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Ganan más los que distribuyen recursos que quienes los reciben
¿Quién se beneficia de los subsidios, los que reciben los servicios o quienes los proveen? Se pregunta John Scott; y se responde de inmediato en el caso de educación y electricidad, en gran medida ha quedado claro que se benefician los que distribuyen, no los usuarios.
¿Quién se beneficia de los subsidios, los que reciben los servicios o quienes los proveen? Se pregunta John Scott; y se responde de inmediato en el caso de educación y electricidad, en gran medida ha quedado claro que se benefician los que distribuyen, no los usuarios. De ahí la imposibilidad política para desmantelarlos o mejorarlos .
El investigador de la División de Estudios Económicos del CIDE agrega los subsidios en México son bastante opacos, aun los que no son discrecionales como el de la gasolina, carecen de mecanismos de transparencia y evaluación .
Así, la generación de grupos de interés en torno de los subsidios inhibe su transformación, pero también la generación de información sobre sus objetivos y montos, no hay un agregado, no podemos saber cuántos subsidios hay en México ni la totalidad de dinero que se gasta .
Como consecuencia, la colocación de gasto es ineficiente. Al respecto, Scott comenta, es más el dinero que se gasta mal de subsidios que el que se gasta bien; pero el que se gasta bien es muy importante. El problema es que tenemos subsidios que no están dirigidos a ninguna de sus funciones; ni protegen a un sector, no son equitativos, no son eficientes .
Sí, la gasolina es el más visible de los subsidios regresivos, pero no es el único, México es uno de los países con un subsidio agrícola más grande medido como porcentaje del gasto público o del PIB primario, y ahí los beneficios no se centran en los productores más empobrecidos, 45% del total se va a 10% de productores de mayor ingreso , refiere el experto.
La pregunta obvia es: ¿Por qué tener subsidios de este tipo?, en el caso de la gasolina Scott propone una hipótesis novedosa, creo que tiene que ver con la idea de controlar la inflación, a partir de 2007 cuando se incrementaron los precios del petróleo; aquí hubo la sensación de que no se podía controlar la inflación sin controlar el precio de las gasolinas y absorber la diferencia en precios .
Por supuesto, la solución no apunta a eliminar todos los subsidios del gasto público, sino a elevar la efectividad de aquellos que sean necesarios mediante una identificación clara de la población objetivo y con sistemas de evaluación periódicos y claros. Esto es, eliminar la figura de subsidios generalizados, que en un país como México tienden a ser regresivos, porque somos un país muy desigual. El subsidio implícito a la exención de IVA en medicinas y alimentos es muy regresivo; el Estado está subsidiando el consumo de quienes más tienen . (José Merino)