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¿Es la propuesta de AMLO de revocación de mandato un peligro para la democracia?
Mucho se ha discutido acerca del problema de adelantar la posibilidad de revocación de mandato al 2021, lejos de suponer un adelanto para la democracia, puede suponer un retroceso, permítaseme discrepar de tales argumentos, considerando que tal reforma podría ayudar en caso de que se empeoren las cosas como se vislumbra, al fracaso que han supuesto AMLO y la 4T, sin dejar de reconocerles cierta razón a los opositores del riesgo que supone para la vida política, al posibilitar el empuje de candidatos de Morena que, sin el apoyo del candidato presidencial, no cuentan nada.
Las pérdidas del estilo personal de López Obrador no hacen más que acumular error tras error a medida que avanzan sus primeros año y medio de gobierno. No nos detendremos mucho en sus errores de cancelar el aeropuerto de Texcoco, en el despido sin liquidación de miles de empleados públicos, la supresión de las estancias infantiles, la desaparición de multitud de organismos autónomos, la resurrección de la presidencia imperial, el espantoso manejo de la economía (comenzó su sexenio con una crisis autoinducida de –0.1%, al que habrá que aumentar la posible caída cercana al 10% del PIB como consecuencia del coronavirus y su asesina política austericida), junto con incremento de cifras superiores al 10% anual en el número de homicidios y una pérdida para este año de Pemex superior en cifras cercanas al billón de dólares. AMLO no discute con su gabinete, impone sus ocurrencias; golpea a la oposición, con y sin motivo, vulnerando la libertad de expresión; se entrega cual López de Santa Anna a favor de Estados Unidos.
Se discute mucho acerca de su popularidad (algunos dicen que, de un cerca del 65%, ha bajado a cifras cercanas al 40%, para ser desmentidas las mismas a la siguiente semana). Pero como muchos me han mencionado, aguantar cinco años adicionales de gobierno es demasiado, en especial tras la crisis del coronavirus.
Autores tan destacados como Gabriel Zaid apuestan por la continuidad del gobierno ante el riesgo de una crisis institucional –México tiene todavía débiles instituciones democráticas- a la que podría llevar un adelanto de la revocación de mandato. Pero además de que tales herramientas son nuevas y conllevan ciertos elementos a lo desconocido, hay que apostar, como diría Enrique Krauze a por una democracia sin adjetivos. Y si los más de 30 millones que le dieron a AMLO un cheque en blanco con el regalo de la mayoría de las dos cámaras apostaron por el proyecto (¿hay tal?) de la 4T, deciden, de la misma manera democrática en el 2021 retirarle el respaldo, ¿por qué hay que esperar hasta dentro de tres años? En los regímenes populistas, la clientela es dinámica. ¿Qué significa ello? Que deben mantenerse con prebendas constantes a sus afiliados. Y el dinero termina, del mismo modo en que se acabaron las medicinas del IMSS, canceló numerosos programas sociales y el profundo desencanto que puede generar un líder político de tipo mesiánico, pueden venirse hacia debajo de la noche a la mañana. ¿Que todavía no surgen candidatos de oposición? Una situación de caos político lleva precisamente a la circunstancia del surgimiento de nuevos liderazgos. Es una apuesta, pero el que arriesga no gana.
*Máster y Doctor en Derecho Económico, profesor investigador de la Facultad de Negocios de la Universidad De La Salle Bajío, asesor de algunos gobiernos estatales en la crisis económica tras la pandemia y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores.