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Las protestas en Francia se reanudan a menor escala tras las vacaciones escolares
Entre otras acciones, los jóvenes intentaban bloquear el acceso a algunos institutos de París, Marsella y Rennes.
Protesta en Francia contra el racismo y el fascismo.
Las protestas de los estudiantes de secundaria franceses se reanudaron este lunes a una escala mucho menor que en las últimas semanas, tras el regreso de los alumnos de unas vacaciones de dos semanas, según informaron medios franceses.
Entre otras acciones, los jóvenes intentaban bloquear el acceso a algunos institutos de París, Marsella y Rennes.
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Cientos de los más de 3,000 institutos de Francia fueron bloqueados en las semanas previas a las vacaciones. Las protestas, que comenzaron en los suburbios de París en septiembre, se extendieron por toda Francia y traspasaron el ámbito educativo para centrarse en el coste de la vida, atrayendo a sindicalistas y activistas y, en ocasiones, tornándose violentas.
La ola de protestas de la denominada "Generación Z" ha llegado a países europeos como Alemania, Italia, Bélgica y Albania, impulsadas por motivos como el coste de la vida, el mal estado de los centros educativos y acusaciones de corrupción.
El mes pasado, las protestas francesas degeneraron en enfrentamientos violentos con la policía y auténticos disturbios en varias ciudades, con saqueos de tiendas, lo que supuso una prueba de fuego para el Gobierno en minoría del presidente Emmanuel Macron.
"En cuanto a los bloqueos —o, mejor dicho, a los intentos de bloqueo—, el fenómeno es muy marginal. Estamos hablando de apenas un puñado de casos, de unos pocos centros educativos", dijo el ministro de Educación, Édouard Geffray, a la emisora de radio France Inter el lunes por la mañana.
Geffray afirmó que las protestas están permitidas, pero que impedir el acceso a los centros educativos es ilegal.
Las imágenes de televisión mostraban la presencia de agentes de policía, aunque no llevaban el equipo antidisturbios completo.
Los estudiantes reclaman la renovación de los centros escolares obsoletos, más profesores, más plazas universitarias y el fin de un sistema de admisión a la universidad que consideran socialmente injusto.
Geffray propuso la semana pasada limitar el número de alumnos por clase a 28, destinar 4,000 millones de euros (4,470 millones de dólares) a la renovación de los centros educativos, crear 15,000 nuevas plazas para estudiantes en la educación superior y establecer un nuevo sistema de admisión para 2028. Los representantes de los estudiantes de secundaria afirmaron que las propuestas no eran suficientes y que seguirán protestando.