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La pandemia futbolera en México
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Elie Wiesel
Visibilidad y exposición ante un evento internacional, donde la economía no dará ese salto que esperamos, en un país recurrente a las quejas que se estrellan en mesas de “negociación”, donde los enviados para operar no tienen ni el oficio ni la autoridad para la toma de decisiones, que cambien el curso del presente de protestas y desánimo.
Las y los políticos de ocasión y hasta los que vocación, proclives ambos a intentar resolver problemas, ofertar espejos mágicos, engañar en el discurso, confundir con sus funciones al ganar en las urnas, o hasta la mediocridad de utilizar a la “esperanza” como argucia de ese simplismo ante la inoperancia de los partidos que los postulan.
Son los pudientes quienes se tomaron la foto ayer, son esa clase social que tiene más de lo que podemos imaginarnos, dejando de lado a los empresarios, que han trabajado y se dan un lujo que la FIFA ha vuelto imposible para los amantes de un deporte que ya no seduce tanto como antaño.
Y es que ante la escaso o nulo margen de maniobra para festejar algo en lo particular o en familia, nos colgamos, literalmente hablando, de los “triunfos” de otros, futbolistas que salieron muchos de ellos de países sumidos en la pobreza y la marginación, como el autor del primer gol en la inauguración, un caso para el análisis que no solo el boxeo en la época dorada en México, transformó vidas a golpe y porrazo.
Hay estilos y circunstancias, pero también seriedad y compromiso, preparados o no para lo que dejarán, por otra parte, quienes van a abandonar hasta los estados donde gobiernan hoy, alcaldes presos ya y que estaban en funciones, porque dimensionar que en los 2 mil 478 municipios no tienen responsabilidades, sumadas las 16 de la Ciudad de México, aunque su conformación es diferente.
Justa o injusta mundialista en suelo mexicano, que finalmente arrancó con una victoria sufrida hasta cierto punto, con un entrenador conservador que tiene casi a medio equipo saliendo de lesiones, algunas operaciones, y recuperaciones dentro de un terreno de juego de exigencia máxima ante las potencias que vendrán y eliminarán al equipo tricolor, eso también es una realidad escandalosa.
Es imperdonable que se tuvieron ocho años desde la resolución que el evento que ahora disfrutamos en casa, una pandemia futbolera, nos traería en el mejor de los casos, un revulsivo a la economía circular, pero entre marchas, manifestaciones y bloqueos, han afectado a miles y miles de comercios y servicios de todo tipo, más esa voracidad del servicio de taxis en todas sus manifestaciones, que estarán haciendo su agosto en pleno junio, como ya estamos enterados de los bicitaxis en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Habrá que plantearnos desde ahora hacia donde vamos con lo que hoy tenemos, partidos políticos dueños de su verdad, organismos en los deportes con intereses muy claros en seguir acumulando riqueza, precios altos en todo lo que este “deporte” despliega en los mundiales, y el abuso también en los excesos de vallas y más vallas, que vaya que dan no solo una pésima imagen a los visitantes, sino además son un peligro cuando se utilizan para agredir a los “desaparecidos” granaderos, que volvieron a emerger de sus cenizas, para colocarse al frente de barricadas humanas ante la protesta natural de lo que se dejó de hacer por años, escuchar y resolver.
Nos ha alcanzado la sinrazón, el insulto y hasta los intereses mezquinos de la FIFA, organismo que detenta poder, y que no viene a colaborar con quienes organizan sus eventos, sino en la exigencia de sentirse superiores, aunque la imagen del máximo dirigente Gianni Infantino, sin ninguna autoridad de México en las dos butacas vacías en la inauguración, envía otra señal de nuestro país al mundo.
Entre líneas
Las estimaciones son marginales en cuanto a los puntos porcentuales que podría aportar el mundial de futbol a México, en el crecimiento del PIB. Porque si bien habrá más turismo y consumo en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, el impacto económico será tan limitado, que no modifica la débil trayectoria de la economía nacional, con 0.14 puntos según Moody’s.