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Política

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Alertan que El Niño podría empeorar la crisis hídrica

Manufactura tuvo pérdidas por fenómeno en 2023-2024 de hasta 130,000 millones de pesos.

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Banco de México estimó que El Niño de 2023-2024 tuvo un impacto de entre 164,000 y 188,000 millones de pesos sobre el Producto Interno Bruto (PIB).Creditos automáticos

Arturo Rojas

El fenómeno de El Niño 2026-2027 podría agravar la crisis hídrica que enfrenta México y generar impactos que irían desde una menor disponibilidad de agua en presas, ríos y acuíferos hasta pérdidas agrícolas, restricciones para la industria, mayores costos de producción y presiones sobre el suministro para las ciudades.

Durante el seminario “El Niño 2026: La liga con la emergencia climática global, qué esperar y cómo prepararnos”, Fabiola Sosa, jefa del Área de Crecimiento Económico y Medio Ambiente de la UAM, advirtió que el país no puede enfrentar el fenómeno únicamente recurriendo a una mayor extracción de aguas subterráneas.

Explicó que El Niño puede alterar distintos componentes del ciclo del agua, entre ellos la precipitación, evaporación, evapotranspiración, escurrimientos superficiales y recarga de los acuíferos.

“No sólo implican un menor nivel en el agua superficial, sino también en las aguas subterráneas”, señaló al recordar los efectos de El Niño de 2023-2024.

Por ello, consideró que continuar utilizando los acuíferos como principal mecanismo de emergencia para compensar la reducción en las presas no es una estrategia sostenible.

Sosa explicó que los efectos de El Niño serán heterogéneos y podrían generar simultáneamente sequías, inundaciones y otros eventos hidrometeorológicos extremos, dependiendo de la región y de la época del año.

El problema, dijo, se presenta sobre un territorio donde más de la mitad del país es naturalmente semidesértico y donde, además, decisiones de planeación urbana y desarrollo económico han concentrado ciudades y actividades intensivas en agua en regiones que ya enfrentan estrés hídrico.

Sectores más expuestos

En la agricultura, Sosa señaló que una menor disponibilidad de agua puede traducirse en reducciones de rendimiento, mayores costos de bombeo, pérdidas de cosechas y aumento en los precios de los alimentos.

La industria también enfrentaría impactos diferenciados de acuerdo con su consumo de agua y la disponibilidad de las cuencas donde se encuentre instalada. Actividades como la producción de alimentos, bebidas y papel estarían entre las más expuestas.

En el sector energético, los efectos no sólo estarían relacionados con la generación de electricidad, sino con una posible mayor demanda eléctrica en las ciudades ante las presiones derivadas del suministro de agua y las altas temperaturas.

Como referencia, señaló que Banco de México estimó que El Niño de 2023-2024 tuvo un impacto de entre 164,000 y 188,000 millones de pesos sobre el Producto Interno Bruto (PIB).

También mencionó estimaciones de pérdidas de entre 107,000 y 130,000 millones de pesos para la industria manufacturera, mientras que alrededor de 80% de la producción agrícola se encontraba en municipios que presentaban alguna evidencia de sequía.

Tania Pérez, especialista de la Subdirección de Medio Ambiente de FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura), explicó que el sector financiero ya considera los fenómenos climáticos extremos como un factor de riesgo para productores, empresas e instituciones financieras.

Indicó que la sequía de 2024 provocó una contracción de 3.3% del PIB agropecuario, mientras que los efectos de El Niño pueden trasladarse desde el terreno climático hasta el financiero.

Entre las estrategias desarrolladas por FIRA mencionó plataformas de información climática y geoespacial, programas para impulsar bioinsumos, agricultura regenerativa, eficiencia hídrica, labranza cero y mínima, seguros y garantías, así como herramientas para identificar riesgos climáticos por región y cultivo.

Mientras que, en el panel “¿Estamos listos? ¿Cómo nos preparamos? Retos para todos los sectores y niveles de gobierno”, Enrique Guevara Ortiz, director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres, advirtió que no puede afirmarse que todo el país esté igualmente preparado, debido a las diferencias territoriales, sociales, institucionales y económicas existentes entre regiones.

“La preparación no comienza con el impacto, sino con la toma de decisiones a partir del día de hoy”, afirmó.

Guillermo Pérez, director de Gestión Integral de Riesgos de Desastres y Cambio Climático de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, coincidió en que el reto no consiste únicamente en pronosticar los fenómenos, sino en llevar la información hasta donde ocurre la vida cotidiana.

Pérez planteó que la información sobre riesgos debe alcanzar una escala de barrio, manzana o incluso predio, de manera que las autoridades locales puedan identificar con precisión dónde existe riesgo de inundación, desbordamientos, deslizamientos o intrusión salina.

Estiman que en 2027 se rompería récord en temperatura global

El fenómeno de El Niño 2026-2027 podría alcanzar una intensidad excepcional e incluso romper récords, al tiempo que sus efectos se combinarán con un planeta que ya experimenta temperaturas elevadas por el cambio climático, advirtió Andreas Fischlin, excopresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y profesor de ETH Zurich.

Durante el panel “El fenómeno de El Niño y su relación con el cambio climático: qué se espera este año”, del seminario “El Niño 2026: La liga con la emergencia climática global, qué esperar y cómo prepararnos”, Fischlin explicó que ambos fenómenos no deben confundirse: mientras El Niño forma parte de una oscilación natural del sistema climático, el calentamiento global constituye una transformación de largo plazo.

“Este El Niño está agregando combustible a un planeta que ya está en llamas”, resumió Fischlin al citar una descripción reciente del fenómeno.

De acuerdo con el experto, la combinación de ambos procesos podría provocar nuevos récords de temperatura global, particularmente si El Niño se mantiene hasta 2027.

Para Centroamérica y México, uno de los principales riesgos es la presencia de condiciones más cálidas y secas.

Además, añadió que otras regiones enfrentarán escenarios distintos, desde déficit de precipitaciones hasta lluvias intensas capaces de provocar inundaciones.

“Este El Niño está agregando combustible a un planeta que ya está en llamas”, resumió Fischlin al citar una descripción reciente del fenómeno.

Ante la pregunta sobre qué debería hacer México frente al escenario previsto, Fischlin evitó formular recomendaciones específicas debido a que, dijo, no conoce suficientemente las condiciones institucionales y territoriales del país.

No obstante, planteó una prioridad: desarrollar servicios climáticos y escenarios regionalizados que permitan anticipar cómo afectará El Niño y el cambio climático a cada zona del país.

Arturo Rojas

Reportero y licienciado en Ciencias de la Comunicación

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