Billy Elliot transporta al espectador a los años 80 en pleno conflicto en la era de Margaret Thatcher, donde cada número es espectacular con coreografías limpias y perfectas como Solidaridad o La danza de la desesperación .

Resalta la escena de la audición entre espejos y la aparición de David Alvares (ganador de un Tony por Billy Elliot en Broadway), la joya de la corona y quien en un sueño onírico demuestra su talento junto al pequeño Elliot. Aplausos de pie.

Ha sido una experiencia increíble; el musical está al nivel de lo que yo hice en Nueva York. Es la primera vez que se hace en español y los niños son increíbles: todos ellos pudieron haber hecho la obra en Broadway , dijo el bailarín antes de comenzar la función.

Puede que haya visto la película, que conozca la versión en inglés, pero créame que la producción de Alex Gou es especial por muchos factores: la música, los diálogos, la actuación, el baile, pero definitivamente la parte más importante es que está hecha en México.

Billy Elliot es un orgullo para la industria del espectáculo en México, la prueba de que se puede trabajar al más alto nivel y que se puede seguir soñando en ser mejores, tal y como lo hace el protagonista; es un musical de 10, poderoso, inspirador y mágico cuyo mensaje principal es que nunca dejemos de trabajar para conseguir nuestros sueños.

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