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Los precios de transferencia en el entorno económico actual
La apertura del comercio internacional, el avance en las telecomunicaciones y los medios de transporte han facilitado que las empresas elaboren sus productos y servicios en países donde resulta más eficiente y económico realizar dichas funciones, y a través de subsidiarias en distintas naciones comercializan dichos productos a sus clientes.
A mediados de la década de los 90, México, a través de acuerdos comerciales y fiscales con diversos países, se posicionó por su cercanía a Estados Unidos como un importante centro de manufactura de diversas empresas multinacionales en distintos sectores y, por su potencial, en un mercado importante para la venta de productos a consumidores finales.
La relación de negocios entre las subsidiarias de empresas multinacionales ha sido fuente de escrutinio por parte de las autoridades fiscales en distintos países. La razón no es difícil de deducir, ya que las subsidiarias de dichas empresas operan como un solo ente y sus operaciones pueden estar influidas por aspectos distintos a los que estarían vigentes, de tratarse de entidades independientes.
Por ello se han establecido reglas en distintos países que obligan a las empresas multinacionales a realizar, y en algunos casos a demostrar, que las operaciones que realizan las empresas de su grupo económico son consistentes, con lo que habría de tratarse de empresas independientes. México introdujo reglas de precios de transferencia que establecen la relación que debe regir entre empresas relacionadas en la Ley del Impuesto Sobre la Renta en 1997.
El crecimiento de EU y del mismo mercado mexicano han impulsado la integración y peso específico de México en el entorno mundial. No obstante, los datos sobre las variables económicas muestran que el año 2009 será un año complicado para las empresas multinacionales, y en mayor o menor medida, su efecto se sentirá en todos los países y en todas las industrias, quedando solamente dos interrogantes: ¿Qué tan profundo y cuánto durará el entorno actual?
Crisis importada
México ha vivido etapas económicas difíciles en cada década desde 1970, pero por primera vez no fue originada por situaciones propias del país, y enfrenta ahora la primera recesión global en un mundo interdependiente.
El National Bureau of Economic Research (NBER), que es la entidad que se encarga de caracterizar el estado de actividad económica de EU, concluyó el 28 de noviembre del 2008 que la economía estadounidense entró en un periodo de recesión en diciembre del 2007.
Los anteriores periodos recesivos fueron de marzo del 2001 a noviembre del 2001, y julio de 1990 a marzo de 1991, y después el siguiente registro se tiene de julio de 1981 a noviembre de 1982.
Dado que las regulaciones de precios de transferencia mexicanas aparecen en 1997, y a nivel mundial podría considerarse como punto de inicio 1994 con la emisión de las Guías de Precios de Transferencia para Empresas Multinacionales y Administraciones Fiscales de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, Guías de la OCDE, la experiencia para situaciones económicas como la que se vive actualmente es inédita y la información pública (PE empresas comparables) para el análisis de operaciones intercompañía sólo refleja los efectos de las recesiones económicas de 1991 y el 2001.
La LISR contempla, aunque de manera muy limitada, cómo considerar los efectos ocasionados por situaciones económicas adversas en la determinación de los precios de transferencia y se limita a considerar como elementos de comparabilidad de los ciclos de negocio, estrategias de negocio y circunstancias económicas en las que se efectúan las operaciones intercompañía. Las Guías de la OCDE no especifican casos concretos y se limitan de igual manera a resaltar que dichas situaciones deben ser consideradas como parte del análisis.
Las dificultades
Por la escasez de información pública de empresas en México, la cual por la naturaleza de las compañías mexicanas que cotizan en Bolsa es poco útil al tratarse de conglomerados con un perfil significativamente distinto y que distorsionan los elementos de comparabilidad requeridos para efectos de los análisis de precios de transferencia, la información que se utiliza en dichos análisis es de información de empresas estadounidenses o de otros países.
Lo anterior ocasiona la primera dificultad práctica y teórica: ¿Qué tan confiable es utilizar información de empresas que no están en México para el análisis de precios de transferencia de subsidiarias de grupos multinacionales en México?
Resulta interesante ver el comparativo del gráfico (arriba) que muestra los márgenes operativos de las empresas públicas mexicanas y las estadounidenses, segregadas en empresas de manufactura y empresas comercializadoras. Mientras en 1995 las empresas mexicanas enfrentaban un entorno adverso por situaciones económicas internas, las empresas estadounidenses de manufactura y distribución presentaban crecimiento en sus rentabilidades.
Por otro lado, cuando en EU se presentaba una etapa recesiva en 1991 y el 2001, las empresas mexicanas no muestran una reducción importante en sus rentabilidades, situación que sólo se presentó en 1995 y el 2003 durante el periodo considerado.
Es importante destacar que aunque la evidencia sugiere que no habría una relación directa entre las rentabilidades de México y EU en periodos de contracción económica, hay que incluir en el contexto que la economía mexicana se ha vuelto más dependiente, desde mitad de la década de los 90, de la estadounidense.
Otro punto a considerar es que en 1995, cuando la economía mexicana presenta una aguda crisis, la economía de EU no se veía afectada por una situación similar, lo cual tuvo un efecto favorable para las exportaciones mexicanas que favorecieron una rápida recuperación al estar más integradas al mercado estadounidense por programas como el de maquiladora y ser más competitivas por la devaluación del tipo de cambio a finales de 1994.
Efecto cambiario
Aunque hoy en día el tipo de cambio, el cual no ha estabilizado a un nivel específico, incrementaría nuevamente la competitividad del exportador mexicano, existe un efecto de
contracción de la demanda de bienes en los mercados internacionales, principalmente EU, que bien podría compensar el efecto positivo de la devaluación para el exportador.
Esta situación no se presentó en 1995 y podría demorar la recuperación mostrada en ese año. De tal manera que, para las empresas exportadoras, existe un entorno no favorable que probablemente traería una reducción en sus márgenes de utilidad operativa que deberá ser reflejado en las operaciones intercompañía de exportación.
Si evaluamos el efecto del entorno hacia el mercado mexicano, esto es a las subsidiarias de empresas multinacionales distribuidoras o aquellas que utilizan de manera importante insumos del exterior o locales cotizados en monedas distintas al peso, hay que considerar el efecto cambiario.
En la medida que estas empresas adquieran inventarios a un mayor valor con base al nivel actual del tipo de cambio, las comercializadoras tendrán que enfrentar la decisión de incrementar el precio de sus productos a los consumidores, ya afectados por desempleo, lo que pudiera afectar la demanda de sus productos y, por ende, su rentabilidad.
Es por ello que las empresas subsidiarias que realicen actividades de distribución enfrentarán una situación más complicada que los exportadores, al enfrentar problemas relacionados con el costo de los productos y una reducción en la demanda que afectaría sus ingresos. Por ello, al utilizar empresas estadounidenses como comparables, habrá que evaluar ajustes económicos adicionales para considerar el efecto cambiario que se enfrenta por operar en México.
Problema común
En sí, ésta es la primera vez desde que existen regulaciones de precios de transferencia donde es muy probable que las empresas mexicanas y estadounidenses se vean afectadas en la misma dirección.
Un punto relevante a considerar es que las empresas mexicanas tienden a mostrar mayor volatilidad en sus niveles de rentabilidad que las empresas estadounidenses, por lo cual, en dicho contexto, será necesario introducir en los análisis de precios de transferencia dicha volatilidad en las evaluaciones de las operaciones intercompañía.
Por lo anterior, es recomendable para las empresas multinacionales operando en México, así como los grupos mexicanos, considerar estos impactos para establecer de manera oportuna políticas de fijación de precios de transferencia en operaciones intercompañía que integren la inédita situación económica y evitar costos fiscales excesivos en México o en el exterior.
*Enrique González Cruz es socio del área de Precios de Transferencia de Ernst & Young México y Oscar Ancira es parte del equipo de trabajo de esa área.