De la solemnidad a la algarabía, del llanto al aplauso, así transcurrió el homenaje que se le rindió, en el Palacio de Bellas Artes, al escritor mexicano Carlos Monsiváis.

Después de las 10:00 de la mañana, arribó al recinto de mármol el féretro con sus restos.

Caras de consternación, algunos rostros llorosos y muchos expectantes acompañaban el cortejo en el que se mezclaban autoridades, amigos y familiares del autor.

En un emotivo discurso, su entrañable amiga, la escritora Elena Poniatowska, evocó la figura de su colega y exclamó ¿Qué vamos a hacer sin ti Monsi, ahora que te has ido? .

A punto del llanto, la escritora afirmó: Ahora te reunirás con tu madre y estarás con Saramago, a quien también podrás dar un abrazo .

En la primera guardia de honor, se apostaron además de familiares, la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar; la secretaria de Cultura capitalina, Elena Cepeda, y el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio.

Los escritores Adolfo Castañón, José María Pérez Gay, Eduardo Lizalde, Javier Garciadiego y Laura Esquivel, se sumaron a las guardias.

Luego, el momento solemne que empezaba a sucumbir con las porras y los vivas con los que la gente común, lectora de Monsiváis, buscó arropar a su autor, se rompió por completo con la aparición de un mariachi, que desde las escalinatas comenzó a interpretar música de José Alfredo Jiménez y, en el clímax, Las golondrinas .

Después, un centenar de personas se volcaron en nuevos aplausos para despedir al crítico de la portales: ¡Viva Monsiváis! .

Hacia la 1 de la tarde, el féretro desfiló de regreso por el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes para ser trasladado por un cortejo fúnebre al Panteón Español, donde el cuerpo fue cremado.