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Finanzas Personales

Lectura 5:00 min

¿Compras por gusto o por ansiedad? El peligro de la frase "me lo merezco" en tus finanzas

¿Usas el "me lo merezco" como excusa para gastar de más? Descubre si tus compras son un gusto saludable o una señal de ansiedad que daña tus finanzas.

¿Cuándo la adicción a comprar se vuelve un problema mayor?Pexels

¿Premio o trampa financiera? Frases como “para eso trabajo” o “me lo merezco” son el motor detrás de muchos antojos, pero cuando el consumo se convierte en el único refugio para aliviar el estrés o el aburrimiento, la gratificación instantánea puede transformarse en oniomanía.

“Para esto trabajo” o “me lo merezco” son frases que muchas personas se repiten antes de comprar algo que no tenían contemplado, más cuando se trata de una cifra elevada. Darse un gusto de vez en cuando también es parte de disfrutar el dinero que se gana.

Sin embargo, cuando estas frases se convierten en justificación para gastos frecuentes, puede ser señal de que las compras dejaron de atender una necesidad y buscan cumplir otra función: aliviar estrés, quitar el aburrimiento o buscar una recompensa inmediata. Se transforma en oniomanía, o en el trastorno de compras compulsivas.

Para Antonio Limón, psicoterapeuta transpersonal, la diferencia entre un consumo saludable y una compra compulsiva no está en cuánto dinero se gasta, o el hecho de comprar, sino en la intención que está detrás de ella, y la consecuencia que genera.

"A veces las personas que tienen este trastorno no compran para tener algo, sino para sentir algo. Esa es la diferencia", señala.

Cuando “me lo merezco” se vuelve una excusa

Zulema Andrade, economista conductual, explica que la frase “me lo merezco” suele asociarse a premiar el esfuerzo producto del trabajo o por alcanzar una meta, y no hay nada de malo en consentirse ocasionalmente.

Pero también puede convertirse en una forma de justificar compras innecesarias y llegar a ser un comportamiento repetido.

"No estamos diciendo que nunca te puedas comprar nada que no sea estrictamente necesario, pero cuando esa conducta se vuelve habitual y empieza a interferir con tu vida, sí puede convertirse en un problema."

Comprar para sentirse mejor, aunque dure poco

Sentir satisfacción por una compra ocasional no representa un riesgo, es algo que pasa. Sin embargo, cuando una persona busca en el consumo una forma para escapar de emociones incómodas, como la tristeza, culpa, estrés o ansiedad, ya se trata de un problema.

La compra funciona como un alivio temporal, pero no resuelve lo que originó la necesidad de consumir. Al contrario, tiempo después genera culpa, angustia o estés. Pero para la persona, no existe un problema, y se justifica en que actúa así porque tiene poder y libertad.

Entonces se convierte en una práctica automática: ante una situación de malestar, la persona compra algo para sentirse mejor, aunque sea por un momento, se frustra y comienza otra vez el ciclo.

Además, el problema se agrava cuando también genera consecuencias económicas o personales.

"Cuando las compras dejan de responder a necesidades reales y comienzan a generar un estrés financiero, endeudamiento, ocultamiento de gastos o conflictos personales, ahí ya estás teniendo otra función en la vida de las personas", explica Zulema Andrade.

Según el psicoterapeuta, en ese momento, pueden ocurrir las situaciones siguientes:

  • Destinar dinero a comprar antes que a gastos esenciales;
  • Pagar únicamente el mínimo de la tarjeta de crédito;
  • Acumular deudas difíciles de liquidar;
  • Generar conflictos familiares por cuestiones económicas.

Redes sociales y plataformas hacen más difícil resistirse

Hoy bastan unos clics para realizar cualquier compra a cualquier hora del día. Ambos expertos coinciden que el diseño de las plataformas y las estrategias de marketing digital buscan mantener al usuario expuesto a constantes estímulos y acortan el tiempo para pensar antes de gastar.

Incluso, menciona Zulema Andrade, estas herramientas no crean deseos desde cero, sino que aprovechan los intereses que ya tienen las personas y pueden conocer a través de la personalización.

"Las plataformas muchas veces no generan deseos completamente nuevos, sino que identifican intereses que ya existen y reducen las barreras para actuar sobre ellos."

Las tarjetas y direcciones guardadas, pagos en un clic, envíos rápidos, promociones y notificaciones personalizadas abonan a comprar.

Antonio Limón considera que actualmente las personas viven en una sobreestimulación permanente hacia el consumo, y con las redes sociales se magnifica.

Cómo distinguir una compra “normal” de una “compulsiva”

Hacer una compra de manera impulsiva no significa automáticamente que sea oniomanía o un trastorno psicológico, así que hay que tener una clara diferencia cuando se trata de un problema o no.

Por ejemplo, cuando una persona compra un artículo en oferta, pero ya tenía interés en adquirirlo y no representa un riesgo financiero.

"Cuando tú tienes pensado comprar algo y de repente lo ves en oferta y ya lo tenías planeado, lo puedes comprar", dice la economista conductual.

Otra clave está en cómo se utiliza el artículo, saber que lo que se va a comprar será usado y aprovechado. Según el psicoterapeuta, una persona que compra compulsivamente suele adquirir productos que ni siquiera utiliza, y termina sintiendo culpa, ansiedad o preocupación.

En suma, “la diferencia tiene que ver con la gestión, con la intención, con el disfrute y con la necesidad."

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UNAM y reportera de Finanzas Personales en El Economista. Escribe sobre ahorro, inversión, crédito, seguros y educación financiera para explicar cómo las decisiones sobre el dinero impactan en la vida cotidiana.

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