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La Cultura de la Paz, Mediación Comunitaria en la Ciudad de México
Es un deber de inexcusable patriotismo impulsar todos nuestros esfuerzos hacia la concordia.
General Felipe Ángeles
La violencia es un fenómeno creciente en México. En cada una de sus ciudades, poblados, comunidades, barrios, vecindarios, planteles educativos, centros de trabajo, centros comerciales, mercados, tianguis, panteones, hospitales, establecimientos de servicios al público, transporte público, paradores y vía pública por citar algunos y cualquier otro en el que convivan cotidianamente las personas, se refleja esa realidad.
Los conflictos se pueden ocultar, ignorar, intentar controlar o enfrentar, pero no desaparecer, pues el conflicto es parte consustancial a la vida de toda persona y organización.
La diferencia para proteger o restaurar el tejido social está en la forma de dirimir esos conflictos.
Existen dos procesos de participación voluntaria y responsable, una vertiente tiene un propósito preventivo que forma parte de la democracia participativa y la otra es la mediación comunitaria que se aprovecha, a partir de posiciones enfrentadas de los ciudadanos ante una situación específica, para gestionar y solucionar sus controversias.
Los procesos o mecanismos participativos, como las consultas populares que se aplican en la Ciudad de México, son de utilidad para la gestión de una comunidad definida como una colonia, un barrio o los locatarios de un mercado, por ejemplo, para la definición de programas y presupuestos específicos para dotar de servicios públicos, pavimentar una calle, introducir agua potable o drenaje, remozar un parque o jardín, dar mantenimiento a un mercado o colocar luminarias, entre otros. Uno de esos servicios públicos debe ser la mediación comunitaria.
El gobierno de la Ciudad de México cuenta con un equipo de servidores públicos quienes tienen a su cargo las acciones de concertación, interlocución, atención y solución ante las demandas, las peticiones, los conflictos y las expresiones de protesta social que ocurren en la Ciudad de México; también las acciones de prevención, gestión y búsqueda de soluciones a conflictos de carácter político y de demandas sociales, así como de coordinación de mecanismos de participación ciudadana con las instituciones públicas, nos referimos a los Concertadores Políticos y Sociales adscritos a la Secretaría de Gobierno.
La labor de los denominados Concertadores Políticos y Sociales es una respuesta a estos tiempos de movimientos sociales, crisis, cambios continuos, y demandas de una ciudadanía, diversa, activa, participativa y exigente.
Con el propósito de dotar a los Concertadores Políticos y Sociales de más herramientas para fortalecer su importante quehacer en beneficio del tejido social de la Ciudad, el gobierno capitalino, con la participación de su Escuela de Administración Pública de la Ciudad de México, diseñó e imparte un curso en mediación comunitaria especialmente dirigido a esos servidores públicos.
La mediación, como hemos sostenido, es el mecanismo pacífico de solución de controversias por excelencia. Como se sabe, la mediación tiene dos grandes ámbitos de aplicación uno es para la gestión, prevención y resolución de conflictos legales y el otro, el más amplio, para la atención de las controversias de carácter social, dentro de las que se encuentran las comunitarias.
La mediación social se integra principalmente por los ámbitos familiar, escolar y comunitario, esferas que se encuentran íntimamente ligadas, ya que lo que sucede en una afecta a la otra, o a las otras. Se enfoca en el individuo, teniendo en cuenta las diferentes esferas o ámbitos en los que interactúa y que se interrelacionan y busca fomentar la cultura de la paz en la convivencia de las personas para que, de esta forma, se incida en todos los sistemas en los que participa, disminuyendo así la violencia.
La violencia a los derechos humanos por parte de miembros de la ciudadanía, en perjuicio de otros integrantes de la comunidad o bien en los diversos espacios de convivencia, derivada de controversias, produce reacciones que dañan el tejido social y dificultan el pleno ejercicio de los citados derechos. De ahí la utilidad de la mediación comunitaria, que es un ejercicio de comunicación y negociación asistida entre las partes que comparten un conflicto, para conocer, analizar y negociar todos los puntos que se pongan en la mesa; sirve para discutirlos y construir los acuerdos que convengan de mutuo acuerdo a las partes, con el propósito de solucionarlos e, incluso, prevenirlos y de esa forma disminuir o eliminar la violencia.
Cuando existe un conflicto comunitario, es toda la comunidad la que padece esa situación, por ello la intervención para resolverlo debe ser integral. Es decir, se debe actuar sobre todas las personas que conviven en ese microcosmos en el que se produce el desencuentro.
Por ello la formación en materia de mediación comunitaria habrá de confirmar o dotar de habilidades a los Concertadores Políticos y Sociales de la capital, de tal suerte que la delicada e importante responsabilidad que se les confía se atienda con más y mejores herramientas.
La mediación comunitaria contribuye a que se abran caminos para arribar a fórmulas de convivencia incluyentes que respeten en todo momento la dignidad de las personas y hagan efectivos los derechos sociales de última generación, en aras de una coexistencia colectiva que contemple el respeto al derecho de terceros. También propicia la desaparición o al menos la disminución de la idea del nosotros y de los otros, resultado de la creciente polarización. Así mismo constituye una acción dirigida a producir un nuevo contexto, en el que los acuerdos y los procesos para lograrlos se orienten al fortalecimiento o restauración del tejido social.
En las oportunidades que el autor de estas líneas tuvo de interactuar con los Concertadores Políticos y Sociales que participan en el mencionado curso de mediación comunitaria, se pudo observar su entusiasmo, vocación, entrega y disposición de aprender los elementos teóricos, metodológicos y técnicos necesarios para ofrecer y proporcionar servicios de gestión positiva a controversias o conflictos que se presentan en la comunidad, con la mediación.
Las ventajas que representa la mediación comunitaria a cargo de Concertadores Políticos y Sociales para la Ciudad consisten en el aumento en la capacidad de prever, reducir, manejar y fomentar la solución de los conflictos de la comunidad.
La labor de los Concertadores Políticos y Sociales puede ampliarse a la función de un agente de prevención comunitaria, que actúe de forma proactiva y no sólo en respuesta al conflicto.
Su trabajo contribuye a la recuperación del bienestar de la ciudadanía, participando en la reconstrucción del tejido social. La mejor manera de llevar a cabo esto último es con la colaboración de esos mismos ciudadanos que piden, que reclaman sus derechos a los gobernantes de una manera participativa.
La capital del país cuenta con la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México con la que se institucionalizó la mediación comunitaria en 2017, gracias al impulso del Tribunal Superior de Justicia, con el objetivo de incorporar y dar sustento legal a la mediación comunitaria. También con la formación de 77 mediadores comunitarios, a través de su Centro de Justicia Alternativa, para las entonces Delegaciones Políticas en Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc, Iztacalco, Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan, Venustiano Carranza y Xochimilco. Labor que por excepción se continuó en las actuales Alcaldías.
Sin duda es recomendable que el esfuerzo que realiza el gobierno de la Ciudad se complemente y refleje con la restauración y fortalecimiento de la figura del mediador comunitario de las Alcaldías, en cumplimiento a la Ley de Cultura Cívica ya mencionada, así como la actualización de esa disposición para incorporar y darle un mayor sustento legal a la figura del Concertador Político y Social.
Si nuestra pretensión es la consolidación y expansión de la mediación, que es justicia consensuada, es democracia y es diálogo, debemos apostarle a generar una verdadera cultura de avenencia en la sociedad e involucrarla en la Cultura de la Paz y con ello generar un crecimiento exponencial de los servicios de mediación en beneficio de las personas.
Pascual Hernández Mergoldd esAbogado y mediador profesional.
Twitter @Phmergoldd