Somos uno de los tantos daños colaterales que se están sufriendo por la pandemia de Covid-19, pues las medidas de contingencia en los hospitales han hecho que merme la atención que reciben los prematuros o bebés hospitalizados”, así lo dio a conocer Ilein Bolaños González, directora general de Con Amor Vencerás.

La representante de esta asociación que da voz a las familias de bebés prematuros platicó a El Economista que, aunque la situación desde el pasado ha sido precaria, poco a poco se había avanzado en la inclusión de una filosofía llamada Cuidados centrados en la familia y el neurodesarrollo, en ella se destaca la participación de los padres y la familia en la atención de los bebés enfermos.  

“Cuando un neonato está hospitalizado, los padres no son visitas, son parte de un equipo multidisciplinario que atiende al bebé y que debe tener acceso 24/7”, en esta filosofía también se contempla la promoción de la lactancia materna, contacto piel con piel (madre canguro), minimizar los ruidos e iluminación en las áreas intensivas.

Aunque en toda América Latina no se ha logrado por completo el acceso de las familias a estos espacios restringidos sí había una apertura para que los papás pudieran estar cada vez más tiempo con los bebés. “Todo esto se vino abajo, no solo en México, sino en el mundo entero, hoy los bebés no vuelven a ver a sus papás hasta el día que salgan del hospital”.

Campaña Cero Separación

Frente a este problema, se creó la campaña Cero Separación, ¡Juntos por una Mejor Atención!, esta iniciativa surgió de la Alianza Global para el Cuidado del Recién Nacido (GLANCE, por su sigla en inglés) y de la Fundación Europea para el Cuidado de Recién Nacidos (EFCNI), está apoyada por más de 140 organizaciones de padres, incluida Con Amor Vencerás en México, y profesionales de la salud, entre ellos la Organización Mundial de la Salud.

Aunque los padres entienden que esta es una situación fuera de serie y que las formas de reaccionar se tomaron con urgencia, aseguran que hoy es importante revisar la información que se tiene y trabajar juntos para encontrar las formas en las que puedan acceder y unirse a la atención de sus bebés.

Los especialistas coinciden

El doctor Isaac Estrada Ruelas, presidente de la Federación Nacional de Neonatología de México, comparte que hasta antes de la pandemia los espacios para recién nacidos estaban entendiendo la relevancia de que papá y mamá tuvieran contacto directo con el paciente recién nacido luego de la necesidad de permanecer en el hospital por algún tipo de patología. “Aparte de la medicina, el hecho de tocar, cargar, hablar, interactuar con los bebés como si estuvieran en casa, hace que el neonato tenga una mejor evolución, con una mayor confianza, mejor desarrollo de sus sistema inmunológico y menor alteración neurológica”.

Sin embargo, al no estar bien establecida la manera de contagio para Covid-19 se generaron medidas en la mayoría de los hospitales que incluyeron disminuir las visitas y hasta cancelarlas. El especialista reconoció que el riesgo para regresar a la no separación es alto, por la facilidad de contagio, pero a la vez retomar las prácticas de contacto es una necesidad en la que se debe trabajar, “estamos ya viendo la forma en que los padres puedan ingresar a la zona de cuidados intensivos e intermedios”.

Dijo que se trata de empezar a ganar lo poco o mucho que ya se había avanzado en el tema hasta antes de la pandemia, por ello “será importante volver a revisar el análisis de riesgo situacional”, aunque probablemente no se podrán modificar mucho en estos momentos, sí se puede hacer hincapié y fundamentar la importancia de la entrada de un familiar reforzando las medidas de protección y la conciencia de la responsabilidad al entrar a un lugar que requiere todas las precauciones.

Hoy incluso se corre un estudio para revisar en el nivel hospitalario la forma de retomar las visitas con seguridad, pues recordemos que los padres para llegar a los hospitales muchas veces tienen que usar el transporte público para sus traslados y tener contacto con el exterior. “Sabemos y entendemos la necesidad de los padres y el bebé de estar juntos y los médicos estamos trabajando para modificar conductas y generar los cambios necesarios”.

nelly.toche@eleconomista.mx