Lectura 3:00 min
Mujeres tardan 13 meses en animarse a iniciar un negocio
Las mujeres se toman el tiempo para decidir emprender, porque consideran que requiere planificación y equilibrio entre vida familiar y profesional.
El 12% de las emprendedoras ya había tenido un negocio previo
Una de las principales razones que llevan a las mujeres a iniciar un negocio es obtener un ingreso extra; sin embargo, tardan en promedio 13 meses en animarse a emprender, revela un estudio realizado por Contpaqi.
Esto puede deberse a que consideran que emprender no es un impulso momentáneo, sino de evaluar diferentes factores, como la planificación del negocio, asesoría adecuada y equilibrio entre vida familiar y profesional, lo cual les lleva tiempo.
Te puede interesar
“Este equilibrio es, sin duda, un reto significativo que puede generar tensiones y desafíos adicionales”, destaca el informe “Mujeres al mando: El nuevo rostro del emprendimiento y la innovación tecnológica en México 2025”, realizado por Contpaqi.
De hecho, 27% de las mujeres tardan seis meses en decidirse emprender, el 23% un año y 14% entre cuatro y tres meses, lo cual refleja el compromiso y la complejidad que viven la mujeres al iniciar un negocio.
Determinación y propósito
Darse el tiempo para iniciar el negocio las lleva a tomar decisiones estratégicas, pues emprenden con determinación y propósito, lo cual les permite transformar las ideas de negocio en comercios innovadores y duraderos.
Es decir, este tipo de emprendedoras han consolidado sus negocios iniciales, diversificándolos y escalándolos con una visión estratégica que genera un impacto económico y social significativo.
Las emprendedoras mexicanas están demostrando que un negocio iniciado con determinación puede escalar con visión, disciplina e innovación; no solo prosperan, sino que lideran un cambio transformador en la economía”, de acuerdo con Marlene García, directora general de Contpaqi.
El fracaso las lleva al éxito
De acuerdo con el informe, 12% de las emprendedoras ya había tenido un negocio previo; sin embargo, no funcionó, una de las razones fue la intensa competencia en el mercado. A pesar de ello, el primer negocio sentó las bases para el actual emprendimiento.
El fracaso del negocio las llevó a innovar y desarrollar estrategias para destacar en mercados exigentes ya que, de acuerdo con el 30% de las encuestadas, este factor es determinante.
“Las emprendedoras demostraron su capacidad para adaptarse y convertir lo que inicialmente se percibía como un fracaso, en un éxito rotundo para su segundo emprendimiento”, puntualiza Marlene García.
Se mantienen giros similares
Además, la mala experiencia del primer negocio las lleva a evaluar los errores cometidos, aprender de ellos y crear un nuevo negocio para lograr resultados favorables.
Entre los tipos de negocios que tuvieron previamente y no funcionaron destacan; el de comida, que es la primera opción de emprendimiento para el 30% de las mujeres, seguido de venta de ropa con el 13% y tienda de abarrotes con el 10 por ciento.
De hecho, las emprendedoras se han mantenido en giros relacionados, por ejemplo, si en su primer negocio tenían una tortería o una fonda, en la actualidad podrían estar operando un restaurante más grande y con mayor capacidad.
Se percibe un avance significativo en la trayectoria de estas emprendedoras, lo que refleja su capacidad de adaptación y crecimiento en el mundo empresarial”, finaliza Marlene García.