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Piden enfoque en seguridad alimentaria, más que en soberanía
Además de tener un abasto suficiente de alimentos, el país debe asegurar la oferta de insumos para su producción, como combustible y fertilizantes, señalan analistas.

Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA).
Especialistas del sector agroalimentario plantearon la necesidad de fortalecer la seguridad alimentaria de México ante la dependencia del país de insumos estratégicos como fertilizantes y diésel, cuyos precios y disponibilidad pueden verse afectados por conflictos internacionales, cambios en el comercio y disrupciones en las cadenas de suministro.
En el Foro “Pulso agroalimentario, los retos que definirán al sector”, organizado por El Economista en colaboración con el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), explicaron que fortalecer la seguridad alimentaria no implica dejar de importar alimentos, sino identificar los productos e insumos “críticos para el país”.
Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), explicó que ningún país es completamente autosuficiente en materia alimentaria. “Lo que maneja la FAO es que para tener seguridad alimentaria debes de producir cuando menos entre el 70 y 75% de lo que consumes, México está produciendo el 81%”, dijo.
Sin embargo, advirtió que el indicador general no refleja por sí solo la situación de cada sector. Uno de los principales focos se encuentra en granos y oleaginosas, donde se concentran los alimentos básicos y una parte importante de las unidades de producción.
Juan Carlos Anaya comentó que México produjo 39 millones de toneladas de granos en 1994 y que actualmente se encamina hacia 34 millones.
En frutas y hortalizas, México pasó de producir 19 millones a 44 millones de toneladas, mientras que en el sector pecuario pasó de 12 millones a 27 millones.
Para Julio Berdegué, responsable de Temas Internacionales del Sector Agroalimentario del Gobierno de México, la discusión sobre autosuficiencia no debe limitarse a los productos que llegan directamente al consumidor, también debe considerar los insumos indispensables para mantener la producción, entre ellos los fertilizantes y el diésel. “Tener 70% de autosuficiencia en diésel nos pone en una cancha muy diferente que si siguiéramos con el 20%”, acotó.
En el mismo espacio, Juan Cortina, vicepresidente de Comercio Exterior del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), planteó la necesidad de identificar los productos críticos para México, como el maíz blanco y los fertilizantes, cuya producción y disponibilidad considera estratégicos para el país.
Subrayó que esto no significa dejar de importar, particularmente de Estados Unidos, sino mantener una política pública que fortalezca a los productores nacionales de bienes estratégicos mediante ciencia, tecnología y financiamiento.
El agua fue señalada como uno de los principales retos para el campo, pero también como una oportunidad para aumentar la productividad mediante la tecnificación del riego.
Contra la baja autosuficiencia
Para Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), fortalecer la seguridad alimentaria implica recuperar el crecimiento de la producción en sectores donde México tiene bajos niveles de autosuficiencia y crear condiciones para impulsar el financiamiento, tener disponibilidad de agua y tecnología que permitan aumentar la productividad.
Acotó que la porcicultura y la producción del maíz están por debajo de 50% de autosuficiencia, mientras que el aceite de palma alrededor de una tercera parte.
“Creo que debemos trabajar en atender este freno en la producción que se está dando porque ya no estamos creciendo, nos hace falta financiamiento… Se destruyeron instituciones que funcionaban y hoy empezaron a resucitar”, destacó. Jorge Esteve habló de la inseguridad como un problema transversal para el campo que pone en riesgo la producción del campo. Las extorsiones afectan al transporte, los distritos de riego y a los trabajadores.

