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¿Qué es el Fobaproa y cuáles han sido sus momentos clave?
El Fobaproa nació como un mecanismo para proteger el ahorro y evitar que problemas financieros llevaran a la quiebra de los bancos.
El IPAB se hace de recursos con cuotas que los bancos están obligados a aportar.
La presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer que en su conferencia mañanera se darán detalles sobre el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), el cual considera impagable.
“En una mañanera especial vamos a hablar de IPAB, de por qué en un estudio reciente que hizo la Secretaría de Hacienda muestra que nunca va a acabar de pagarse, porque nunca se paga el capital, sólo una parte de intereses, además otra parte se paga con deuda”, declaró la mandataria desde Palacio Nacional.
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Afirmó que presentarán cómo fue que se diseñó, así como su origen, modificaciones y lo difícil que será pagarla hasta 2050, año en que se proyectó que la deuda estaría cubierta. Antes de esa conferencia especial, podemos recordar los momentos clave de la transformación del Fobaproa:
- 1990: se establece el Fobaproa dentro del marco de la Ley de Instituciones de Crédito.
- 1994-1995: la crisis financiera provoca un deterioro profundo de bancos y deudores.
- 1995-1996: el Fobaproa amplía su intervención para apoyar la capitalización y saneamiento de instituciones.
- 1998: comienza el proceso legislativo para sustituir el esquema y reconocer los pasivos derivados del rescate.
- 1999: se crea el IPAB y el nuevo instituto asume las operaciones y obligaciones del Fobaproa.
¿Qué es el Fobaproa?
El Fobaproa, fue creado en 1990 como un mecanismo preventivo para enfrentar los problemas financieros de las instituciones de banca múltiple y proteger determinadas obligaciones bancarias. Su existencia quedó contemplada en la Ley de Instituciones de Crédito, en un momento en que México avanzaba hacia la reprivatización de la banca.
El fondo, sin embargo, adquirió una dimensión muy distinta durante la crisis económica que comenzó a finales de 1994. La devaluación del peso, el aumento de las tasas de interés y el sobreendeudamiento provocaron que empresas y familias tuvieran dificultades para pagar sus créditos, mientras los bancos enfrentaban un deterioro acelerado de sus carteras y de su capital
En 1995, el Fobaproa comenzó a utilizarse de manera mucho más amplia para enfrentar la crisis bancaria. El Banco de México (Banxico) documentó que el fondo adquirió instrumentos de deuda subordinada emitidos por bancos con problemas de capitalización, con recursos obtenidos del propio banco central, como parte de los mecanismos destinados a fortalecer a las instituciones financieras.
La magnitud del problema hizo que el fondo resultara insuficiente para enfrentar por sí solo el deterioro de la banca. La Cámara de Diputados señaló posteriormente que la crisis de 1994 y sus efectos durante 1995 provocaron un severo problema de capacidad de pago de los deudores, al mismo tiempo que la banca enfrentaba fragilidad y rezagos en materia de supervisión y control financiero.
El rescate implicó distintos mecanismos para que los bancos no dejaran de operar, fueran capitalizados y se absorbieran parte de sus carteras problemáticas. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) documentó, por ejemplo, operaciones mediante las cuales el Fobaproa adquirió acciones y otorgó financiamiento para atender problemas de instituciones bancarias específicas, mientras las autoridades buscaban evitar una crisis sistémica.
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Conflicto nacional
Para 1998, el problema dejó de ser exclusivamente financiero y se transformó en uno de los mayores debates políticos de México. El gobierno federal presentó ante la Cámara de Diputados una iniciativa para crear un nuevo esquema de protección al ahorro y planteó que los pasivos del Fobaproa fueran reconocidos dentro del nuevo mecanismo, una propuesta que provocó una fuerte confrontación entre las distintas fuerzas políticas de aquel momento.
Uno de los principales cuestionamientos fue precisamente la conversión de los pasivos del fondo en deuda pública. La discusión involucró aspectos económicos, legales y políticos, pues los legisladores debatieron si el Congreso debía autorizar expresamente el reconocimiento de esas obligaciones y en qué condiciones debía hacerse la operación. El costo también fue motivo de controversia; en documentos oficiales de 1999, el IPAB reportó que el costo fiscal acumulado del rescate bancario era equivalente entonces a 19.3% del PIB de México.
Nace el IPAB y muere el Fobaproa
En 1999 crearon el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), organismo encargado de sustituir al Fobaproa y establecer un nuevo sistema de protección para los depósitos bancarios. El 20 de enero de ese año, el IPAB asumió por mandato legal las operaciones y obligaciones del antiguo fondo.
La creación del IPAB no significó que las obligaciones financieras desaparecieran. El nuevo instituto recibió activos y pasivos relacionados con el proceso de saneamiento bancario y comenzó a administrar los compromisos que quedaron vinculados con el rescate.
A partir de entonces, el IPAB financió parte de sus obligaciones mediante instrumentos de deuda. Los Bonos de Protección al Ahorro, conocidos como Bonos IPAB, se convirtieron en una de las herramientas para obtener recursos y refinanciar obligaciones financieras. Su colocación comenzó en el año 2000 y continúa actualmente.
El Instituto mantiene información sobre la evolución de los pasivos y de la deuda que administra, por lo que la discusión sobre el costo del rescate está vinculada a las finanzas públicas.