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Disputas y reacomodos globales
Opinión
Con 23% de participación de Estados Unidos (EU) en el Producto Interno Bruto (PIB) mundial, tiene un protagonismo peligroso. Afecta la estabilidad comercial global al imponer a más de 70 países aranceles a las exportaciones hacia EU. Interviene militarmente en países como Venezuela e Irán, amenaza a Groenlandia y a Cuba. Trump declaró que pronto el estrecho de Ormuz de Irán será una posesión estadounidense. Tiene una abierta competencia con China en comercio, tecnología e Inteligencia Artificial.
China es el país con la mayor participación en las exportaciones manufactureras, posee un superávit comercial anual de 1.2 billones de dólares, a diferencia de EU que por muchos años registra un déficit comercial. Se estima que, para el 2030, las exportaciones chinas representarán 45% de las exportaciones mundiales.
En los años 60, en China 75% de su población trabajaba en la agricultura. Ahora solo es 25 por ciento. El resto está ocupado en la industria, los servicios, la investigación científica y tecnológica.
China está controlada por el Partido Comunista que realiza la organización gubernamental, los planes y programas, diseñando perspectivas para la economía y sociedad. Hacia adentro del país las empresas privadas y estatales constituyen el eje de la actividad económica.
Recientemente el Presidente de EU ha especulado con la idea de crear un G2 formado únicamente por EU y China para configurar el orden regional y global. Absurda idea cuando lo que se necesita es fortalecer el orden multilateral.
Europa reconoce que la posición unilateral de EU de marginar a los países europeos es un cambio dañino. También observa la peligrosidad de Putin para Europa, sobre todo por la dependencia que han tenido de Rusia en energía. Entienden que la paz ya no puede descansar solo en la diplomacia, el comercio y las inversiones. Quieren llevar el gasto militar a 3.5% de su PIB en el 2029, muy por encima de 2.0% de la OTAN. El proyecto europeo ahora solo puede entenderse con el desarrollo militar.
En este contexto de disputas globales y reacomodos, América Latina busca un lugar. Para México sobresale el T-MEC y para Brasil formar parte del BRICS.
Es notable la participación reciente de China en América Latina. Ha dispuesto de 10,000 millones de dólares para apoyar proyectos de infraestructura y energía.
Subsiste el gran reto para los países de América Latina de su integración y colaboración, particularmente en inversión productiva e inversión en capital humano.