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Peña Nieto en la cama con el narco
Con las declaraciones emitidas a los corresponsales de The New York Times, publicadas el viernes, el presidente Felipe Calderón inauguró la guerra sucia preelectoral rumbo al 2012. Tal vez el Ejecutivo no quiera usar el concepto guerra, palabra que, según expresó en una ocasión, jamás ha pronunciado ni en público ni en privado -ni lo volverá a hacer. Si así fuera habrá que recurrir a un eufemismo, éste puede ser Noble Torneo de Lanzamiento de Excremento o todavía uno más sutil: Ferviente Efluvio de Boñiga Partidista. Escoja el lector la formulación que más le guste o invente otra. La cuestión es que ya empezó la lluvia de mierda.
Al ser entrevistado por tres corresponsales de la precitada publicación estadounidense, a pregunta expresa de éstos, referente a su preocupación por el posible regreso del PRI a la Presidencia, el Ejecutivo respondió: Es cosa de examinar la práctica de cada partido político. Hay mucha gente del PRI que coincide con la política que yo tengo, por lo menos lo dicen en corto, como decimos, aunque públicamente digan otra cosa. Y hay mucha gente en el PRI que piensa que los arreglos de antes funcionarían ahora, pues es el caso del exgobernador de Nuevo León, ¿no? De Sócrates Rizzo, que tiene unas declaraciones maravillosas. Dice: Nosotros nos arreglábamos con los criminales y no pasaba nada .
Si ponemos las palabras de Calderón en el diván del psicoanálisis encontraremos en ellas dos actos fallidos. (Como ustedes saben y yo me acabo de enterar a través de Wikipedia, el término acto fallido lo introdujo Freud a la Psicología para definir aquel acto que manifiesta una forma de expresión contraria a la intención original del sujeto. Puede ser en la acción, en el discurso verbal -tal es el caso- o en un gesto).
Además de reconocer que en el PRI hay mucha gente -me pregunto si el sustantivo admite el adverbio-, el Presidente nos hace saber que algunos priístas coinciden con la política que yo tengo . No dijo: con la política que el gobierno que presido tiene, lo cual denotaría que hay una labor de equipo, una estrategia común, una planificación. El uso de la primera persona del singular, el yo tengo , pone en evidencia lo que muchos sospechamos: la criticada -no por sus intenciones, sino por su malograda puesta en práctica- lucha contra la criminalidad fue idea y es exclusiva responsabilidad de Felipe Calderón.
Mencionó el caso del exgobernador Sócrates Rizzo, que tiene unas declaraciones maravillosas . Por supuesto que lo expresado por el exgobernador neoleonés - la violencia del crimen organizado apareció en el país cuando desaparecieron los acuerdos de los gobiernos federales priístas con el narcotráfico, en los que se establecían rutas de trasiego y se limitaban otros espacios - es algo maravilloso, fabuloso, extraordinario y estupendo para desprestigiar al partido que, según las encuestas, va arriba en las intenciones del voto para los próximos comicios.
Si don Felipe hubiera calificado las declaraciones de culposas o incriminatorias, hubiera usado un adjetivo más adecuado. Al considerarlas maravillosas reveló que le cayeron como anillo al dedo para su objetivo de desacreditar a sus rivales políticos.
(Aquí abro un paréntesis para declarar que nunca en mi vida he votado por el PRI, abomino sus prácticas corporativas y corruptas. Me uno a la opinión del difunto don Jesús Martínez Palillo: El Partido Revolucionario Institucional -robolucionario prostitucional- es la fábrica de rateros más grande del mundo . Hago esta advertencia porque no ha de faltar quien al leer lo que hasta aquí llevo escrito, me juzgue adherente o simpatizante de este partido político. Nada más lejos de la realidad. Yo no hago rondanas con hojalateros).
Si toqué el tema de lo manifestado por el Jefe del Ejecutivo al diario estadounidense no fue para tomar partido, sino para exponer mi punto de vista de que con esta declaración a un medio extranjero, aunada a la lamentación, proferida también el viernes, de que Veracruz fue dejado en manos de Los Zetas, no sé si involuntariamente, probablemente quiero suponer , el Presidente, de boca propia, abrió anticipadamente las hostilidades de la batalla electoral. Batalla en la que para salir bien librado tendrá que dejarse de hacer generalizaciones, dar nombres y apellidos y, sobre todo, actuar judicialmente contra quienes pactaron en gobiernos anteriores con el narco y contra quien o quienes dejaron Veracruz en manos de Los Zetas.
De no ser así, si todo queda en jarabe de pico, es posible que el tiro le salga por la culata y puede volteársele el chirrión por el palito.
TUCOPETE
El acrónimo que titula este fragmento corresponde al nombre de un grupo de cuya existencia informé a los lectores hace ya varias columnas. Esta asociación es el equivalente a lo que hace seis años se denominó el TUCOM: Todos Unidos Contra Madrazo. Pertenecen a TUCOPETE: Todos Unidos Contra Peña También Ebrard, además del Jefe de Gobierno dueño del apellido metido a cabronazos para hacer un capilar juego de palabras, Andrés Manuel López Obrador -este también es miembro fundador del TUCOCO: Todos Unidos Contra la Coalición- y algunos militantes del partido tricolor que no se atreven a decir su nombre, pero que están dispuestos a intercambiar la aparente animadversión por posiciones en el aparato gubernamental, cuando la voluntad popular reflejada en las urnas unja al mexiquense como el Máximo Copete de la Nación .
Al elenco de malquerientes del esposo de La Gaviota, sobrino lejano -desde hace un sexenio- de Arturo Montiel y puntero de las encuestas hacia la candidatura del PRI en el 2012, se ha unido, según se infiere de unas declaraciones publicadas en el susodicho The New York Times, proferidas por el congresista republicano de Texas, Michael McCaul, nada menos que el mismísimo Felipe Calderón.
Según McCaul, el comunicativo Calderón, durante una conversación -no dijo dónde ni cuándo- le aseguró que Enrique Peña Nieto sería débil en combatir a narcos y criminales, y que estaba seguro que como Presidente de la República dormiría en la misma cama de los cárteles .
Aquí cierro los ojos e imagino a Peña Nieto en campaña. A un lado del templete El Chapo, El Mayo y El Azul entonan una porra: Enrique bombón/ te quiero en mi colchón. No se quedarían atrás Los Zetas que lo recibirían en Veracruz con este coro: Enrique bizcocho/ contigo me trasnocho/ aviéntate un jarocho. Y La Familia Michoacana, o como se llamen ahora, con La Tuta al frente le mostrarían su simpatía con una súplica: Quique no seas canijo/ de ti queremos un hijo.
De ser cierto lo que la infidencia del congresista texano, además de chismoso, reveló al periódico neoyorquino, hallo en lo dicho por el Presidente otro acto fallido: Da por hecho que Peña Nieto será el candidato del PRI y, lo peor, lo ve como ganador de la contienda electoral presidencial.
Ahora bien, de no ser verídico lo dicho por el congresista McCaul e inclusive si fuera cierto, ¿qué esperan Los Pinos o el propio Presidente para reclamarle al texano su mal proceder? Si su testimonio es verdadero habrá que decirle que eso no se le hace a un amigo y que las corte para siempre. Si lo expresado es falso, habrá que decirle que las corte para siempre y que además go fuck himself.
Oí por ahí
Cuando comenzó el movimiento de Los Indignados en España -Movimiento del 15M- vi la fotografía de una mujer sosteniendo un cartel con una leyenda muy ingeniosa, equivalente al grafiti: Prohibido prohibir de París en 1968, la inscripción decía: Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir .
El domingo, por curiosidad, me di una vuelta por el Monumento a la Revolución, el lugar de la capital en el que se reunieron, como sus homólogos en 951 ciudades del mundo, los mexicanos indignados. No llegaban a 500 pero gritaban como mil. La arenga que me gustó por ser una ingeniosa combinación de un adverbio de cantidad que usamos en Hispanoamérica con un adjetivo sinónimo de encabronados fue: Somos hartos los hartos .