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Arte e Ideas

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Aura García-Junco escudriña en la “gran paradoja” de las desapariciones

Que alguien desaparezca no significa que dejará de estar presente en la vida de sus seres queridos, reflexiona la escritora en el contexto de la publicación de su novela distópica Mar de piedra. Lamenta que el lucro de la violencia nos ha insensibilizado.

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Aura García-Junco, autora del libro Mar de piedra. Foto EE: Cortesía

Para mí las novelas son especialmente y primero que nada una investigación estética, incluso lo veo desde el momento en que detona la escritura. Mis dos novelas las empecé a escribir con detonantes muy intuitivos, no tenía algo en mente, no tenía un personaje ni un rumbo”,

Aura García-Junco, escritora

Es la distópica Ciudad de México del 2025. El Centro Histórico, ese mismo que en el pasado era el lugar más rebosante de vida pública, donde en días como el 15 de septiembre se abarrotaba de jubilosos que se apoderaban de cada rincón para celebrar una identidad tan cuestionada en el espacio más energético de esta ciudad, ahora está totalmente obstruido.

La avenida Madero, una de las vías más transitadas de este monstruo de urbe, está imposibilitada. Se han erigido en ella incuantificables estatuas de personas que podrían o no estar desaparecidas, presencias petrificadas, muchas de ellas, recuerdos del dolor. Ese río de gente que era Madero, es ahora una afluente petrificada y anegada, imposible de transitar. El Centro Histórico ha muerto.

Es en esta infame realidad que tres personajes, una profesora universitaria, un alcohólico en recuperación y una joven furiosa con la realidad que le toca ver, todos estos con visiones y procedencias muy distintas entre sí, coinciden porque rechazan el hecho de convertirse en almas en pena dentro de una sociedad que ha normalizado el desvanecimiento de los suyos.

Se trata de la novela Mar de piedra (Seix Barral, 2022), publicada recientemente por la escritora Aura García-Junco (Ciudad de México 1988), quien el año pasado, con tan solo dos obras publicadas, primero el libro fragmentario “Anticitera, artefacto dentado” (2018) —un ensamblaje de relatos de época que, como engranes, componen una novela a manera de maquinaria de relojería— y después el ensayo “El día que aprendí que no sé amar” (2021) —una habilidosa obra que desnuda la fantasía del amor romántico binario como una estructura de perpetuación del patriarcado—, fue incluida por la prestigiada revista británica Granta dentro de su lista “Los mejores narradores jóvenes en español”, publicada estrictamente cada 10 años.

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Memoriales que se desbordan

Resulta inevitable comparar el conflicto central en la distopía en Mar de piedra, las estatuas que se erigen en el centro de la Ciudad de México y materializan la tensión sobre la presunta desaparición de personas, con la discusión de nuestra realidad, no tan distante, sobre la toma de la vía pública para establecer memoriales de personas desaparecidas para cuyos rostros y nombres las glorietas comienzan a ser insuficientes.

“Lo que me interesaba mucho en la novela, y tiene que ver con esta tensión con las antimonumentas, el Monumento a los 43 y demás, es esta tensión en el espacio público, algo que es imposible de dejar de ver, un recordatorio constante de que algo o alguien ya no están y que la desaparición de esa persona nunca va a dejar de ser una presencia. Es la gran paradoja de las desapariciones, una presencia invisible”.

Tanta violencia que insensibiliza

García-Junco estima que “se nos ha inmunizado” ante los constantes casos de desaparición y de tipos de violencia a pequeña y gran escala. “Si bien hay una tensión siempre en el aire y una percepción general de que vivimos en una sociedad violenta, por otro lado, nos insensibilizamos. Ante la constante replicación de imágenes de violencia y de momentos horribles es muy fácil perderlos de vista. Aunque hay imágenes que nos despiertan y nos sacan del estupor, rápidamente son engullidos por la prensa, son replicados y vueltos ‘clickbait’, porque se han creado maneras de lucrar con nuestra furia y la convierten en ciclos de insensibilidad”.

Se le pregunta sobre los posibles vasos comunicantes entre su libro de ensayos, donde desmenuza la idealización del amor, eso tan dulce que puede amargarse hasta la agresión más infame, y la novela recién publicada, el relato de una desembocadura social en un mundo indeseable pero tan incómodo porque no es tan distante del tiempo presente.

“Hay una línea muy fuerte en Mar de piedra que tiene que ver con la manera en que los afectos y especialmente el deseo mal direccionado pueden llevar a lugares muy obscuros. Los más evidentes son los de la violencia machista, pero no son los únicos. Existe toda una variedad de cosas que pueden salir mal cuando los afectos y el deseo se llevan por lugares poco éticos”, responde.

Agrega que “en el mundo en que vivimos existe violencia estructural que nos impacta de maneras muy desiguales. Para mí, toda la violencia micro acaba impactando en lo macro. Esta violencia afectiva acaba reflejándose en la deshumanización. Y todo esto no viene de la nada sino de un mundo que no nos permite desarrollar los afectos”.

Mar de piedra

  • Aura García-Junco
  • Editorial: Seix Barral
  • Año: 2022
  • Páginas: 272
  • Impreso: 288 pesos
  • Digital:  229 pesos

Una joven pluma destacada

García-Junco fue incluida por Granta junto con las plumas mexicanas Andrea Chapela, Aniela Rodríguez y Mateo García Elizondo, así como a nombres latinoamericanos como Camila Fabbri (Argentina), Paulina Flores (Chile) y Mónica Ojeda (Ecuador). Es una de esas jóvenes plumas que han decidido romper las barreras de los géneros literarios y cambiar de piel narrativa con total naturalidad.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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