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Opinión

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​Política industrial. La adecuada... y urgente

El crecimiento económico de México depende de los servicios y el auge tecnológico; por ello, urge una política industrial enfocada en infraestructura e inversión pública para impulsar el valor agregado nacional.

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Carlos Hurtado | Columna Invitada

Carlos Hurtado

En la estructura del PIB mexicano dominan las actividades terciarias —servicios— y secundarias, industria, dentro de las que destaca la manufactura, con 21% del producto. Los servicios representan el 64%. Entre los dos suman el 85 por ciento.

En los últimos dos años y medio el magro crecimiento de la economía, 2.55% en total, ha estado sustentado en los servicios, como comercio, inmobiliarios, financieros, educación, salud y conectividad, entre otros. Su producción está 4.3% por arriba de 2023.

En el sector secundario la industria manufacturera representa casi 70%. No obstante, se ha estancado en los últimos dos años y medio: el índice de producción manufacturera cayó 2.4% en junio pasado a tasa anual y está prácticamente al nivel de fines de 2023. Otras industrias —construcción, minería, electricidad— también están estancadas. Así, el total de la actividad industrial se ha comprimido en el periodo.

Dentro de manufacturas ha habido cambios importantes. La fabricación de equipo de transporte/automotriz se ha desplomado desde el último trimestre de 2024 mientras que la producción de equipo de cómputo, medición, componentes electrónicos y otros, para centros de datos ha repuntado.

En las exportaciones pasa lo mismo. Las de equipo de transporte se han detenido y las de equipo de computación y componentes electrónicos (a Estados Unidos) han aumentado de manera espectacular, ante la demanda derivada de la expansión de centros de datos relacionados con la fuerte inversión en inteligencia artificial.

En 2024 el valor agregado de exportación (VAE) del sector automotriz aportó el 46% del VAE total de las manufacturas. A su vez, el VAE de aparatos electrónicos/cómputo aportó sólo el 12.4%. Estas cifras del INEGI son las últimas disponibles.

La industria de cómputo/componentes para procesamiento de México es parte de una cadena integrada con insumos de Taiwán y de Estados Unidos. La diferencia entre sus importaciones y sus importaciones se ha casi quintuplicado desde 2024. Ello indica que su VAE hoy día es mucho mayor que el de ese año. Más allá de que ya sea comparable al del sector automotriz, lo cierto es que es una tendencia dominante en futuro previsible.

En concordancia con lo señalado por Luis de la Calle en artículos recientes, la política industrial adecuada —y urgente— es la facilitación del desarrollo de esas actividades mediante la infraestructura y logística necesarias para elevar su valor agregado nacional (salarios) y su integración vertical en las regiones que previsiblemente son atractivas para esas actividades productivas.

La política industrial que se propone no se basa en subsidios, ni protección, ni la elección de empresas o sectores estratégicos para la soberanía nacional. Más bien se refiere a la inversión pública propicia y oportuna: generación y distribución de electricidad, medios de transporte eficientes —aéreo, terrestre, marítimo— seguridad pública, desarrollo de capital humano, etc.

Lo mismo va para aprovechar las oportunidades de expansión de sectores de servicios en donde México tiene evidentes ventajas comparativas en Norteamérica, como desarrollo de software y servicios de IT, outsourcing de servicios y procesos profesionales, contenidos digitales, servicios de Salud, entre otras.

Carlos Hurtado

Carlos Hurtado es un economista mexicano con licenciatura del ITAM y doctorado en economía de la Universidad de Chicago. Fue director del Centro de Análisis e Investigación Económica del ITAM y ha sido profesor de tiempo completo y parcial de diversos cursos en la licenciatura y maestría en economía de esa institución.

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