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Finanzas Personales

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Mini Gansito y otros empaques pequeños: una forma de consumo ante la persistente inflación

Especialistas aseguran que la llamada reduflación refleja la caída del poder adquisitivo y la baja liquidez de los hogares del país, lo cual termina por pasar factura al bolsillo en el largo plazo.

foto: shutterstock Drazen Zigic

La venta de alimentos y artículos de limpieza e higiene personal en presentaciones pequeñas o "mini" toma más relevancia en los supermercados. Al caminar por los pasillos es fácil encontrar empaques de menor tamaño que suelen costar lo mismo que los formatos tradicionales de productos como leche, café, pan, galletas, refrescos, cereales, shampoo, crema corporal y jabón, por mencionar algunos ejemplos.

De acuerdo con especialistas, presentaciones como Mini Gansito, Mini Choco Roles, Mini Pingüinos y Mini Bubulubu es una tendencia que va en ascenso y refleja un cambio en los hábitos de consumo, principalmente, por la persistente inflación que mina el poder adquisitivo de las familias, en particular de las de menores ingresos, que destinan hasta 50% de su gasto a alimentos.

En la primera parte de abril, la inflación anual en México fue de 4.53%, con lo cual sumó cuatro quincenas por arriba del objetivo del Banco de México, de entre 2% y 4%, con especial presión en la parte de frutas y verduras, donde el jitomate se disparó más de 100%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

¿Qué es la reduflación y por qué nos afecta al bolsillo?

Lo que estamos observando responde a una combinación de presión inflacionaria, ajustes en los patrones de consumo y una adaptación tanto de fabricantes como de cadenas comerciales a un consumidor con menor capacidad de compra inmediata”, dice Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex Grupo Financiero.

Desde la óptica inflacionaria, la reducción del tamaño de los empaques, lo que comúnmente se conoce como shrinkflation o reduflación, suele ser una respuesta empresarial cuando los costos de producción, transporte, materias primas o distribución aumentan, pero existe resistencia del consumidor a aceptar incrementos directos en el precio.

En lugar de elevar visiblemente el precio del producto, las empresas optan por reducir contenido, peso o volumen, manteniendo un precio similar. Esto permite proteger márgenes sin generar una percepción inmediata de encarecimiento. Sin embargo, cuando hablamos específicamente de alimentos, productos de limpieza o higiene personal, en muchos casos no sólo se trata de reduflación “oculta”, sino también de una estrategia de segmentación comercial orientada a preservar el acceso al consumo, destaca la especialista.

Hoy muchas familias enfrentan restricciones de liquidez más severas que hace algunos años, porque si bien el ingreso laboral nominal ha crecido, la acumulación de inflación en rubros esenciales (particularmente alimentos, vivienda, transporte y servicios) ha erosionado el ingreso disponible.

Eso provoca que una parte importante del consumo se desplace hacia decisiones de muy corto plazo, como comprar lo necesario para el día o la semana, aunque el costo por unidad sea mayor.

Ahí es donde entran los formatos pequeños. Para muchos hogares, especialmente de ingresos medios-bajos y bajos, pagar 15 o 20 pesos por una presentación reducida resulta financieramente más viable que desembolsar 60 o 80 pesos por una versión familiar, aunque esta última sea más eficiente en términos de precio por gramo o mililitro.

Producto

Presentación "mini"

Precio aproximado (MXN)

Presentación estándar

Precio estándar (MXN)

Precio por gramo/ml (mini)

Precio por gramo/ml (estándar)

Gansito

25 g

$15

50 g

$26

$0.60

$0.52

Café instantáneo

12 g (sobre)

$8

250 g (frasco)

$120

$0.67

$0.48

Shampoo

40 ml (sobre)

$14

400 ml (botella)

$90

$0.35

$0.23

Leche en polvo

100 g

$25

800 g

$160

$0.25

$0.20

Fuente: Investigación propia.

En ese sentido, los empaques pequeños hacen los productos más “accesibles” desde el punto de vista del desembolso inmediato, aunque no necesariamente desde la eficiencia económica, destaca Quiroz.

La experta de Monex destaca que cuando una economía empieza a mostrar una proliferación de presentaciones pequeñas en categorías básicas, normalmente, refleja tres cosas: primero, una mayor sensibilidad del consumidor al precio, pues el comprador ya no decide sólo qué marca adquirir, sino cuánto efectivo puede destinar en ese momento.

Segundo, evidencia de fragmentación del gasto, ya que los hogares compran con mayor frecuencia, pero en menores cantidades, administrando caja casi día a día. Tercero, una moderación en la capacidad de consumo estructural. Esto puede ser indicio de que el ingreso real está perdiendo fortaleza o de que existe mayor cautela ante la incertidumbre económica.

“En otras palabras, (los empaques minis) no necesariamente es una señal de colapso del consumo, pero sí puede ser un síntoma de un consumo más defensivo, más administrado y menos holgado. Y cuando ese patrón se generaliza, suele anticipar una desaceleración más clara en el dinamismo del mercado interno”, señala la especialista.

Los mini empaques están sustituyendo a los tradicionales.Fernando Franco

En las tienditas también se dan los empaques "minis"

De acuerdo con Rosalía, propietaria de una tienda de abarrotes, este tipo de presentaciones también empiezan a tomar relevancia en pequeños comercios.

“Desde las personas que nos traen a vender papas, palomitas o cacahuates a granel, hasta las grandes marcas, se muestra este tipo de consumo, y sí, en lo personal lo vendo más”, comenta.

Por ejemplo, los sobres de café pequeños se desplazan mucho más rápido que los grandes o los frascos, lo mismo que la leche en polvo, el pan, el azúcar o el aceite. En su opinión, esto se debe a que el dinero es insuficiente para la gente, por lo cual también está creciendo el tarjetazo para compras menores, incluso aquellas de 10 o 20 pesos.

¿Cómo protegerte de la reduflación?

Arturo Morales Castro, profesor de la UNAM, da (en un escrito sobre el tema) una serie de recomendaciones para ganarle a los empaques "minis".

  • Preparar la lista de la compra del supermercado con anticipación, lo cual permitirá tener objetivos específicos y no caer en consumos por caprichos o por ofertas de productos que en realidad no necesitamos.
  • Revisar los recibos de las compras y conservarlos por un tiempo razonable es una buena idea para poder comparar los precios posteriormente, así se puede saber qué productos han subido de precio, en cuáles ya no hay promociones u ofertas e incluso en cuáles han aplicado la reducción en sus tamaños y presentaciones.
  • Comparar el gramaje de los productos. Para ello se aconseja cambiar la manera de ver los productos. Estamos acostumbrados a elegir nuestras compras según el precio más atractivo o las ofertas vigentes, por lo que ahora se propone un ejercicio de reflexión: comparar el precio por gramos, kilos o litros y no por el pack completo. Ahí será cuando realmente se podrá ver el costo y si ese producto sufre de reduflación o no.
  • No caer en la trampa de las falsas ofertas. Puede que sólo sea una estrategia de mercadotecnia, pues si el producto favorito ha bajado de precio podría ser que también haya disminuido su cantidad o volumen.
  • Comparar los precios en varios supermercados; en algunos productos varían según dónde se compren. El precio final lo determina la tienda, que se lleva un porcentaje de beneficio por venta, por lo que estos precios pueden variar.
  • Preferir las compras a granel o a mayoreo ya que permite acceder a un mejor precio en la compra y en la cantidad.
  • Intercambiar la marca favorita por una opción de mayor tamaño y misma calidad.

Escribe tus comentarios a fernando.franco@eleconomista.mx

Periodista económico

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