Lectura 3:00 min
Más IA, menos confianza: el riesgo para las marcas en el nuevo marketing
Aunque la Inteligencia Artificial acelera la creación de contenido, su uso en marketing puede impactar en la confianza, la memorabilidad y el valor de marca, advierte un estudio de Getty Images.
Marketing-Publicidad-IA
La Inteligencia Artificial (IA) ha acelerado la creación de campañas de marketing; sin embargo, su uso también puede comprometer la confianza, la memorabilidad y el valor de marca, advierte un estudio de Getty Images.
El informe, que analizó 190 imágenes en 12 mercados con 6,000 participantes, encontró que el 83% de las personas afirma que le llama más la atención las imágenes de mayor calidad y esto influye en la toma de decisiones del 72 por ciento; sin embargo, la percepción cambia cuando se trata de contenido generado con IA.
Te puede interesar
Aunque 48% de los encuestados tiene una opinión positiva de las imágenes creadas con IA, cuando se trata de publicidad la preferencia es distinta, puesto que los consumidores son más del doble de propensos a preferir imágenes reales. Además, el 66% prefiere marcas que utilicen fotos reales y sin editar en su publicidad.
“Esto tiene implicaciones directas para el negocio. La publicidad puede que siga generando alcance, clics y vistas con contenido optimizado por IA, pero al mismo tiempo pierde silenciosamente confianza, memoria de marca y capacidad de influir en decisiones”, señala Samuel Malave, gerente de Investigación Creativa en Getty Images.
Saturación visual y pérdida de diferenciación
En un entorno donde la producción de contenido se ha masificado, las marcas ya no solo compiten por la atención, sino por mantenerse memorables.
En redes sociales proliferan fenómenos como el AI slop, que es contenido generado en masa y de baja calidad, y tendencias como el brainrot, caracterizadas por piezas repetitivas y de escaso valor, diseñadas únicamente para captar clics. Este ecosistema está obligando a las audiencias a afinar su criterio y a distinguir con mayor rapidez qué contenido merece su atención.
“El riesgo no es solo competir contra contenido de baja calidad, sino parecer parte de él. Este nuevo ecosistema visual está generando un efecto inverso: cuanto más contenido se produce, más se diluye la diferenciación y más difícil se vuelve sostener credibilidad”, dijo.
Ante este escenario, las marcas están replanteando su estrategia. En lugar de escalar la producción sin control, comienzan a apostar por contenidos más intencionales, con narrativa propia y elementos distintivos que no se confundan con el ruido digital.
Ejemplo de ello es Open IA, que aunque parezca contradictorio hace unos meses apostó por campañas de marketing tradicional para Chat GPT que dejó de lado la tecnología generativa y apostó por un enfoque análogo, talento humano y formatos tradicionales como televisión y exteriores, dejando fuera incluso a los canales digitales.
“Esta decisión no pasó desapercibida y ha sido leída como irónica por muchos y contradictoria por otros. En pleno auge de la IA, una de sus principales impulsoras elige contar su historia sin recurrir a ella”.
La credibilidad como activo clave
Esta tendencia puede deberse a que cuando se trata de publicidad exterior, televisión, la diferenciación no depende de la velocidad de producción, sino de la claridad y coherencia visual.
“Trabajamos con algunas de las marcas más influyentes del mundo, y todas coinciden en lo mismo: la credibilidad no se negocia. Hoy buscan contenido visual real, personalizado, y alineado a su propósito, sin tener que sacrificar eficiencia”, puntualiza Samuel Malave.
En la nueva economía del ruido, donde el contenido visual es cada vez más abundante, la ventaja ya no está en producir más, sino en construir algo que no pueda ser replicado fácilmente.